Creado durante el gobierno de Miguel Alemán Velasco en la entidad veracruzana, el Organo de Fiscalización Superior (ORFIS) es una entidad que fiel al tango interpretado por Carlos Gardel va: “cuesta abajo en su rodada”.
René Mariani Ochoa, un conocedor profundo de los mecanismos de rendición de cuentas a que deben ser sometidas las diversas instancia de gobierno, le dio al ORFIS un toque de credibilidad que al inicio de su operación generó ilusiones de que “ahora sí” disminuiría la corrupción jarocha.
Sin embargo, con el paso de los años el ORFIS en manos Mariani se convirtió en una oficina “cazadora de brujas” que se vendía al mejor postor aunque eso sí: “vendía caro su amor” como Agustín Lara le aconsejó a “la aventura” de su inspiración.
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A su paso por el sexenio de Fidel Herrera Beltrán y bien entrado el de Javier Duarte de Ochoa el ORFIS se encuentra muy lejos de la credibilidad con que nació y no cumple con el propósito que justificó su creación: es decir, no hay muestras de que haya mejorado la rendición de cuentas de los organismos a los que fiscaliza y tampoco se aprecia una menor corrupción ni aplicación de justicia para quienes violan la Ley.
Mauricio Audirac encabezó ocho años de labor en medio de acusaciones –nunca contrarrestadas- de hacer negocios particulares al usar despachos auditores que operaba en beneficio propio con el apoyo de testaferros.
Asimismo, Audirac terminó de convertir al ORFIS en una herramienta de uso político.
Si René Mariani “vendió caro su amor”, Mauricio Audirac bajó la tarifa y nunca pudo –ni dio muestras de querer- apagar “las luces de Nueva York” de un organismo que le cuesta mucho dinero a los veracruzanos para hacer lo que hace: aplicar la máxima juarista en el terreno de la administración pública.
A los amigos del ORFIS se les aplica la Ley y la gracia y a los enemigos la Ley a secas.
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La salida de Audirac del ORFIS se da en medio de componendas políticas de todos los grupos de poder en el Congreso Local.
Tampoco podemos tragarnos el garlito de que los partidos de oposición son defensores fieles de la “justa medianía” en que deberían vivir todos los funcionarios públicos, desde Alcaldes hasta Secretarios de despacho en el gobierno estatal.
A otro perro con ese hueso.
Los veracruzanos sabemos que panistas, perredistas, dantistas y priistas pactan en lo oscurito lo que finalmente se anuncia al pueblo vía los medios de comunicación.
La lógica nos indica que Mauricio Audirac no pasó la auditoría política a que lo sometieron los grupos de poder jarochos enquistados en la Legislatura Local y por eso le han dado una salida en medio de golpes mediáticos.
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Estamos ante un suceso que no representa nada del otro mundo.
El titular del ORFIS se fue este sábado y simplemente se colocará en los despachos privados desde los cuales seguirá operando para el sistema que lo cobijó durante 8 años.
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Bien se han cuidado René Mariani y Mauricio Audirac de no maltratar –en su papel de carniceros- a las vacas políticas de hoy.
A sabiendas de que ellos podrían ser las reses mañana.
Todo es tan simple, como el hecho de que el nombramiento de un nuevo titular del Organo de Fiscalización Superior será negociado con base en los intereses de los grupos de poder y no de la ciudadanía.