ASUNTOS PÚBLICOS: ¡Qué Conchita!

Columna de Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2012-03-01

Sacudió ayer al Tribunal Superior de Justicia del Estado, que preside el magistrado Alberto Sosa Hernández, la noticia de un amparo concedido contra actos suyos en favor de la magistrada despojada de sus funciones Concepción Flores Saviaga, uno de los cinco juicios para no dejar el cargo interpuestos por magistrados con periodo vencido de 10 años para los que fueron nombrados.

Aunque no se conoce a fondo el alcance de la sentencia del primer Tribunal Colegiado en materia administrativa del séptimo circuito, su acuerdo ayer publicado «No ha lugar a sobreseer, revoca, ampara», anticipa el revés al Tribunal Superior de Justicia.

El amparo en revisión de Conchita revocó la resolución del juez de distrito que estimó procedentes los actos del Tribunal Superior para ordenar el cese de sus funciones, con base en su nombramiento hecho en diciembre de 2000.

Pero resulta que Flores Saviaga tenía un nombramiento de magistrada anterior, de 1998, y por tanto, no le sería aplicable la disposición constitucional de periodo fijo vigente desde el año 2000, situación que pasaron por alto tanto el juez de distrito como el Tribunal Superior de Justicia.

De ser este el criterio –como muchos anticipan–, Doña Concha (vaya conchita) deberá ser reinstalada y le tendrían que pagar salarios caídos (lo caído, caído), ya se sabe, de 120 mil pesos al mes, además de que en el Tribunal habría un magistrado de más, pues desde diciembre de 2010 fue designado otro con base en la vacante de ella. La bomba, y no de pan, tiene al Tribunal rogando que el amparo no haya sido «liso y llano», sino «para efectos» y que el juez de distrito al que le revocan la resolución que dejaba fuera a la magistrada le dejen oportunidad de dictar una nueva en el mismo sentido, con algunos ajustes.

Entre abogados te veas

Lo cierto es que no ha sido eficaz la operación del Tribunal Superior de Justicia en el desalojo de los magistrados aferrados de periodo vencido que se han amparado; serán deficiencias en el procedimiento y la estrategia judicial o los bandazos de criterios del Poder Judicial Federal, pero el caso es que sólo uno de los juicios han tenido una conclusión definitiva. El único desalojado ya sin recursos –es historia– fue Manuel Basilio de la Vega, derrotado en todas las instancias en marzo del año pasado. Otro magistrado aferrado, Ricardo Murga, goza de una suspensión del acto de autoridad para no ser removido, y aunque se nombró un magistrado en su lugar, condicionado a asumir el cargo al terminar el juicio de amparo, las interminables chicanadas de Murga y la impotencia del Tribunal le han prorrogado en funciones –cobrando, desde luego– hasta hoy. Aunque desde afuera, pues no consiguieron la suspensión para permanecer, los magistrados removidos Haydeé González Rebolledo y José Antonio López Villalba todavía tienen esperanzas. El expediente de ambos había sido enviado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que dictaminara sobre la inconstitucionalidad del artículo 59 de la Constitución local, pero lo rebotó y viene de regreso al Tribunal Colegiado de Circuito, para que éste ya no se haga bolas y de una vez lo resuelva.

Por lo pronto, el triunfo de la magistrada Flores Saviaga ha puesto en ridículo al Tribunal Superior de Justicia, de cuyo presidente ya se dice que no es Sosa, sino soso y que en los amparos de los magistrados aferrados está haciendo el oso.

Plurinominales del PRI

El PRI dio a conocer ayer la lista de los listos que irán como sus candidatos al Senado y a diputados federales plurinominales, como se sabe, los que no ganan la elección, sino que entran por la votación de sus compañeros. En todos los partidos rige el mismo principio, las posiciones de primeros en la lista, quienes tienen la seguridad o alta probabilidad de entrar, se adjudican a la élite del partido, los cuadros o cuotas de sus grupos políticos y organizaciones. Para el Senado, encabezan la lista Emilio Gamboa Patrón, de la CNOP, enquistado en la clase política del PRI desde la época de Miguel de la Madrid, la secretaria general del PRI, María Cristina Díaz, el líder obrero Armando Neyra, la lideresa de las mujeres priistas Diva Gasstelum, el líder de los burócratas del FTSE Joel Ayala, y el líder del sindicato de Pemex, Carlos Romero Deschamps. En la de los diputados van Manlio Fabio Beltrones (que sale de senador para colgarse de diputado), Elvia Amaya, esposa de Jorge Hank Rhon, y Marco Bernal, el líder obrero de la CTM Carlos Aceves del Olmo –otro que brinca del Senado a diputado– el ex gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, hasta el medallista olímpico Felipe «El Tibio» Muñoz. En la circunscripción 3, formada por 7 estados del sureste y a la que pertenece Veracruz, va en tercer sitio Ricardo Aldana Prieto, el tesorero del sindicato de Pemex y junto con Romero Deschamps protagonistas de aquel Pemexgate. Aldana ha sido senador y diputado federal plurinominal por esta circunscripción veracruzana. Con las mismas caras en el Congreso –se pasan de una cámara a la otra y siempre son los mismos, en todos los partidos– ¿para qué hace falta la reelección legislativa?

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