Leyendas de Veracruz, herencia milenaria

La Leyenda del Maíz y el Frijol cuenta el origen de estos alimentos básicos

Zona Centro

COMUNICADO - 2012-08-04

Veracruz es un estado que guarda muchas leyendas. Acontecimientos significativos han permanecido en la memoria de sus comunidades a través de los años, transmitidos por la tradición oral, que a través de los siglos han evolucionado para formar parte de la cultura local.

Para el Gobierno de Veracruz, la preservación y difusión de los mitos, leyendas y narraciones de los antepasados es indispensable para conocer la identidad de este pueblo, pues revelan las más arraigadas costumbres y creencias criollas y de cada región. Por ello y para conocer los orígenes de la gastronomía veracruzana, es necesario contar la Leyenda del Maíz y el Frijol.

En el horizonte del tiempo, las lluvias se alejaron de la tierra y el sol calcinaba. Los tlamatini (sabios) subieron a la cima del Citlaltepetl (Cerro de la Estrella) para estar cerca de los cielos y pedir la lluvia a los dioses del Omeyocan, a lo que éstos se negaron; sin embargo. Los intercesores elevaron más plegarias a todos los puntos del universo, pero todo silenció.

Después de varias noches de súplicas, desde la Iztacmixcoátl (Vía Láctea) se escuchó una voz diciendo: “Mixcóatl les enviará la lluvia que tanto suplican. La Citlalnenque (Estrella Virgen) les llevará antes del amanecer el Tlaol (maíz) para su sustento, con la condición de que sus almas, en vez de ir al Sol, vengan a poblar la Iztacmixcóatl (Serpiente de Nubes)”. Al instante, los nubarrones empezaron a acercarse a la Tlalli, (a la Tierra), empujados por Ehécatl (el viento).

Del centro de la nebulosa Iztacmixcóatl se desprendió la Estrella Virgen, iluminando con su cabellera a la Tlalli tatemada. A su paso por el Cerro de la Estrella, dejó caer algo a los tlamatini, que nombraron el Citlalcuítlatl (excremento de las estrellas), pero el impacto los dejó sin conocimiento.

Con la luz del día notaron que había pasado sobre ellos una gran tormenta dibujándose entre las nubes grises y el azul celeste un hermoso arco iris. Al recordar el mensaje de los dioses, fueron al lugar donde vieron caer el Citlalcuítlatl encontrando pequeños montículos de “larvas doradas”.

Al mismo tiempo, vieron que millares de hormigas negras aladas se llevaban aquellas larvas conduciéndolas a distintos lugares para autosepultarse en la tierra húmeda, con su carga dorada. Pasados algunos días brotaron los repollos de maíz y del frijol en los hoyos donde se habían autosepultado las hormigas.

Las larvas doradas de origen celeste, obsequio de los dioses del Omeyocan, se habían convertido en el maíz y en el frijol negro, para alimento de los macehuales.

En Veracruz los principales municipios productores de frijol se ubican en la Huasteca como Chicontepec, Ignacio de la Llave, Benito Juárez, Ixhuatlán de Madero, Ignacio de la Llave y Tlalixcoyan.

La producción de maíz, en cambio, es mayor en los municipios del sur, San Andrés Tuxtla, Playa Vicente, Soteapan, Isla y Papantla.

TEMAS RELACIONADOS:

|