Rescatando el futuro. El Archivo General del Estado
Un grupo muy compacto registra cuántos documentos traen las cajas y en qué condición se encuentran; después de que los limpian pasan a conservación, y cuando hay necesidad de restaurar algún documento, la misma maestra Domínguez se integra al equipo.
Zona Centro
COMUNICADO - 2012-05-12
El Archivo General del Estado es la memoria de Veracruz. Allí están sus discursos, sus planos, sus luchas sindicales, sus registros agrarios, allí están los días de sus gobiernos desde 1824, y desde hace un año emprendió su proyecto más ambicioso, que encumbrará al estado como pionero en la materia: se fijó la meta de digitalizar todo su acervo histórico, más de 120 millones de documentos, y ponerlo a disposición de la población.
Este proyecto integral comenzó con la remodelación del inmueble, y después el gobernador Javier Duarte de Ochoa instruyó que se digitalizara todo el acervo del Archivo del Estado, y fijó la fecha: 2013. Entonces, se contrató a más personal, se trajo avanzado equipo tecnológico de Europa y comenzó un trabajo que ubicará al estado como pionero en materia de protección y conservación de sus archivos, así como en materia de acceso a la información.
El apoyo e impulso del Gobernador no tiene precedentes. Quizá se equipare a la misma creación de la dependencia. Ahora contamos con un recinto digno, una clasificación documental con los estándares más altos y una infraestructura sólida, nos explica la directora del Archivo General del Estado, la maestra Olivia Domínguez.
“Durante las 24 horas del día y en tres turnos se trabaja intensamente para digitalizar 20 kilómetros de textos, fotografías, mapas, planos, periódicos, leyes, discursos, etcétera”, detalla.
Recorrimos las instalaciones, en su interior reina un orden casi minimalista, entonces pasamos al área donde un ejército en su mayoría de jóvenes con lentes, guantes, batas y cubrebocas preparan el material.
Es un grupo muy compacto que registra cuántos documentos traen las cajas y en qué condición se encuentran, si tienen hongo, si fueron producto de quemas, si tienen humedad, y después de que los limpian pasan a conservación, y cuando hay necesidad de restaurar algún documento, la misma maestra Domínguez se integra al equipo.
En otra área, un contingente más trabaja en los 16 escáneres franceses, de más de 700 mil pesos cada uno, resguardando el acervo y finalmente otro grupo de trabajadores limpia en ordenadores los documentos digitalizados. Al final se ordena y dispone el material para su almacenaje, en cajas nuevas y foliadas.
Al fondo, se encuentra un escáner especial, se llama Suprascan A0, y en México sólo existe otro ejemplar en el Archivo General de la Nación; incluso, la maestra Olivia investigó y halló que la dependencia federal aún no lo habilita. “Nosotros ya digitalizamos más de 19 mil planos”.
Se trata de una maravilla tecnológica que permite escanear documentos de gran formato con una calidad que las computadoras normales no pueden procesar, ya que las fotos que toma pesan tres gigabytes, es decir, una calidad 50 veces superior a una cámara profesional. Se pagó en euros, y fue traído del viejo continente.
Este escáner, “que tengo entendido sólo hay dos en México y uno lo tenemos aquí para continuar la digitalización no solamente de planos; por ejemplo, hay manifiestos de organizaciones políticas, de organizaciones sindicales, y es que estos manifiestos y convocatorias eran del tamaño de un periódico”, explica.
Asimismo, nos cuenta que todo lo que tenía el Archivo en microfilm ya está siendo trasladado, a través de un aparato especial, a ordenadores. “También tendremos un respaldo digital, porque las películas, en este caso las fotografías, por su composición, se van deteriorando
No es cualquier proyecto, “es nada menos que el respaldo total de toda la riqueza documental con que cuenta el Gobierno de Veracruz, y pensar que el próximo año estará al alcance de todos es increíble, sin duda nos situará como pioneros”.
Breve historia
En un principio, el acervo histórico veracruzano se hallaba disperso por toda la entidad, no había orden, ni registro, era un caos, así que a principios de los 60 surge la necesidad de una nueva sede, además de construir una política de rescate y conservación permanente.
El archivo se encontraba en un subterráneo, justo donde hoy se halla el Ágora de la Ciudad; se les presentó el proyecto a los gobernadores Rafael Murillo Vidal y a Rafael Hernández Ochoa, pero lo rechazaron. Tendrían que pasar más de 20 años para que se construyera el recinto donde hoy el estado resguarda su historia, entre las calles Magnolia y Venustiano Carranza.
“La historia del Archivo va emparejada con el nacimiento de toda una generación de historiadores de la Universidad Veracruzana que se dieron cuenta de la necesidad de que la documentación histórica estuviera concentrada en un solo lugar”, nos cuenta la directora de la dependencia, Olivia Domínguez.
