CÓRDOBA; Catrina despertó pasiones en los panteones; cerveza, comida y música en honor de los muertos.

Miles de familias cordobesas cumplieron la tradición de recordar a sus fieles difuntos, hasta la "Catrina" se dio su vuelta para dar buenas "vibras"

Zona Centro

- 2011-11-03

Los vivos gozaron a costa de los muertos, al sabor de un molito, de una cerveza y refrescos, miles de familias cordobesas cumplieron la tradición de recordar a sus fieles difuntos, hasta la "Catrina" se dio su vuelta para dar buenas "vibras" a quienes aún estamos en este mundo, a cambio recibió algunas monedas y muchos piropos de quienes se atrevieron en este 2 de Noviembre a coquetearle.

Los panteones municipales recibieron desde temparana hora a los cordobeses que en familia acudieron a recordar al padre, a la madre o hermanos que han partido, muchas tumbas sólo recibieron la basura de los visitantes, pues de éstas ya nadie se acuerda.

Un operativo especial de vialidad redujo el caos que año con año se venía registrando en la zona de los panteones lo que hizo más fluida la circulación de las familias, quienes fueron víctimas de los "vivos" que aumentaron precios en las flores y demás artículos de esta temporada, no obstante, había que cumplir con la tradición.

La comida se convinó con música, aquella que recordaba a los vivos la importancia del ser partido,"mi querido viejo", "amor eterno", "un puño de tierra" y todas aquellas que le gustaban al difunto, lo mismo con un solitario guitarrista que con un conjunto norteño y otros, con más posibilidades econíomicas, con el tradicional mariachi que lo mismo cantó una de "dolor" que el "mariachi loco".

Las cervezas rodaron, bien frías colocadas frente a las tumbas, dispuestas a ser deleite de los vivos en honor de los muertos.

La Catrina se salí de las ofrendas y los ataudes, aprovechó este miércoles para recorrer los panteones bien atabiada despertando pasiones entre los hombres, "llévame contigo", "así si me voy", entre otras cosas que la José Guadalupe Posada tuvo que aguantar porque "hoy ya no hay respeto ni para ella".

La joven mujer, atabiada como la Catrina, daba lo mismo dulces que mensajes positivos a los vivos, porque es un momento de reflexión para que los que estamos aquí estemos vivos y felices, aseguró.

Al final de la jornada, el saldo fue blanco, no hubo problemas ni al interior de los panteones menos al exterior.


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