ASUNTOS PÚBLICOS: Orfis, entre la reelección y el cambio

Escrito por Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2012-08-14

Señales contradictorias se observan aún en los movimientos del Congreso local para la designación del Auditor General del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) por un nuevo periodo de siete años, ya que los diputados vienen aplicando una política chimoltrufia, que como dicen una cosa dicen la otra.

Por un lado, se ha visto una tendencia que era ya cargada en la Comisión de Vigilancia del Congreso y entre diputados para reelegir al actual auditor, el muy criticado de corrupción e ineficacia Mauricio Audirac, cuyo periodo vence dentro de cuatro días, en dictamen fast track y excluyente; esta postura, aunque modificada parcialmente debido a las protestas públicas que forzaron la apertura de la inminente convocatoria a aspirantes al cargo, todavía no se repliega, por lo que no está descartado que, pese a la burla que resultaría al final, con todo intenten reelegir a Audirac. Y por el otro, la que propone, en resonancia a demandas ciudadanas, de organizaciones y partidos políticos limpiar el Orfis, recuperar la credibilidad y el profesionalismo en la rendición de cuentas públicas con un nuevo auditor. Todos los partidos políticos coincidieron en la apertura del proceso selectivo, pero el PRI se mantiene ambiguo, y ha oscilado su postura entre la abierta reelección y la participación del actual auditor, «y que el Congreso decida el nombramiento».

Sesión de la comisión de vigilancia

Ayer volvieron a aparecer los signos de ambas tendencias en pugna. La Comisión de Vigilancia, que preside Américo Zúñiga, del PRI, partido que domina esa comisión por sí y con sus aliados y que tiene la mayoría en el Congreso, sesionó para acordar la publicación de la convocatoria y resolver sobre la situación del actual auditor frente al proceso de selección, dado que su plazo de nombramiento fenecerá cuando aún no haya sido nombrado por el Congreso el auditor general que fungirá para el siguiente periodo.

No fue vocero de los acuerdos Américo Zúñiga, un marcado promotor de Audirac, sino otro integrante de la Comisión de Vigilancia, el panista Danilo Alvízar, quien es además coordinador de su grupo legislativo. Alvízar, de entrada, se retractó del previo apoyo personal y de su partido a la reelección de Audirac e hizo eco en el mismo rechazo que ha venido manifestando la dirigencia estatal del PAN –la semana pasada lo hizo el presidente estatal, Enrique Cambranis, y ayer el secretario general, Marco Antonio Núñez, El Choriqueso–, y adelantó que el voto de la bancada legislativa del PAN sería en contra de su reelección.

El coordinador de los panistas también informó que sería este martes cuando la diputación permanente cite a sesión extraordinaria del Congreso a fin de que aprobar la convocatoria para aspirantes al cargo de auditor general –la que aseguró no será de simulación– y que, por tanto, se hará pública el próximo viernes.

Ilegal prórroga a Audirac

Lo que sí es mala señal, por constituir además una violación a la ley, al estado de derecho, grave cuando esa conducta procede de un órgano de autoridad, es la decisión de la Comisión de Vigilancia de proteger, sin fundamento legal, la permanencia de Audirac en el cargo hasta en tanto sea nombrado por el Congreso, bien un nuevo auditor o se le ratifique a aquel por un nuevo periodo.

No se discute el derecho de Audirac de aspirar ser reelegido, pues así está previsto en la Constitución y en su ley secundaria, la Ley de Fiscalización. Sin embargo, no está dentro de las facultades ni de la Comisión de Vigilancia o el Congreso extenderle el plazo una vez vencido su nombramiento por un simple acuerdo. Es del conocimiento público que Mauricio Audirac fue designado Auditor General por un periodo de seis años en la sesión del Congreso de fecha 18 de agosto de 2006 (publicado en la Gaceta Oficial del 25 de agosto de ese año). La prórroga que se pretende acordar contraviene directa y claramente al artículo 82 de la Constitución Política del Estado, el cual dispone que «los cargos públicos del Estado durarán el tiempo señalado por las leyes» (ni un día más ni un día menos). Al vencerse el plazo, este sábado, lo que procede es el supuesto del artículo 72 de la Ley de Fiscalización previsto para la falta absoluta, renuncia o remoción del Auditor General: «en tanto el Congreso designa auditor general, fungirá en calidad de encargado el auditor especial que señale el reglamento interior».

Llama la atención la complacencia que raya en la complicidad de la Comisión de Vigilancia con Audirac, como para eludir el cumplimiento estricto de la ley e incurrir en actos ilegales, a fin de no separarlo ni un momento del cargo, enviando el pésimo mensaje de que buscarán reelegirlo. Hace seis años se venció el periodo para el que había sido electo el anterior auditor, René Mariani, y como no se había nombrado al nuevo, que resultó Audi-rat, pero aquel cesó en sus funciones y entregó a un encargado el despacho del Orfis. Conforme a derecho, Audirac debe dejar el Orfis este sábado, se inscriba o no para participar por un nuevo periodo. Ya veremos si nuestro estado de derecho se convierte en un estado de capricho.

Consenso o mayoriteo

En la secuela del procedimiento selectivo para designar al auditor general del Orfis, la Comisión de Vigilancia debe proponer al Congreso una terna de candidatos, y en sesión de pleno deberá tomarse la decisión por uno de ellos, con la votación de las dos terceras partes de los diputados presentes. Suponiendo la asistencia de todos, se requerirán para designarlo un mínimo de 34 votos de los 50 diputados que integran el congreso. El PRI y sus aliados sin duda inclinarán la balanza. Este partido tiene 29 diputados, más uno «independiente», Ricardo García Escalante, y 4 votos del Panal, con lo que alcanzaría la mayoría calificada necesaria. Si persiste la línea por Audirac en el PRI, seguramente podrían consumarlo, pero el costo político de su proceso desaseado no sería menor.

De mantenerse en su actual posición (y no dar otro chimoltrufiazo), los 13 diputados del PAN votarían en contra. Igualmente en contra estarían el PRD-MC, aunque no se garantiza el voto de los tres, quizá dos, porque la diputada del PRD, Brenda Abigail Reyes, es pro-PRI.

Habiendo tantas cartas en la baraja para limpiar el Orfis, es incomprensible que el PRI pudiera optar por seguirse asociando al oscuro y corrupto Mauricio Audirac. El titular del Orfis, como la mujer del César, no sólo debe ser honesta, sino también parecerlo.

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