Lo absurdo es posible en el mundo de la política, cuando los intereses facciosos de grupo y su fuerza para imponerse pasan por encima de la ética y los valores. Un ejemplo de esto es la solución dada por la dirigencia nacional del PAN, con línea de la Presidencia de la República, a las impugnaciones al sucio proceso interno para elegir sus candidatos al Senado en Veracruz. En la Comisión Nacional de Elecciones que preside José Espina decidieron anular la elección interna al Senado, reconociendo sus vicios, pero arrogándose la facultad estatutaria del Comité Directivo Nacional, encabezado por Gustavo Madero, eligieron como candidato al mismo responsable de las trampas: el impugnado Fernando Yunes Márquez, cuyo mayor mérito político es de tipo consanguíneo; es hijo del ex priista Miguel Ángel Yunes Linares, ex director del ISSSTE y candidato perdedor del PAN al Gobierno del Estado en 2010, con quien el presidente Felipe Calderón está endiosado y no se duda comprometido en complicidades, como para imponerlo a él candidato a gobernador y luego, pese a su derrota, hacer candidato al Senado a su hijo Fernando, aún pisoteando al panismo local y a su candidata a la presidencia, Josefina Vázquez Mota, al hacer a un lado de un manotazo a sus aliados en Veracruz, Julen Rementería y Víctor Alejandro Vázquez Cuevas. Ver para creer, tal incongruencia que lleva al piso al PAN en una burla a su democracia interna, lo que sin duda provocará una fractura mayor en sus filas veracruzanas.
Anulan cochinero, pero limpian al cochinito
Como es sabido, esta elección celebrada el 19 de febrero fue un cochinero, plagado de irregularidades graves –154, constatadas por la Comisión Estatal Electoral, tanto en la jornada como en el cómputo–, que por ello dictaminó no avalar los resultados que otorgaban el triunfo a Fernando Yunes Márquez, impugnados por Julen Rementería y Víctor Alejandro Vázquez Cuevas, ubicados en el cómputo viciado en segundo y tercer lugar, respectivamente.
El catálogo del fraude electoral se hizo presente en la referida contienda: compra y coacción del voto, sustitución ilegal de funcionarios de casillas, destrucción de actas de cómputo, relleno de urnas, boletas clonadas, casillas de votación «fantasmas», actas de cómputo sin la firma de representantes y violencia para obligar a panistas a votar a favor del precandidato Yunes Márquez, así como el uso de recursos de programas públicos, donde despachan aliados del candidato impugnado, Sedesol y Oportunidades, el titular de esta última, hermano del candidato «ganador». Entre los ejemplos de la burda trampa se mencionaron algunos municipios, como Emiliano Zapata, donde enviaron 875 boletas y hubo mil 17 votantes, o Filomeno Mata, donde de un padrón de 118 personas registraron mil 303 votantes.
Ayer, la fuerza que controla al Comité Nacional del partido –el Presidente de la República, Felipe Calderón– después de que fue anulado el cochinero, limpiaron a su cochinito y por dedazo lo ungieron su candidato al Senado en primera fórmula.
En segunda fórmula designaron
a Gloria Olivares, del mismo grupo de los Yunes; excluyeron de cualquier postulación a los que impugnaron el proceso, Julen Rementería y Víctor Alejandro Vázquez Cuevas, ambos del panismo tradicional en el estado y promotores aquí de la candidatura a la Presidencia de la República de Josefina Vázquez Mota, a diferencia de los Yunes, que estuvieron con el perdedor Ernesto Cordero, proceso en el que le enseñaron las uñas a Josefina con el tamalón que le quisieron meter en Tantoyuca, donde querían hacer ganar a Cordero 10 mil votos a favor contra uno para Josefina.
Divide y no vencerás
Al margen de la ética política y los principios democráticos que se ven no cuentan en el PAN, la decisión tomada se ve torpe en términos de eficacia política. La máxima divide y vencerás atribuida a Julio César, el dictador de la antigua Roma, y a las estrategias de célebre analista del poder, el renacentista florentino Maquiavelo, funciona frente a los enemigos o rivales, o en otras aplicaciones contemporáneas, en los algoritmos para resolver problemas, abordándolos por partes, no para constituir una fuerza interna, en la que dividir significa restar o disminuir la capacidad propia.
Ante un conflicto entre dos fuerzas locales del mismo cuerpo, en vez de intentar una mediación que pudiera conciliar a ambas y sumarlas a un proyecto común, preservar la unidad del partido designando candidatos neutrales a los polos encontrados, del que resultaría en más empuje a favor del partido y su candidata, optan por capricho y complicidades en agraviar a una de las partes imponiendo a la otra, al costo de ahondar la división, la posible deserción de los golpeados y su cambio de bando para la campaña que se avecina. Los apaga fuegos del PAN arrojaron gasolina al conflicto interno y a ver hasta dónde llega el incendio azul.
Dadas las correlaciones de fuerzas partidistas en Veracruz, no se duda en que en la elección al Senado la mayoría la obtenga el PRI. La cúpula panista apuesta al segundo lugar, no tanto por su propia fortaleza, que habrá de padecer los efectos de la división provocada en la imposición de sus candidatos, sino en la debilidad de la tercera fuerza, la coalición del PRD-PT y MC. La decisión ayer tomada por la dirigencia del PAN sacrifica a la candidata a la Presidencia de la República Josefina Vázquez Mota y al ala tradicional de ese partido en Veracruz, para otorgar un lugar como senador de primera minoría al hijo de Miguel Ángel Yunes Linares. Un precio elevadísimo para ese partido, que sólo encuentra explicación en el tamaño de las complicidades con su jefe político, Felipe Calderón. El cobro de las facturas de haber hecho del ISSSTE y en especial del Turissste y sus triangulaciones de contratos, recuérdense, entre otras, las transas del Bicentenario, la caja grande de los desvíos multimillonarios.