La rectificación, «dale pa’ tras papá», parece ser el estilo del actual proceso de selección de Auditor General del Órgano Superior de Fiscalización (Orfis), cuya convocatoria a aspirantes al cargo, aprobada ayer en el Congreso, será publicada hoy.
En menos de un mes, la Comisión de Vigilancia y el Congreso local han metido dos importantes reversas a presuntas decisiones tomadas, reveladoras del tanteo con que se estaba procediendo, pero también de la aparente sensibilidad y capacidad para enmendar claros errores de evaluación y juicio político.
La primera rectificación, se recuerda, fue la decisión de abrir la convocatoria a aspirantes debido a las protestas de organismos y partidos políticos y críticas levantadas por la pretensión bastante avanzada –línea y cargada– para reelegir en fast track al auditor actual Mauricio Audirac, señalado de corrupción y encubrimiento, y sólo faltaba el dictamen de la Comisión de Vigilancia y la aprobación del Congreso. La segunda reversa llegó ayer. El Congreso desechó de última hora la propuesta inicial de la Comisión de Vigilancia de permitir la prórroga a Mauricio Audirac, electo por un periodo de seis años, por vencer el próximo sábado, para que permaneciera en el cargo hasta que se designara al nuevo auditor general, hecho que habría representado una grave violación de los legisladores a la Constitución Política del estado.
Ambas rectificaciones, una para democratizar la selección y la otra para cumplir con la ley, no dar ventaja al actual auditor, ni sugerir complicidad, de que no querían moverlo ni un centímetro, envían mensajes de apertura y renovación en la importante pero desacreditada función de comprobación en las cuentas públicas; además de voluntad de apego a la legalidad a la que están obligados, e indicios de que habrá una competencia transparente y equitativa.
proceso a prueba
Esperemos que lo avanzado, paradójicamente, aún en reversa, no se caiga en el curso de la selección, y aparezca que de todas formas Audirac, te llamas. Este sería el peor escenario del proceso, ya que aunque Audirac puede participar en la competencia por un nuevo periodo, no resultaría creíble que ganó «por méritos propios», por ser el mejor, cuando todo mundo sabe que no lo es, y no de oídas, sino por su cuestionada actuación. En la retrospectiva, imponer a Audirac se vería como una montaje, una burla o tomadura de pelo (en el léxico jarocho se le llama de otra manera). Sin duda tendría un mayor costo político que haberlo reelegido de manera directa. Hay señales de que ya se cayó Audirac, pero el absurdo y la irracionalidad no se descartan en la decisión política. Así que ya se verá si Audirac se inscribe –que no pocos piensan que no debe ya meterse. Ya bailó (y esquilmó con el puesto) y le toca sentarse. Y si se registra, como aspirante, como le va.
Hoy sale la convocatoria y, por lo que se ve, no es más que una reproducción de las disposiciones legales aplicables. Contiene los requisitos constitucionales y de ley para ocupar el cargo y el procedimiento previsto en la ley de fiscalización, en cuanto a plazos para cada una de las fases. Se calcula durará un mes. Muchos serán los llamados –hace seis años se apuntaron 59 aspirantes– pero el filtro de la Comisión de Vigilancia debe formar sólo una terna; y al final habrá menos que pocos elegidos, pues sólo uno será nombrado por mayoría calificada del Congreso. No hay duda de que la bancada del PRI tiene el sartén por el mango; con mayoría en el Congreso y en la Comisión de Vigilancia, y sus alianzas pueden poner de auditor hasta un burro (no López, pues está impedido de participar). Obviamente, no se mandan solos, responden a la jerarquía del gobernador. La sensibilidad y el buen juicio político mostrado hasta ahora en las rectificaciones tendrán que pasar la prueba final.
De salida
Por lo pronto, se inscriba o no, mañana debe entregar el cargo Mauricio Audirac. Conforme a la ley y el reglamento interior recibirá como encargado el auditor especial de legalidad y planeación, Raúl Antonio Gómez Anell. Este despachará en tanto el Congreso nombra al nuevo auditor general. Ayer se vio bastante abatido a Audirac, sin la arrogancia que lo caracterizó, y tras ordenar a sus colaboradores la preparación urgente de las actas y documentos de entrega, manifestó apesadumbrado, mientras empacaba sus tiliches y alforjas, que no participará para un nuevo periodo, ¿será?
nombramientos en subsecretarÍa de gobierno
Si a los políticos del PRI no les gustó el nombramiento de Enrique Ampudia –que ha hecho campaña en la oposición– como Subsecretario de Gobierno, las designaciones recién hechas por éste en su esfera de trabajo vinieron a echar vinagre a las heridas. Ampudia nombró Director General de Política Regional a Luis Sardiñas Salgado, conocido como El Coño Loco, priista hasta el sexenio de Alemán, cuando fungió como Subsecretario de Protección Civil, y panista en su última época. También nombró Ampudia a Emilio Cárdenas, del Panal y afín al PAN, como su coordinador de asesores. Merodea con el bat al hombro la oficina de la Dirección de Gobernación, donde aún despacha el ex procurador Emeterio López Márquez, otro militante de la banda azul, Rogelio Hernández Madrid.
Aunque Ampudia y su grupo llegan por distinto linaje, considerando que el Secretario de Gobierno, Gerardo Buganza, tiene también el mismo origen partidista, ahí ya parece una embajada pitufa, puros duendes azules de caricatura. La militancia del PRI anda rumiando por esa toma parcial del Palacio de Gobierno.