9 años del Mercado Hidalgo: Testimonio de heroismo
Uno de los héroes anónimos que arruiesgaron su vida en el incendio de 2002, cuenta su historia
Zona Centro
- 2012-01-02
A nueve años del incendio que consumió el Mercado Hidalgo de Veracruz y cobró la vida de 30 personas, los recuerdos de aquel fatídico suceso regresan para los habitantes del Puerto.
Casos como el del ingeniero Carlos Briceño, quien de regreso de una convivencia con sus amigos, terminó como uno de esos héroes anónimos que actuaron por el simple impulso de ayudar al prójimo en desgracia.
Briceño, recordó para EL UNIVERSAL Veracruz, aquella historia, la cual aún ronda por su mente: "Eran las 17:30 horas aproximadamente de aquél 31 de Diciembre, después de haber estado conviviendo con mis amigos en los Portales, me dirigía hacia el centro de la ciudad intentado bajar un tanto el grado de alcohol, pasé a comprar dulces, nueces, calcetines y otras más para regalarles a mis seres queridos", recuerda.
"Cuando estaba cerca del mercado Hidalgo a dos cuadras aproximadamente, escuché varias detonaciones, por lo que pensé se trataba de un asalto y que las balas de los armamentos utilizados estaban circulando por los aires en diferentes direcciones, me agaché, me pegué a la pared y posteriormente vi que la gente corría despavorida por todos lados.
"Las compras habían terminado, negocios cerrando sus puertas, gente llorando, camiones detenidos, carros sonando el claxon y una mancha de humo negro empezó a cubrir el cielo. A lo lejos pensé que se trataba dela explosión de la caldera de un negocio que se encuentra en plena zona de donde ocurrió el siniestro, acercándome me percaté que un enorme incendio se avecinaba, las llamas del fuego provocado por la pólvora de los cohetes, ocasionaron que los carros de los vendedores ambulantes y negocios más se incendiaran, provocando una ola de muerte y destrucción" platica.
En medio del desorden, Briceño se encontró cara a cara con el peligro: "De repente me di cuenta que, yo, ahí estaba en medio de fuego, llanto, angustia... y nadie hacía algo para controlar, detener lo indeseable".
"De pronto se me acercó una señora con llanto en sus ojos y sujetándome fuertemente del cuello de mi camisa diciéndome:'Mi hija, mi hija... está perdida, no la encuentro, ayúdeme por favor'".
La desesperada madre, recuerda Briceño, le describió las vestimentas de la pequeña de apenas 5 años, la cual le había sido arrebatada por el tumulto, así que sin medir consecuencias, encargó los paquetes a la señora y se dirigió a buscarla.
"Al acercarme a la "zona cero", ver desastre, fuego, humo, personas muertas tiradas en el suelo, dinero regado de los comerciantes y sin las autoridades competentes, llegué sin nada en las manos, sin equipo que me protegiera, con pocos elementos para hacer algo, sin embargo, tenía que hacer lo que se pudiera, por alguna razón me encontraba ahí", recuerda.
"Logramos rescatar cuatro personas encerradas en sus negocios, otra con quemaduras severas en cara y cuerpo, otras que entraron en etapa de crisis casi al borde del infarto; cuando en ese momento llegaron los bomberos, y con el conocimiento y entrenamiento obtenido en la empresa en donde laboro, pude participar apagando el voraz incendio que lamentablemente cobró vidas humanas", comenta con el orgullo de quien, aunque involuntariamente, se sabe un héroe para sus rescatados.
Aunque también rememora que "de la niña la cual fui a buscar nunca supe nada, cuando regresé a buscar a la señora, a quien había dejado mis paquetes, no la encontré".
Ingeniero de profesión, Carlos Briceño recordó que en su infancia soñó como buen niño, en ser bombero, aunque recuerda que aquella tarde de la cual se cumplen nueve años ya, aprendió a vivir cada instante.
"Habría que reflexionar y pensar en vivir la vida, tan bella que es, haciendo el bien a nuestros semejantes, ayudando cuando se pueda, dando lo que tienes, no lo que te sobra, gozando y disfrutando lo que obtenemos, haciendo de ese poco, una hermosa vida", finaliza.