En serio problema se encuentra el Tribunal Superior de Justicia del Estado (TSJE), que preside el magistrado Alberto Sosa Hernández, por el revés sufrido en el juicio de amparo en revisión que ganó la magistrada Concepción Flores Saviaga para ser restituida en el cargo y cobrar salarios caídos por más de un año.
Confirmado el alcance de la protección definitiva de la justicia federal concedida por el primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Séptimo Circuito, en sentencia emitida el pasado 24 de febrero, su cumplimiento no está exento de complicaciones.
Sorprendidos por el golpe, aún no se ve cómo habrán de afrontar el reacomodo de la despedida que los derrotó en el juicio, el pago de más de un millón de pesos que habrán de liquidarle sin haber trabajado, tampoco qué harán para ajustarse a la disposición legal ahora que les sobra un magistrado, y menos cómo abordarán las delicadas cuestiones del daño patrimonial que la liquidación origina al Poder Judicial, y su consecuencia, la responsabilidad administrativa causada por el erróneo e ilegal procedimiento seguido para removerla.
Dada la obligatoriedad y las sanciones graves aparejadas al incumplimiento de una sentencia de amparo, que incluye la destitución de servidores públicos por desacato, los representantes del Tribunal Superior de Justicia dispondrán de un plazo máximo de 24 horas, contados a partir de la notificación, para reinstalar en sus funciones a Concepción Flores Saviaga, lo que provocará de inmediato un reacomodo entre los magistrados; en principio, la reubicación de aquel que se encuentre sustituyendo a la amparada en este momento. Enseguida, se les vendrá encima el asunto de qué hacer con este magistrado, que si bien cubría la plaza que consideraron vacante, su adscripción fue acordada por el Tribunal Superior de Justicia, pero su nombramiento no está vinculado directamente con la destitución de la magistrada que ahora regresa. En efecto, en diciembre de 2010, previa notificación del Presidente del Tribunal Superior de Justicia de la existencia de cuatro vacantes por concluir cuatro magistrados su encargo el 31 de diciembre de ese año, el gobernador propuso al Congreso igual número de nombramientos, mismos que fueron aprobados, y sólo uno de ellos, según publicó la Gaceta Oficial del 29 de diciembre del mismo año, el de Jorge Espinosa García, quedó condicionado para rendir protesta a la conclusión definitiva del juicio de amparo (aún en curso) del magistrado Ricardo Murga. Los otros tres magistrados entonces nombrados, Marta Ramírez Trejo, Julio César Díaz y Alfredo Algarín Vega no recibieron condicionamiento alguno, como tampoco puede establecerse cuál de ellos fue nombrado en la vacante de Flores Saviaga. Así que si bien el amparo que le fue concedido determina que fue violatorio de sus garantías, además del procedimiento seguido para destituirla del cargo «como el nombramiento de otras personas para que lo ocupen», no hay elementos de juicio para escoger cuál de ellos sería en su caso inválido.
Además, el retorno de la magistrada hace sumar el número de magistrados del Tribunal Superior a 30, uno más del previsto en la Ley Orgánica del Poder Judicial.
La salida fácil que ha encontrado el Presidente del Tribunal para ajustar el número es ver si alguno de los tres nombrados le entrega voluntariamente su renuncia al cargo, lo que supone considerarlos más tontos de lo que parecen.
Como no se ve que ninguno vaya acceder a la pretensión bastante sosa, habrá que ver qué harán con el magistrado sobrante, porque a cualquiera que remuevan sin fundamento, ya se sabe, ganarían el amparo y cobrarían salarios caídos.
¿Enviarán al Congreso una reforma urgente a la Ley Orgánica del Poder Judicial para aumentar el número de integrantes, uno más o hasta tres, en previsión de los otros juicios de amparo pendientes, o de plano, los que sean necesarios.
Errores de procedimiento y responsabilidad
La sentencia del colegiado ha exhibido al Tribunal Superior de Justicia, en particular a su presidente Alberto Sosa y a los integrantes del pleno del mismo, que lo respaldaron en la decisión de remover a los magistrados que presuntamente habían concluido su encargo.
En el caso de Concepción Flores Saviaga, que ahora les tienen atravesados, se equivocaron al no considerar que ella había recibido un primer nombramiento como magistrada en 1997 y que el posteriormente recibido, en 2000, significaba, de acuerdo con la jurisprudencia de la Corte, una tácita ratificación, lo que la hacía inamovible en términos de la Constitución local vigente antes de la actual, por ello, la aplicación literal de esta última (que prevé una duración de 10 años improrrogables), tendría efectos retroactivos en su perjuicio, el principio de la no retroactividad de ley, que cualquier estudiante de derecho sabe es violatoria de la Constitución de la República. A este error se le suma otro, que podría tener consecuencias en los otros dos juicios pendientes, y es que igualmente hay jurisprudencia que obliga al Poder Judicial a evaluar a los magistrados aún con periodo vencido, y a que se fundamente, en su caso, la negativa a una ratificación; esto no se observó con Flores Saviaga, pero tampoco con Haydé González Rebolledo ni con José Antonio Flores Villalba, quienes fueron removidos pero aun siguen litigando su amparo, y por lo que se ve no habría que descartar en sus casos un desenlace similar al de la magistrada Flores Saviaga.
Por otro lado, ¿de dónde saldrá el importe del pago de más de un millón de pesos que deberán cubrirle a Flores Saviaga?, como la obligación impuesta es institucional, obviamente que del presupuesto del Poder Judicial.
Estrictamente, este pago no presupuestado y derivado de decisiones equivocadas del Tribunal Superior, encuadra en el concepto de daño patrimonial, un costo económico indebido, resultado de conductas erróneas o incluso negligentes por no haber previsto consecuencias jurídicas previsibles.
¿Abrirán expediente de responsabilidad a los que tomaron la decisión equivocada?, ¿pagarán el daño patrimonial los magistrados que tomaron la mala decisión, todos los del pleno o sólo algunos?