Vaya exhibida la que recibió el nuevo subsecretario de Gobierno, Enrique Ampudia Mello, al mostrarlo poniéndose a las órdenes de Miguel Ángel Yunes Linares, situación que lo deja mal parado en la lealtad recién jurada al gobernador Javier Duarte, en la que sería la primera de la serie de traiciones pronosticadas.
Es penoso y lamentable que la primera noticia de Enrique Ampudia, después de su cuestionado nombramiento como subsecretario de gobierno, dada su conocida subordinación al proyecto de poder personal del ex priista, ahora del PAN, Miguel Ángel Yunes Linares, acérrimo enemigo del ex gobernador y rival político del actual en la contienda electoral de 2010, haya sido la filtración de una conversación grabada con su jefe de toda la vida, de quien había declarado estar distanciado. «Desde hace tiempo y hoy día, no tengo relación ni coincidencia política (con Yunes), naturalmente, en función de circunstancias y de objetivos, que son distintos», declaró Ampudia luego de su toma de posesión el martes pasado.
La conversación divulgada ayer por un medio local que ha sido vocero de Yunes Linares y sus hijos, lo que apunta a quién de ellos, esta vez, fue el autor de la filtración, aparte de colocarlos de nuevo en las prácticas de grabaciones ilegales y su uso con fines políticos, es decir, espionaje, muestra a Ampudia en su trato no sólo deferente sino sumiso con Yunes y sin ningún compromiso ni lealtad al gobernador Duarte.
Ampudia asegura a Yunes desconocer la causa de su nombramiento «para empezar diciéndole que soy el primer sorprendido. No supe bien como estuvo, eventualmente, cuando me entere lo sabré explicar mejor», y de ahí no escatima frases de subordinación: «por amistad, por respeto, por gratitud y por muchas razones quería informárselo personalmente, y decirle que siempre estoy a sus órdenes licenciado, en lo que pueda servir, muy pendiente». En otro turno al habla, Ampudia reitera la misma condición: «le agradezco mucho su generosidad, señor, como siempre su amistad, yo no tengo más ánimos que ser correspondido y siempre con mucho agradecimiento, por su amistad y por su enseñanza y por su apoyo en tantas circunstancias..., y de corazón le digo y le pido que a su regreso (Yunes le había dicho que estaba en Nueva York) si hay oportunidad me dé la posibilidad de saludarlo y platicar». Entonces, ¿quién es el jefe de Ampudia?
Hablando de Marcelo y de Traiciones
Circula un documento bien elaborado de análisis electoral en el distrito de Coatzacoalcos, el cual, con base en los datos duros del reciente proceso y el voto diferenciado en las tres elecciones –Presidente de la República, senador y diputado–, señala la traición de Marcelo Montiel y su grupo.
La estadística del documento, con los resultados de las tres elecciones de 1994 a 2012, establece una tendencia de votación para las tres fuerzas participantes (PRI, PRD y PAN) y su comportamiento en la más reciente, para establecer una sugestiva correlación con el presunto pacto de Montiel y su grupo con el PAN y el PRD, para cambiar la elección a diputado mediante voto cruzado y hacer ganar sólo a Joaquín Caballero, por la presidencial de Peña Nieto y al Senado de los candidatos José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa.
En el comparativo de tendencias, se reconoce para la elección presidencial que el PRI no ha ganado allá la elección desde hace 30 años, así como que desde 2006 ese distrito es ganado por el PRD, como ahora ocurrió. Sin embargo, en el desglose, apunta los crecimientos de votación del PRI en la pasada elección con relación al 2006, siendo muy superior a los de los demás partidos. El PRD incrementó su votación en 3%, mientras que el PRI aumentó en 84%, con todo, en la más reciente AMLO sacó una ventaja de 33 mil votos sobre Enrique Peña Nieto.
En la elección de senadores, una comparación similar a la previa indica que el PRI ha perdido desde el año 2000, ese año con el PAN, y en 2006 y 2012 con el PRD, pero en 2006 la diferencia fue de más de 45 mil votos y en la pasada, de solo 4 mil 700.
Pero el crecimiento de la votación del PRI en las elecciones de presidente y senador fue inferior a la que alcanzó el candidato a diputado. De acuerdo con el análisis, en la presidencial el PRI tuvo 56 mil 818 votos, frente a 89 mil 960 del PRD y 31 mil del PAN; en la elección al Senado el PRI sumó 61 mil 824 votos, el PRD, 66 mil 525 y el PAN 31 mil 054. En cambio, en la elección de diputado (perdidas en 2006 con el PRD y 2009 con el PAN), y la única que ahora ganó el PRI, registró para este partido 72 mil 516 votos, para el PRD 65 mil 204, y para el PAN 20 mil 655 votos.
La conclusión del análisis es «aquí claramente podemos ver que 10 mil 399 panistas votaron por Josefina Vázquez Mota (PAN) y por Joaquín Caballero (PRI). Que 24 mil 756 perredistas votaron por López Obrador (PRD) y votaron por Joaquín Caballero (PRI), y como 15 mil 698 supuestos priistas votaron por Joaquín Caballero y no votaron por Peña Nieto. Tanto en el caso del PAN y del PRD, los candidatos a la presidencia obtienen más votos que sus candidatos al Senado y diputación, menos el PRI, en el que sucede lo contrario. Y rematan «queda claro el voto cruzado a favor de Joaquín Caballero, sacrificando el voto de Enrique Peña Nieto a cambio del voto por López Obrador y Josefina Vázquez Mota.
Refuerzan la tesis de la traición de Montiel y Caballero, con un relato de la campaña priista en Coatzacoalcos. Enumeran una serie de acciones de bloqueo –incluyendo destrucción de propaganda– a las campañas priistas para presidente y al Senado, así como la participación de Marcelo Montiel, sus empleados de la Secretaría de Desarrollo Social y su gente en el ayuntamiento local, promoviendo el voto en favor de Joaquín Caballero –entrega de despensas, cemento y pago por voto– y en contra de Enrique Peña y los candidatos al Senado. Aseguran que Montiel tenía la oferta de Josefina Vázquez Mota de ser director de programas sociales en su futuro gabinete. Además que al hacer ganar a Caballero, le permitiría demostrar que él es el jefe del control político en Coatzacoalcos, aun a costa de hundir a Javier Duarte. La traición de Montiel –según el documento mencionado–, hizo la diferencia en Veracruz entre un saldo favorable y una derrota.
Otra historia más de presuntas traiciones y deslealtades políticas.