Doña Crecencia y su familia ya tienen vivienda digna
* Agradece al Gobernador el apoyo que les cambia radicalmente la vida
* Dejarán de padecer por la humedad del suelo y la falta de paredes
Zona Centro
- 2011-09-05
Después de vivir durante tres años en una casa improvisada con ladrillos sobrepuestos, bolsas de hule, láminas amarradas y como único mueble un colchón en el piso de tierra, doña Crecencia Alejandra Gervasio Lastre, su esposo y sus cuatro hijos hoy ya cuentan con una vivienda digna.
El Gobierno del Estado otorgó material de construcción y organizó a los vecinos para la edificación de la vivienda, como una de las actividades de la jornada Adelante en este municipio; trabajos que fueron verificados por la directora de Comunicación Social, Gina Domínguez Colío, con la representación del gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Con una franca sonrisa, doña Crecencia expresa: “Me siento feliz, contenta, porque mis hijos ya van a tener dónde dormir, ya no voy a batir lodo, me va a cambiar la vida. Le agradezco al gobernador Javier Duarte todo su apoyo”.
Visiblemente emocionada, la mujer cuenta: “Donde habíamos estado se metía el agua, teníamos que andar con las cubetas poniéndolas por todos lados para que no se mojaran mis hijos; el aire me tiraba todo y donde dormíamos se hacía un lodazal, ahí nos acomodábamos como podíamos para no mojarnos”.
La vida no ha sido fácil para doña Crecencia, que siempre ha vivido en esta sierra de Zongolica, pues tras vivir en unión libre con don Ignacio Salazar Campos, de oficio campesino, en el corredor de la casa de sus suegros, llevó a su familia a un terrenito heredado por el abuelo.
“Nos dieron este cachito y nada más así pusimos los blocs; ya no le pudimos seguir a la casa, porque no hay trabajo” narra doña Crecencia.
La familia compuesta por don Nacho y sus hijos: Cristian de 12, Guillermo de 10, Ricardo y Javier de 5 y 3 años, respectivamente, sobreviven con lo poco que gana el jefe de familia y que en muchas ocasiones simplemente no alcanza.
La construcción de esta vivienda significa para la familia Salazar Gervasio todo su patrimonio. Memo, el segundo hijo, confesó ser objeto de burlas en la escuela por las condiciones en que se encontraba su casa.
“Me decían que ésa no es casa, que tiene muchos hoyos y que nada más está puesta” contaba Memo, pero le interrumpían el llanto y la pena que esto le significaban.
“Mi hijo me decía que ya no quería ir a la escuela porque los niños le hacen burla; con esta casa ya no se van a burlar de él” interrumpía la mamá.
A pesar de las adversidades, don Ignacio sigue pensando en trabajar para dar lo mejor a sus hijos. “Con esta casa que me van a dar ya vamos a poder salir adelante” reconoció el agradecido padre tras tener frente a sí una vivienda de material, con cocina y en donde sus cuatro hijos podrán dormir sin frío. “Ya no se me van a enfermar tanto” dice con alivio.
Entre abrazos, la familia de doña Crecencia y don Nacho contempla con alegría los trabajos en su nueva casa, augurando con ello que el trabajo y el empeño de la familia sacarán adelante a sus hijos que, a pesar de las adversidades, siguen estudiando y quieren seguir haciéndolo.
“Le vamos a echar ganas; ya voy a poder barrer mi piso de material” bromea complacida la jefa de la familia Salazar Gervasio, que ahora son testigos y beneficiarios del programa Adelante.