El primer local que tenía el archivo general, nos dice, es donde hoy está el Ágora de la Ciudad. “En ese tiempo no estaba como ahora, y tenía el inconveniente de que estaba en la parte subterránea, y no estaba abierto al público, y al principio el proyecto de la creación del Archivo General no tuvo el eco, el éxito que hubiésemos querido.
Fue don Agustín Acosta Lagunes quien tuvo la visión, y autorizó la compra de este inmueble, que es del Gobierno del Estado, para albergar los acervos no solamente del Poder Ejecutivo, sino del Legislativo y Judicial, porque los tres poderes tenían su documentación en lugares inapropiados.
No obstante, se le acabó el tiempo a don Agustín, “pero se quedó el proyecto publicado, porque inclusive vinieron especialistas del Archivo General de la Nación”. Fue el gobernador Fernando Gutiérrez Barrios quien le dio luz verde al proyecto, en 1987.
La directora también nos cuenta la historia de los terrenos. Una parte pertenecía al Ferrocarrril Interoceánico, y otra a Sóstenes Melgarejo, que también era dueño de las colinas de la Universidad Veracruzana. “Era un personaje que tenía muchas propiedades, era dueño de muchos terrenos”.
Después son vendidos a un comerciante de granos, quien construyó las bodegas donde ahora se resguardan más de 20 kilómetros de documentos históricos. “El Archivo General del Estado nació en agosto de 1987 con un pequeño grupo de jóvenes recién salidos de la facultad de Historia, bajo la dirección de la doctora Carmen Blázquez Domínguez, y durante estos más de 20 años se ha ido entrenando el equipo de formación de historiadores, y ahora todos ellos dominan la técnica archivística”.
Acervo fotográfico único
Finalmente, la maestra Olivia nos habló de su registro fotográfico, que aún no se digitaliza y del que nos comenta, hay verdaderas joyas y “garbanzos de a libra”. Por ejemplo, el archivo Joaquín Santamaría.
“Tenemos alrededor de 140 mil imágenes, algunas están en papel fotográfico, otras están en originales, y tenemos un archivo muy grande, que es el archivo Joaquín Santamaría, es un archivo privilegiado que todo mundo lo quisiera tener, pero que afortunadamente es nuestro, porque esa fue una propuesta de la doctora Carmen Blázquez que en su tiempo lo gestionó, el Gobierno del Estado hizo la compra, y son alrededor de 40 mil negativos.
Son retratos de la vida política, de organizaciones sindicales, mítines y carnavales, monumentos, calles, la arquitectura del puerto de Veracruz. “Fotos de artistas que visitaban el puerto como Diego Rivera, y de quienes que vivían en él, como Agustín Lara, Toña la Negra, Claudio Estrada, y comprende los periodos de 1920 a 1950”.
Amado Joaquín Santamaría Díaz fue uno “de esos fotógrafos, pocos por cierto, cuyas imágenes se han convertido con el transcurrir del tiempo en parte inherente de la cultura visual popular”, así lo describe Ignacio Gutiérrez Ruvalcaba en su ensayo Joaquín Santamaría, un fotógrafo del puerto de Veracruz.
“Así como las fotografías de los integrantes de la familia Casasola son un fragmento histórico de la ciudad de México y del mirar colectivo de la Revolución mexicana, la obra de Santamaría es una de las referencias visuales del puerto de Veracruz a través de la cual sus pobladores se reconocen y toman conciencia de aspectos claves de la vida cotidiana, de la actividad política, de la condición de los trabajadores, de los eventos deportivos, culturales y sociales de la ciudad, de su arquitectura y su paisaje urbano, así como de los cambios que durante el siglo XX sufrió esta ciudad”.
En el medio fotográfico, nos dice la maestra Olivia, este archivo se considera una joya, sin embargo, “así como éste, también tenemos garbanzos de a libra, lo que pasa es que todavía no los damos a conocer.
Uno de ellos es el archivo Carlos Lamothe, del que la directora se muestra muy interesada en digitalizarlo, y es que “cuando se muestre, será genial, porque viene en placas de cristal, son puras imágenes, también de Veracruz y lugares aledaños, integrada de 900 piezas en soporte líquido”.
Por ahora, para la maestra Olivia Domínguez no hay aún planes futuros, porque la tarea de digitalizar 120 millones de documentos para 2013 ocupa toda la energía y recursos, y sólo tiene claro ese objetivo. “Esa fue la tarea que nos encomendó el gobernador Javier Duarte, y en ello estamos trabajando al 100 por ciento, las 24 horas del día”.