ASUNTOS PÚBLICOS: Un raro movimiento

Escrito por Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2012-07-18

No deja de parecer extraño, y por ello evidentemente causó sorpresa, con todo y que había sido mencionado, pero nadie lo creía viable, el nombramiento hecho ayer por el gobernador Javier Duarte de Ochoa en favor de Enrique Ampudia Mello como subsecretario de su gobierno, en la vacante dejada por la renuncia de Tomás Carrillo Sánchez.

La perplejidad que dejó este nombramiento de funcionario importado de otro grupo político, ajeno al círculo cercano del gobernador Duarte e incluso rival, es evidente. De todos es sabido que Enrique Ampudia ha estado ligado por cerca de 20 años al proyecto personal de poder de Miguel Ángel Yunes Linares, enemigo acérrimo del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán y adversario del propio Duarte en el proceso electoral para gobernador en 2010.

La carrera burocrática política de Ampudia se ha hecho a la sombra de Miguel Ángel Yunes, como vidas públicas entrelazadas en la búsqueda del poder o el mantenimiento de posiciones; donde éste ha ocupado un cargo, el otro ha sido su segundo de a bordo. Los encontramos como team en el gobierno de Patricio Chirinos (1992-1999), entonces priistas, Yunes Linares fue el todopoderoso secretario general de gobierno de 1992 a 1997 y Ampudia su subordinado, director general de gobernación, y desde ahí responsable de la implantación del primer sistema de información y espionaje del Gobierno del Estado. Su largo itinerario juntos los ubica en el PRI estatal, desde donde Yunes emprende su primera intentona de ser gobernador y fracasa al perder estrepitosamente las elecciones municipales de ese año. El registro de la trayectoria común los ubica al año siguiente en la Secretaría de Gobernación a fines del gobierno de Ernesto Zedillo, bajo la titularidad de Francisco Labastida y el sucesor de éste en esa dependencia, Diódoro Carrasco, primero en la Dirección General de Prevención y Readaptación Social –administrando las prisiones federales (de una de ellas, Puente Grande, Jalisco, se fugó en 2001 El Chapo Guzmán, bajo el control entonces de otro operador de Yunes, Enrique Pérez), y luego en la coordinación de Asesores del secretario de gobernación.

La relación jefe-subordinado entre ambos –el político Yunes, y el intelectual y operador principal Ampudia– se reproduce en distintos escenarios, incluida la ruptura con el PRI en los tiempos en que lo presidió Roberto Madrazo, y su cambio de chaqueta al PAN de la mano de Elba Esther Gordillo, a finales del gobierno de Vicente Fox, cuando se ubican en el Sistema Nacional de Seguridad Pública y en la subsecretaría de Gobernación; en el gobierno de Calderón, en la Dirección General del ISSSTE, Yunes Linares, como director General y Ampudia secretario general de la Junta Directiva de la institución presidida por su jefe de casi toda la vida. Como se recuerda, juntos vienen a tratar de conquistar el gobierno de Veracruz en 2010, Yunes como candidato del PAN y Ampudia su coordinador general de la campaña electoral en la que, como parte de la guerra sucia contra el entonces gobernador Fidel Herrera y el candidato del PRI, Javier Duarte, se divulgaron grabaciones «de aquel que les conté» operando electoralmente, en plenitud del pinche poder, que el mismo ex gobernador atribuyó a Yunes y a su operador, Enrique Ampudia, a quien posteriormente en una entrevista radiofónica con Carmen Aristegui réplica a las acusaciones de Yunes de que era el Z1, Fidel lo señaló como el autor de los «guiones» de los ataques políticos.

Última época, sin Yunes

Hay versiones de que la mancuerna se rompió al final del proceso electoral de 2010, en el que Yunes fue derrotado por Javier Duarte en la contienda a gobernador, y a partir de entonces Ampudia se colocó con algunas viejas relaciones, no hechas sin la intervención de su omnipresente protector Yunes Linares en su época de priistas. En sus excepcionales desempeños sin Yunes, Ampudia había colaborado con Manlio Fabio Beltrones cuando éste fue dirigente de la CNOP. Pero en su nueva etapa de regreso al PRI, clave para alcanzar su actual posición, es que reanudó el contacto con el ex gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, secretario general del PRI e integrante del equipo cercano de Enrique Peña Nieto. Murillo Karam fue quien los rescató a él y a Yunes como subsecretario de Gobernación en 1998, cuando fueron desahuciados de Veracruz por el entonces gobernador Patricio Chirinos Calero. El paso por el filtro de Murillo Karam y su participación en la reciente campaña electoral del PRI parece haber sido determinante para Ampudia en la creación de su nueva imagen, aparentemente desyunizada.

No hace mucho que Enrique Ampudia entró en una relación política profesional con el gobernador Javier Duarte, pero donde lo ha nombrado en su equipo de trabajo, no queda duda de que consiguió ganarse su confianza.

Es cierto que el conflicto del gobernador Duarte con Miguel Ángel Yunes Linares se ha distendido, a diferencia del odio para su antecesor Fidel Herrera, Duarte hizo con aquel un «pacto de civilidad», que a ver cuánto dura, y sin desaparecer la competencia política, al menos por ahora, ha logrado que se dé en un plano de respeto y sin ofensas personales.

Gabinete plural

Aunque algunos podrían ver en la incorporación de Ampudia una extensión de ese pacto con Yunes, considerarla sería una hipótesis suicida; no es lo mismo una concesión hacia el exterior –la no agresión– que la cesión de una importante parcela de poder interior, que suena absurda, y sin correspondencia en el peso político de Yunes Linares, más en el actual escenario de hundimiento del PAN en el país y ascenso del priismo.

El gobernador Duarte ha mostrado pluralidad en la integración de su equipo de trabajo, su apertura a recibir políticos procedentes de otras corrientes y partidos, para muestra el nombramiento como Secretario General de Gobierno, al inicio de su administración, del ex panista Gerardo Buganza, que formalmente será el jefe inmediato de Enrique Ampudia, así como de Tomás Ruiz, ex dirigente del Panal como secretario de Finanzas.

Sin poder negar lo inocultable, ayer que fue nombrado subsecretario de gobierno, Enrique Ampudia reconoció sus viejos lazos afectivos y laborales con Miguel Ángel Yunes Linares y se deslindó de él en términos políticos. Dijo no tener relación actual con él ni menos coincidencia política, y tras agradecer la oportunidad del cargo, juró lealtad al gobernador Javier Duarte.

Tendrá Ampudia a su cargo importantes tareas relacionadas con la gobernabilidad del estado, de información y análisis, atención de conflictos políticos y su mediación, lo que exige capacidad y experiencia, que no se duda que la tenga, pero también entrega y sobre todo lealtad, no sólo institucional, sino personal al gobernador. Como todos los funcionarios, Ampudia está a prueba. Debe confirmar en los hechos, a partir de ahora, que merece la confianza, no exenta de riesgos, que ayer le depositó el gobernador. No puede venir a ser oreja de perro.

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