IXTACZOQUITLÁN: Apoyan a otra familia serrana

* Donde tres de los niños son sordos, y uno de ellos está quedando ciego a causa de la debilidad y desnutrición que padece

Zona Centro

David Alavez Cabra - 2011-12-31

En estas fechas de navidad y fin de año, es confortante conocer historias que no solo hablan del apoyo que funcionarios estatales, municipales o del gobierno federal, brindan en general a la población, sino también de todo lo que se puede lograr al hacerlo. Y en el caso de la Directora de Enlace Interinstitucional con el Gobierno del Estado, Julieta Vega de la Torre, se ha dado a la tarea de dar mucho más de lo que como servidora pública debe hacer.

En esta ocasión, nos compartió la tercera historia de amor, ocurrida en la zona serrana del municipio de Nogales, donde primero visitó a una familia en donde la mayoría son sordomudos, y otros ciegos.

En el mismo cerro de la comunidad de El Encinar, dijo la entrevistada, “nos dirigimos a otro lado del cerro, en la cañada, donde estaba otra familia que estaba compuesta de 15 hermanos, pero 3 de ellos son fallecidos, 4 mujeres casadas, 5 mujeres solteras y 3 niños sordos”, detalló.

Explicó que, uno de los pequeños que carece de audición, desafortunadamente -por la debilidad y la desnutrición- está quedando ciego.

“Al llegar, nos platicó una señora su preocupación; es trabajadora del campo y tiene una hija que es sordomuda y fue violada, teniendo un bebé de 2 años, que gracias a Dios ya balbucea y oye”, relató la Enlace Interinstitucional con el Gobierno del Estado.

Recordó que, gracias a un programa denominado “Operación Bendición”, un grupo de jóvenes les acompañó, para que pudieran ver de cerca las necesidades que existen entre la población que vive en las montañas, y así tomar conciencia de cuanta falta hace el que alguien les ayude.

Estos chicos, indicó, le ayudaron a llevar los apoyos consistentes en zapatos tenis, calcetines, y dulces, para aliviar aunque sea un poco, las carencias que tienen que les impiden tener el dinero necesario para poder adquirir ese calzado y cubrir sus pies del frío de esta época invernal.

“Uno de los niños, fue por leña; a las chiquitas, les ofrecimos pan y dulces, y empezamos a medir los tenis junto con todos los jóvenes que nos acompañaron”, recordó emocionada.

Vega de la Torre, comentó que al terminar de repartir los apoyos, el ver las risas de los niños, y en especial observar a una pequeña llamada Salomé –que no puede escuchar-, la cual con sus manitas les expresaba las gracias, “es satisfactorio y engrandece nuestro corazón”, aseguró.

La funcionaria, destacó que el poder subir hasta sus hogares estos obsequios, no tiene precio, agradeciendo la disponibilidad de los jóvenes que le acompañaron, quienes mostraron un espíritu de servicio y un deseo de ayudar a la gente y dándole las gracias a Dios de poder llevarlo a cabo.

“Las distancias, son pequeñas cuando queremos hacer las cosas”, aseveró finalmente.

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