Una más de las tantas polémicas de campaña electoral ha causado la reciente presentación que hizo el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, del General Colombiano Óscar Naranjo, como su eventual asesor en materia de Seguridad, a la que sus adversarios ya reaccionaron, rasgándose las vestiduras y entonando el himno nacional –por aquello de mas si osare un extraño enemigo–, acusando el acto de violatorio de la Constitución de la República.
El pasado jueves en conferencia de prensa especial, Peña Nieto, acompañado del ex director de la policía nacional de Colombia, cargo que dejó apenas el pasado 12 de junio y donde trabajó por más de 30 años, anunció su decisión, la que justificó con los logros obtenidos por el militar, entre los que se cuentan, dijo, la reducción de la tasa de homicidios y el desmantelamiento de cárteles y la guerrilla de las FARC. Peña puntualizó además que Naranjo «se convertirá» en su asesor externo, sólo en caso de que gane la las elecciones presidenciales. Y que su cargo «no será operativo ni tendrá jerarquía en el eventual gabinete, sino que aconsejará a las corporaciones sobre la estrategia que debe aplicarse». No obstante esas precisiones, condicionadas a su triunfo electoral y que no tendría mando ni jerarquía, la posible incorporación de Óscar Naranjo, un extranjero asesor en Seguridad, provocó señalamientos de violaciones a la Constitución. Tanto la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, como Andrés Manuel López Obrador, del PRD, se pronunciaron en contra, coincidiendo en que el general colombiano vino a hacer proselitismo electoral y que su anunciada designación agravia y menosprecia al Ejército mexicano. Ambos candidatos han tomado el tema de la legión extranjera en sus recientes actos de campaña, Josefina Vázquez Mota con el general retirado Jorge Justiniano González Betancourt, que ha sido diputado federal plurinominal del PAN, para que muestre desde el templete en los mítines su negativa a la presencia de extranjeros en tareas de seguridad, y López Obrador, por su parte, enviando mensajes al Ejército mexicano de que sus sueldos no serán tocados –en relación con su declaración en el segundo debate de candidatos a la Presidencia de que ajustará los sueldos en la burocracia federal–, porque el «Ejército es pueblo», y que para el combate a la delincuencia «no contratará a ningún extranjero».
No es inconstitucional
El trasfondo de la polémica va más allá las cuestiones constitucionales. En realidad el anuncio de Peña Nieto no encuadra en las prohibiciones dispuestas en el artículo 32 de la Constitución del país. El texto establece que «En tiempos de paz, ningún extranjero podrá servir en el Ejército, ni en las fuerzas de policía o de seguridad pública. Para pertenecer al activo del Ejército en tiempo de paz y al de la armada o al de la fuerza aérea en todo momento, o desempeñar cualquier cargo o comisión en ellos, se requiere ser mexicano por nacimiento». Se entiende que Naranjo no servirá en esas instituciones ni pertenecerá al servicio activo y tampoco desempeñará ningún cargo o comisión en ellos. Sería asesor externo del Presidente de la República, sin mando ni jerarquía. Se ve pues que el tema se ha politizado por la coyuntura electoral.
Mensaje
Por otro lado, tampoco se observa ajena la mención del general Naranjo por parte de Peña Nieto a las autoridades norteamericanas, en cuyos círculos relacionados con el combate a la delincuencia y al tráfico de drogas se ha estado cuestionando las posiciones de los candidatos mexicanos a la Presidencia de la República.
Si bien todos los candidatos han estado ofreciendo planes de seguridad, del otro lado de la frontera mantienen reservas por la forma general de sus planteamientos. Todos han coincidido en la necesidad de un cambio en la política de seguridad, en crear organismos para bajar la delincuencia y la violencia, y hay algunas diferencias en las propuestas de mantener o retirar a las fuerzas armadas de las calles, pero por el mismo contexto de ofertas electorales se quedan en generalidades. Vázquez Mota ha prometido que su prioridad será reducir la cuenta de muertos y medir los resultados de la lucha contra el narcotráfico con la «estabilidad y seguridad de las comunidades», mientras que López Obrador en sus ratos de amoroso ha denominado su estrategia de seguridad «Abrazos, no balazos».
Peña Nieto compensa la falta de detalles en la implantación del «ajuste» que haría a la estrategia de seguridad y en refuerzo de su propuesta de construir un gobierno eficaz, se asocia con el prestigiado general Óscar Naranjo, un personaje avalado y reconocido por el gobierno norteamericano y que demostró que sí pudo bajar la criminalidad y desmantelar a cárteles de la droga en su país.
Antes que enfundarse en la xenofobia irracional, hay que ver cómo salimos de la grave crisis de seguridad en que nos metió el gobierno de Felipe Calderón al ponerse a enfrentar sin ton ni son a los cárteles.
El cuchi-cuchi de CHEPINA
Además de al tercer lugar, la candidata del PAN Josefina Vázquez Mota ha caído a niveles de ridículo en su campaña electoral. Su brincoteo de baile, descalza, y sus sketches en que pide a las mujeres jalen el voto masculino condicionando el cuchi-cuchi (alusivo a favores sexuales) recuerdan a la India María. Los panistas de Veracruz que la recibieron este fin de semana en Tantoyuca, Poza Rica, Xalapa y Córdoba la vitorearon, con pena ajena. A doña Chepina ya se le notaba la pobreza ideológica, pero en esta última fase de campaña, le aflora la ridiculez.
Encuesta Buendía & Laredo
Tómelo con las reservas que tienen las encuestas en esta coyuntura electoral, pero en la que publica hoy El Universal, elaborada por la firma Buendía & Laredo, las posiciones entre candidatos a la Presidencia de la República siguen marcando favorito claro a Enrique Peña Nieto del PRI, por un margen de más de 15 puntos. La medición ya reconoce los efectos del segundo debate que parece haber tenido poca influencia en las posiciones. Según esta encuesta Peña obtuvo el 43.6% de la decisión de voto (-0.2) sobre la medición anterior. López Obrador no tuvo movimientos y se queda con 27.7% de las preferencias, mientras Josefina Vázquez Mota tuvo un descenso de casi 1%, para ubicarse en 25.1%. Y faltan sólo 10 días de campaña y 14 para la elección.