La Patrona: un oasis de esperanza para los migrantes

Habitantes despiden a integrantes de la caravana "Paso a Paso Hacia la Paz"

Zona Centro

- 2011-07-31

Alrededor de 150 migrantes cruzaron la comunidad La Patrona, hoy no lo hicieron arriba de los furgones del tren sino caminando por las calles de esta localidad en la que pernoctaron como parte del recorrido de la caravana “Paso a Paso Hacia la Paz”

Al frente del contingente, fray Tomás González y Norma Romero, de las patronas, pidieron respeto a los migrantes en su paso por Veracruz y en general en México, pues mientras no haya reformas humanas en materia de migración, seguirán corriendo peligro.

Este domingo, las actividades de la caravana iniciaron con el desayuno ofrecido por cientos de voluntarios, emocionados toda la semana por recibir a los migrantes de Alejandro Solalinde, y posterior a ello, el padre Julián Verónica ofreció una misa para agradecer la paz que ha rodeado a esta segunda marcha nacional y que al paso de los años, los migrantes dejaron de ser vistos como intrusos, gracias a la ardua labor de las “patronas”.

Julián Verónica resaltó que lanzar alimentos a los migrantes es un acto de gran humanismo y solidaridad, que al principio las personas procedentes de Centroamérica consideraban era una agresión pues ese era el trato que recibían en su paso hacia Estados Unidos, sin embargo, hoy esta labor es reconocida a nivel nacional e internacional, pues las mujeres se han convertido en “ángeles” de los migrantes.

Del fenómeno de la migración, dijo el párroco de Amatlán, no es ajena la comunidad de la zona de Córdoba, pues como en este domingo, hubo personas que se le acercaron al fraile Tomás González para compartir su preocupación por la desaparición de una joven, no es el único caso, son muchos los jóvenes de Córdoba y Orizaba que se encuentran “desaparecidos”.

Fray Tomás González, al emitir un mensaje en la homilía, indicó que esta segunda caravana surge de la necesidad de decir las cosas que están pasando en México, así, un grupo de jóvenes católicos y no católicos, que no creen en Dios, se unieron para iniciar una marcha y exigir a las autoridades proteger a los migrantes de tantos ilícitos en su transitar hacia los Estados Unidos.

Y es necesario, dijo, porque en México la sociedad se ha quedado callada ante el incremento de la violencia, una violencia sin antecedente que indigna pero que tiene sus raíces en el fracaso de los Gobiernos por generar condiciones de desarrollo, algo que a muchos escandalizó porque “nos atrevimos a pedirle perdón a los grupos delictivos, que fueron las primeras víctimas de los malos Gobiernos”.

Los migrantes que acudieron a misa agradecieron el respaldo de la comunidad La Patrona y a pesar de su condición de hombre, muchos se “quebraron” ante el Padre Nuestro interpretado por el coro de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, algunos se dieron consuelo con abrazos y palmadas, ante el aplauso de los feligreses y el saludo fraternal al que se convoca desde el altar por el padre Verónica.

Hombres y mujeres procedentes de Centroamérica, llegaron a esta comunidad en cuatro autobuses, siendo una pequeña parte del contingente total que en las primeras horas del domingo continuaron su viaje a Puebla junto con el padre Alejandro Solalinde, se olvidaron de los miedos, de los peligros de andar en los furgones del tren, recorriendo en país desde un asiento de autobús y bajo la protección oficial.

En su caminar de la parroquia de La Patrona al refugio de Norma Romero y sus “señoronas” como también se les conoce en Centroamérica, cientos de habitantes salieron al paso de la marcha para despedirlos y desearles suerte.

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