Como dicen que en el amor y en la guerra todo se vale, y la política es la continuación de la guerra por otros medios, los actores políticos no han encontrado restricciones éticas para utilizar en este proceso electoral la supuesta medición de la opinión pública con fines propagandísticos para influir en el electorado.
En este momento en que por la veda electoral impuesta por la legislación hasta fines del mes próximo, los partidos y candidatos han bajado sus actividades de proselitismo, otros actores meten la mano con la herramienta de las encuestas de intención del voto y su difusión en medios masivos, intentando manipular la percepción del auditorio acerca de cómo van en la competencia los aspirantes a los cargos de elección popular. Si bien no es novedoso el recurso, y las encuestas y sus autores no gozan de la mayor confianza, frecuentemente cuestionadas de servir a modo al cliente, como trajes a la medida, la gana el que la paga, la coyuntura muestra que varias de ellas han perdido el piso, y sus excesos de cuchareo de datos resultan increíbles.
Luego de un largo periodo de consensos entre la mayoría de las encuestadoras acreditadas sobre las posiciones de los conocidos aspirantes –principalmente a la Presidencia de la República, ventajosas holgadamente para el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto–, en los últimos días se observa en algunas de ellas un viraje radical en las tendencias que no tienen una explicación lógica. Salvo el relativo periodo de disminución de la presencia pública y de abierto proselitismo, no hay eventos en el ambiente político como para modificar drásticamente la intención de voto en el electorado. La reprobación general al gobierno de Felipe Calderón, los efectos de la inseguridad y los graves problemas de desempleo y bajos ingresos, el aumento en los niveles de pobreza, persisten en la vida cotidiana de los mexicanos. ¿Por qué razón cambiar entonces su intención de voto? No la hay, y por ello, las encuestas que artificialmente están elevando a toda máquina (oficial) a la candidata del gobierno panista y bajando al del PRI quedan bajo la sospecha fundada de que son abiertas manipulaciones de cifras para confundir y desvirtuar a las demás mediciones electorales. Introducir el ruido de la relatividad de los resultados, donde en la noche de las encuestas truqueadas todos los partidos y candidatos son pardos.
¿De qué talla lo quiere?
Frente a una tendencia por más de 20 puntos de distancia de Peña Nieto mantenida constante por varios meses, la semana pasada el presidente Felipe Calderón (antes de la tregua rogada al PRI mediante promesa de que no habrá más intervenciones indebidas en las elecciones), clavó la banderilla de salida; el muy comentado resbalón sin querer queriendo en homenaje al Chavo del 8, cuando presentó a los consejeros de Banamex «la encuesta de Los Pinos» que registraba, según él, que Josefina Vázquez Mota, la candidata del PAN, estaba a sólo 4 puntos de distancia de Enrique Peña Nieto. Enseguida entró el PAN, atribuyéndose la contratación de la encuesta difundida por el Presidente, apareciendo una encuestadora poco conocida, Mercai, la que sostuvo que no eran 4 sino 5 los puntos de diferencia. La más reciente ofensiva llegó de la dupla; por un lado IPSO-Bimsa, que ubicó la ventaja de Peña Nieto en 12 puntos sobre Vázquez Mota, pero la más desaseada fue la de GEA-ISA, de Jesús Reyes Heroles, ex director de Pemex, corrido por Calderón, a quien le prestó en la campaña a la Presidencia en 2004 servicios de encuestas a modo, pero por lo que se ve hoy recontratado por el PAN y Vázquez Mota, pues ha llevado en charola su última entrega. Según GEA-ISA la diferencia actual es de sólo 7 puntos, como si esta cifra fuera más creíble que 4 o 5. Lo más extravagante es el repentino giro inexplicable en sus propias tendencias. Hasta noviembre, GEA apostaba al PRI y su medida de la votación por partido a la presidencia daba 40 al PRI y 21 al PAN, en febrero la diferencia era de 33 a 27 (al PRD ni lo toma en cuenta, lo mantiene en 4 puntos). Más increíble el ajuste a las opiniones, en noviembre el balance de positivas y negativas concedía a Peña 31 puntos y a Josefina sólo 1, en febrero, sumado a la campaña chepinesca el marcador era de 15 a 12, sólo 3 puntos. Su maquillaje continuó, pues el 20 de febrero reportó una diferencia de 20 puntos a favor de Peña, pero hace dos días le bajó a éste 13 puntos, para recortar la ventaja a 7.
A diferencia de las encuestas azules, Mitofsky, en su medición del 9 de febrero registró una diferencia de 16 puntos a favor de Peña, coincidente con Parametría, que hace dos días la estableció en 17 puntos, ventaja mayor a la de Buendía y Laredo que el 1 de marzo estimó el margen de 11 puntos.
El Peje amoroso López Obrador también tiene la suya, su encuestadora Covarrubias, si bien otorga la delantera a Peña (36.84) por 13 puntos, es la única que coloca a AMLO en segundo lugar con 26.36, seguido de Josefina con 23.69. Quadri del Panal todavía no manda a hacer las suyas y no llega ni de panzazo al 1%.
Ante el descrédito de las encuestas, recobra actualidad el clásico de 1954, Cómo mentir con estadísticas de Darrell Huff, recomendada a electores ingenuos. Al paso que vamos, terminaremos por no creer en ninguna encuesta electoral.
CONFERENCIA DE MUNICIPIOS
Conforme a lo programado, inició ayer en Boca del Río la Conferencia Anual de la Federación Nacional de Municipios Mexicanos (FENAMM). Inauguró los trabajos el gobernador Javier Duarte de Ochoa, con un discurso en el que ratificó su compromiso con el desarrollo municipal, y ofreció promover las reformas necesarias para fortalecer las finanzas del ayuntamiento, la seguridad pública y la sustentabilidad del desarrollo urbano. En el marco del evento, el alcalde de Boca del Río, Salvador Manzur, rindió protesta como nuevo presidente de la FENAMM. Aunque comenzaron las declaraciones y propuestas sobre temas municipales, los recurrentes del nuevo federalismo, la redistribución del peso fiscal, la ampliación de periodo y la reelección de ediles, los expertos y conferencistas estrellas tendrán su show hoy. Entre éstos, Eduardo Buscaglia (seguridad) y el secretario de Hacienda de Salinas de Gortari, Pedro Aspe Armella (Manlio Fabio Beltrones canceló).
PEÑA EN VERACRUZ
Semi amordazado por la cuarentena de la inter campaña, estuvo ayer en Veracruz el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto. Vino a filmar spots televisivos al Puerto de Veracruz y en Boca del Río. Fue a socializar un rato al café, pero mesurado, sólo se refirió a que en todas las encuestas, hasta las de sus rivales, va adelante, que volverá al estado cuando se reabra la campaña, y para entonces se concentrará en ganar la encuesta del 1 de julio. Discurso entre líneas, para no infringir la veda.