* Ante la pobreza que viven muchos de sus habitantes, poco o nada tienen que festejar
Zona Centro
David Alavez Cabra - 2011-12-05
Se acerca la Navidad, y en muchas parte del país y del mundo se preparan para los festejos propios de la temporada, donde muchos de los familiares que laboran o habitan en lugares lejanos, hacen maletas para visitar a la familia y compartir estos días con ellos.
Algunos, ya iniciaron la compra de los regalos que obsequiarán a los seres queridos, otros hacen cuentas del aguinaldo que recibirán para adquirir lo necesario para las cenas del 24 y 31 de diciembre.
Otros más, visitan las diferentes casas de préstamo o montes de piedad, acompañados de diversos artículos como pantallas de plasma, laptos, dvd’s, computadoras, licuadoras, hornos de microondas, y todo aquello que les pueda dar ese dinero que –de acuerdo a sus cálculos-, necesitan para poder comprar todo lo necesarios para los festejos decembrinos.
Sin embargo, en muchos lugares, como es el caso de la sierra de Zongolica, poco o nada tiene que festejar.
La pobreza, es uno de los flagelos que más padecen muchos de los habitantes de los municipios enclavados en lo que se conoce como las Altas Montañas.
Autoridades de municipios como Rafael Delgado, Tlilapan o San Andrés Tenejapan, por mencionar algunos, hacen esfuerzos por brindar lo necesario para sus pobladores; gestionan apoyos estatales y federales para subsanar de alguna manera las carencias que existen entre ellos.
Pero esto no es suficiente. Puede verse en la carretera Orizaba-Zongolica, gente que deambula a pie, cargando su mercancía, que desde sus lugares de origen, van a ofrecer al centro de Pluviosilla y municipios circunvecinos, con la esperanza, no de festejar la Navidad o el Año Nuevo, sino de poder llevar algo para comer a sus familias ese día en las diversas comunidades donde habitan.
Niños con ropas ligeras, rotas y harapientas, es otra de las cosas que podemos observar a simple vista, sin necesidad de buscar mucho. Algunos de los cuales proceden de las partes más altas, como Zongolica, Tequila, Tehuipango, Atlahuilco, Mixtla de Altamirano, Los Reyes, y de las diferentes comunidades que por la altitud a la que se encuentran, podrían “tocar” el cielo, pero por la vulnerabilidad en la que viven, pareciera que están en un infierno.
Ellos, saben que esta época, más que festejar, es la oportunidad de que algunos se acuerden de ellos y les regalen un dulce, una cobija, un suéter, una despensa, una posada, para luego volver a su realidad: el olvido y hasta la indiferencia de algunos sectores sociales, políticos y gubernamentales.
Incluso, varios de estos seres que viven en la escasez, si tiene algo que comer las noches del 24 y del 31, habrán librado el día, para comenzar el 2012 como lo es de manera cotidiana: sobreviviendo.