Como hoy llega el Papa Benedicto XVI al Bajío, no podíamos dejar de tomar la apreciación del periodista Alberto Morales García, mejor conocido como “El Cat” o el “Beto Gato”, quien desde su juventud se dedicó a pintar gatos en la capital de Veracruz...
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REDACCIÓN - 2012-03-23
Como hoy llega el Papa Benedicto XVI al Bajío, no podíamos dejar de tomar la apreciación del periodista Alberto Morales García, mejor conocido como “El Cat” o el “Beto Gato”, quien desde su juventud se dedicó a pintar gatos en la capital de Veracruz. Líder estudiantil, fotógrafo, caricaturista, tiene mucho qué contar porque ha estado en Roma en actos relevantes de la iglesia católica.
Al “Beto” le queríamos preguntar si no era una provocación de la iglesia católica que su líder llegara al Bajío donde se escenificara de 1926 al 29 la Guerra Cristera, y a la vez en El Vaticano se exhibiera una película de esa guerra. Es un hecho que nunca debió suceder y sigue siendo una vergüenza nacional, por más que los liberales se justifiquen.
Juan Pablo II nunca fue al Bajío para no afectar las relaciones con el gobierno federal, pero ahora cambian las cosas porque precisamente gobierna el país un originario de Michoacán, escenario de luchas cristeras y manantial de padres católicos que están en toda la republica.
El “Beto Gato” nos manifestó que no quería hablar del tema, porque había aprendido con la vida que meterse a discutir política y religión no lleva a nada y se crea uno muchos enemigos, por lo que nos la cambia por una anécdota que pasa en una fecha igual, como es el 23 de marzo de 1994.
En ese tiempo, eran fotógrafos del “Grafico de Xalapa” Hugo Cruz Ojeda y Efrén Mota Cabrera en la sección policiaca. Cruz ahora es un reconocido reportero y dueño de una publicación diaria. Efrén mide casi un metro con cincuenta centímetros, por lo que en las manifestaciones los líderes sociales eran al primero al que le echaban bronca por chiquito.
En 1993, Efrén Mota (quien también fue rescatista de la Cruz Roja de Xalapa), por amistades, lo invitaron a trabajar en Tijuana, Baja California en el diario “El Mexicano” en la sección policiaca, por lo que se despidió de sus amigos, como el “Cat”.
El 23 de marzo de 1994, los destinos de “Beto Gato” y Efrén se volvieron a unir. Alberto García estaba en las oficinas en el diario Política, que está al comienzo de la avenida Revolución, muy cerca del Palacio de Gobierno y del municipal, donde se rendía un homenaje al escritor Carlos Fuentes.
Beto salió de la oficina y se dirigió al Palacio Municipal, y al mismo tiempo se encuentra en el camino al entonces secretario de Gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares, junto con un séquito de ayudantes como Juan Herrera Marín, Enrique Ampudia y otros. Miguel Ángel llevaba una cara no de enojo, sino caída de la pena.
Beto notó que, por las prisas del grupo, algo pasaba. Yunes personalmente se metió al acto donde ya decía su discurso Carlos Fuentes. El funcionario se dirigió al gobernador Patricio Chirinos quien recibió una tarjeta, se le cayó la cara y se movió en el asiento. La misma tarjeta fue pasada a Miguel Alemán, quien era senador.
Los políticos se empezaron a mover en sus asientos, pero no pudieron salirse porque hablaba el homenajeado. Termina el discurso Carlos Fuentes, y enseguida los políticos connotados eran rodeados por sus guardaespaldas. La prensa se enteró de que algo pasaba, y fue por los acompañantes de Yunes, quienes comentaban entre ellos “qué poca lo que le hicieron a Colosio”.
Una periodista se le acercó a “Beto Gato” y le preguntó qué pasaba: “Parece que atentaron contra Colosio”, contestó. La periodista le dijo que no lo vacilara. El acto se terminó y el “Cat” se fue a su diario donde se entera lo que pasaba en Lomas Taurinas, en Tijuana, y no le pasó por su mente su amigo Efrén Mota.
En Tijuana, ese día de la desgracia nacional, a Efrén le tocaba la guardia en la policiaca y lo mandaron a cubrir el acto de Colosio en Lomas Taurinas. Acostumbrado a las notas policiacas, solamente llevó un rollo.
De repente se oyeron los balazos. Efrén, por su estatura, se pudo acercar al lugar de los hechos donde estaba caído Luis Donaldo Colosio. Tomó fotos, pero en el último fotograma está la imagen del candidato del PRI a la Presidencia de la República con los sesos de fuera. La sangre fría de Efrén provenía de estar acostumbrado a los hechos violentos en la sección policiaca.
Ya no tenía rollo, así que ya no pudo tomar más fotos y se dedicó a ver la histeria general; aunque vio la detención del asesino de Colosio, no pudo tomarle fotos, ni cuando subieron a la ambulancia al priísta ni cuando la policía se llevaba al asesino. En ese lugar estaba el jefe de la seguridad del candidato, Domiro García, también jarocho, hoy funcionario de la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Veracruz.
Efrén, impactado por la violencia política, se fue a su periódico “El Mexicano”. Contó lo que vio y se fue a revelar el rollo (no existían todavía las cámaras digitales ni el internet). Las fotos reveladas las llevó a la redacción, donde se presentaban corresponsales extranjeros a comprar material y un estadounidense se dio cuenta de la última foto y la compra, y es el que la difunde a nivel internacional.
Efrén no veía lo grande que era la última foto de su rollo y la manda al diario Política en Xalapa y a otros diarios, pero sólo Política la pública. Esa foto de Colosio con los sesos de fuera, con todo y controversias, recibió el Premio Nacional de Periodismo, y en Xalapa a los amigos de Efrén les dio mucho gusto, y en especial a “Beto Gato”, quien estaba contento por el amigo.
Tres años después de los hechos, Efrén Mota Cabrera vino a Xalapa, de donde es originario y cuenta la historia completa al “Beto Gato”.
Veracruz es un estado muy ligado a Luis Donaldo Colosio, donde tenía muchos amigos. Era cálido como político, muy preparado, licenciado en Economía y te miraba de frente. Descanse en paz.