DEPORTEVER: Rebel una porra generosa

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Areli Fernández Delgado - 2012-03-23

La porra de los pumas, mejor conocida como la “Rebel” es una de las más amables del fútbol mexicano, son tan dadivosos que a los aficionados del equipo contrario les regalan sillas por si están cansados, les dan una buena refrescada por eso del calor o viceversa, si tienen frío les regalan espectaculares fogatas para que se mantengan calientes en los 90 minutos de partido.

Otro detalle que tiene la afición de los pumas es ayudarles a los choferes a llegar rápido y por buen rumbo al estadio, lo único malo es que a veces no son los choferes los que manejan sus unidades, y los estudiantes pareciera que están en clases de manejo, pasando a traer todo cristiano que se le cruza en el camino y con más velocidad si trae playera amarilla.

La famosa Rebel nace un domingo 18 de enero de 1998, en un encuentro contra Celaya, en el cual los pumas ganan con un marcador de 3-1. Pero no fueron ellos la primera afición del equipo de fútbol pumas, antes nació la porra plus integrada por 14 jóvenes que demostraban en los juegos el amor por su equipo, pero debido a las diferencias y disputas se separaron formando así otro grupo de animación que diera todo su coraje y corazón en cada juego.

También se les nombran “barra” que nació en Argentina y se refiere al grupo organizado de aficionados a un deporte en apoyo de un equipo en particular. Su actuación se caracteriza por el uso de cánticos de aliento, la musicalización de los mismos, así como la utilización de mantas, banderas y barras de tela con los colores de cada equipo en particular.

Es así como nace la Rebel de hoy en día, que es conocida como la porra más grande de México y la más temida por las demás, esto debido al sentimiento y pasión que los integrantes demuestran en cada partido, también por una mezcla de alcohol y fanatismo que los crea más agresivos y aferrados a los cantos y amor por sus colores AZUL Y ORO.

Normalmente el perfil de la Rebel es gente jóven, estudiantes de entre 15 y 30 años, y en la ciudad de México son su mayoría los estudiantes de la UNAM. Son de cualquier clase social pero predomina en ellos la media baja, muchachos jóvenes que se encuentran en la etapa (como dice el nombre de la afición) de la rebeldía, que de una manera agresiva o pasiva quieren expresar sus ideologías, sentimientos o emociones en este deporte llamado fútbol.

La Rebel no solo detona su agresividad contra las porras contrarías, generalmente después de los juegos hay lesionados hasta del mismo equipo, como el alcoholismo “no respeta género, clase social ni edad”. Así es la gran afición por este grande equipo.

Uno de sus archi enemigos son las águilas del América, cuando hay juego en cualquiera de los dos estadios, vuelan por las calles botellas, piedras, palos, cualquier tipo de material que pueda lesionar a la porra “enemiga”.

Eso pasa de ser un juego a una guerra, las porras tienen tanto odio mutuo que han llegado a lesionar gravemente aficionados del equipo contrario. No importando si es o no porra ellos arrasan parejo, los encueran, los golpean y por si fuera poco exhiben ante su porra las playeras arrancadas del contrario como trofeos.

Pero la gente que somos Rebel somos necios, así nos peguen, nos ganen, nos maltraten o nos insulten diciéndonos “GATITOS”, ahí estamos juego a juego, grito a grito con nuestro equipo azul y oro que tanto nos apasiona. No importando si tenemos novio, esposo, dinero, amigos, compromisos con la familia, cada fin de semana, cada juego nos olvidamos de eso. Le dedicamos todo nuestro tiempo a los Pumas.

Y aunque el domingo pasado se perdió contra el América, los aficionados no dejamos de entonar nuesto canto: “El Puma no tiene mujer, el Puma no tiene mujer, el Puma no tiene marido, pero tiene un hijo puto (¿Qué puto?) que se viste de amarillo”.

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