Un video subido este domingo a You Tube en el que muestra una bodega repleta de propaganda utilitaria del PRI –camisetas, despensas y colchonetas– a favor de varios de sus candidatos a diputados federales y al Senado desató un revuelo exagerado en medios de comunicación y entre actores políticos, debido que su autor anónimo denominado vigilante ciudadano, acusa que dicha bodega está en Xalapa y pertenece al Gobierno del Estado, concretamente a la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV).
Tomada de bote pronto, con efecto cascada en medios impresos y redes sociales, tanto el PAN como el PRD se apresuraron a montarse en el tema y anunciar la presentación de denuncias en la PGR por delitos electorales ante el supuesto desvío de recursos públicos. Tales imputaciones, a su vez originaron, por parte del Gobierno del Estado, un despliegue excesivo de comunicación para contrarrestar la ofensiva.
Desde el mismo domingo la SEV emitió un comunicado para desmentir los hechos, y su secuela de ayer, con una conferencias de prensa del secretario de Educación, Adolfo Mota, y del Contralor del Estado, Iván López, en la que la aclaración se llevó al extremo de dar un informe detallado de la utilización de las bodegas de la SEV, visitas guiadas a las de Xalapa y reportes de supuestas verificaciones hechas a la totalidad de bodegas de las dependencias del Gobierno del Estado en distintas partes de la entidad. Obviamente, dirigentes y representantes del PRI se sumaron al rechazo del presunto desvío.
La intensidad de esa guerrilla mediática, explicable en la fase final de las campañas electorales, parece otro episodio abiertamente manipulado para abonar a las descalificaciones de la elección y preparar los escenarios post electorales de conflicto judicial y callejero.
Las apariencias engañan... a los ingenuos
El video fuente de la tormenta está disponible en la red con el titulo “Bodega del gobierno de Veracruz con utilitarios del PRI”, cualquiera puede verlo y oírlo, y sacar su juicio de si realmente constituye una evidencia de desvío de recursos del gobierno estatal a favor de un partido político y candidato. Lo que se ve, sin duda alguna, es el interior de una gran bodega, una serie de imágenes del recorrido que hace un narrador mostrando enormes pilas de productos de propaganda utilitaria en colores y leyendas del PRI, así como los nombres de los candidatos y de la fundación Ayudarte. Sin embargo, en ninguna parte de la bodega se encuentra algún elemento que acredite que es propiedad o la tiene en uso la Secretaría de Educación o el Gobierno del Estado. Lo dice el narrador, el tal vigilante ciudadano, pero no lo demuestra con imágenes, ni con alguna otra prueba, pese a que en una de las tomas, al mostrar unos anaqueles, refiere que las cajas del fondo son de la SEV, pero evita un acercamiento de su cámara para corroborarlo. Con la misma retórica podría haber dicho que la bodega era de la Iglesia o del gobierno americano, o de cualquiera, pero su blanco de ataque es el Gobierno del Estado y su vínculo con el PRI.
Parece probable que la propaganda es del PRI –aunque su dirigente estatal lo negó– con todo y que ese hecho no violaría ley alguna. De ser de ellos, habría sido filmada por alguien que tiene libre acceso a esa bodega pero políticamente juega para sus adversarios, es decir, que el PRI tendría al enemigo en casa.
El video de escasos 7 minutos está fabricado para meter ruido al proceso electoral, unos creerán cierta la acusación no fundada, por ingenuidad o incapacidad de discernir las pruebas mostradas, otros de plano no lo creen, pero aceptarlo es la premisa de su conveniencia partidista. Lo que de plano raya en la tontería es la acusación del diputado del PRD, Rogelio Franco, quien denunció que había montones de despensas para «compra de votos» en la entrada de un supermercado, como si su comercio constituyera por sí una violación electoral.
Preparando Escenarios
Como ya es característico de los procesos electorales en México, el actual va que vuela para terminar resolviéndose en los tribunales electorales de la Federación.
La judicialización se ha convertido en una vertiente de la lucha política electoral ante las diferencias irreconciliables que desata la competencia y la ausencia de madurez para aceptar los resultados. En mira de ese trance, hay una línea de trabajo en todos los partidos para prepararlo, sembrando el proceso de acusaciones, quejas y que hacen resonancia en la esfera mediática para que si los resultados les son adversos se facilite desacreditarlos. Esta actitud es más marcada en los que se saben abajo en las tendencias y preferencias del electorado.
Aunque ahora, forzados por grupos de interés y la intervención del IFE, todos los candidatos se han pronunciado por el compromiso de aceptar los resultados de la votación, no han faltado los que, como el perredista Andrés Manuel López Obrador, han anticipado que habrá fraude, en su remake del complot, la mafia le quiere volver a robar la Presidencia.
El clima de efervescencia y guerra sucia que está marcando el cierre de las campañas, y la personalidad de AMLO, que en eso de mandar al diablo las instituciones se pinta solo, no descartan que además de las impugnaciones legales se presenten movilizaciones de protesta que presionen para modificar la voluntad ciudadana expresada en las urnas.
Se repiten las escenas de una película ya vista, con algunos nuevos actores pero con uno antiguo del anterior reparto.