Como se esperaba, ante la carencia de valor legal en las toneladas de pruebas ofrecidas por la Coalición Movimiento Progresista y su candidato Andrés Manuel López Obrador, anoche la sala central del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) desechó por unanimidad el juicio de inconformidad con el que pretendía anular la elección presidencial en la que resultó triunfador el candidato del PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto, y con ello, AMLO y su movimiento entraron a su agónica e irreversible fase terminal, mientras que será mero formalismo la legitimación de Peña como Presidente de la República electo.
La sentencia que declaró infundado el juicio madre de inconformidad presentado por AMLO no le concedió ni un punto, ni un voto. Todos los argumentos presentados para la invalidez de la elección presidencial cayeron en una exhaustiva valoración de su material probatorio. Dado que el que acusa en un juicio está obligado a probar su dicho, los magistrados electorales refutaron cada uno de los señalamientos, al encontrarlos «infundados, insuficientes o irrelevantes» como medios de prueba.
Para los magistrados –en coincidencia con los análisis ajenos a la simpatía y el interés de la coalición de AMLO– no hay compra de votos demostrada, ni probable financiamiento encubierto a la campaña de Peña Nieto (monederos Monex y tarjetas Soriana), están estas tarjetas, constataron, pero no se prueba el nexo causal con la compra de votos o el financiamiento encubierto. Tampoco se acreditó el uso de propaganda encubierta: «se trata de afirmaciones dogmáticas»; igualmente no se probó el uso de encuestas como propaganda electoral, y la investigación oficial del IFE sobre gastos excesivos de campaña, al no estar concluida, no puede invocarse este tema con base en presunciones; también se desestimaron las pruebas de la intervención de gobiernos estatales en favor de Peña Nieto; de pasada, los magistrados barrieron los documentos notariales exhibidos por AMLO, de los que dijeron que sus notarios dieron fe de hechos sin cumplir con lo mínimo de los requisitos establecidos por la ley de la materia: ¿quién, dónde, cuándo y cómo?, y entre los ejemplos, salieron los patos, las gallinas y los cerdos, bienes que fueron señalados como dados a cambio de voto, de los que el notario dio fe sólo de que existen éstos animales (tan existen que AMLO los llevó físicamente como prueba) pero no acreditó con testimonial alguna los datos de quienes supuestamente los recibieron a cambio de su sufragio.
El montaje de AMLO para cuestionar la validez de la elección y colocarse en el papel de la víctima de la mafia política que le roba los triunfos, exitoso en sus efectos mediáticos momentáneos para mantenerse en la cartelera postelectoral, se desmoronó en el juicio.
Desechada la demanda de nulidad de la elección, concluye la etapa de resultados y sus impugnaciones. Como formalismo procesal, ahora el Tribunal Electoral deberá consumar el asunto. Hacer el cómputo de la elección (que ya sabemos cuál fue el resultado), declarar la validez de ésta (imposible que no lo haga, una vez establecido que no hay causas de nulidad) y declarar Presidente de la República Electo a quien haya obtenido la mayoría de votos, evidentemente, Enrique Peña Nieto. Este toque final a AMLO se dará en cualquier momento, podría haberlo hecho ayer, pero aún tiene hasta el 6 de septiembre para hacerlo. Mero trámite, ya todo está consumado.
cierran registro para el ORFIS
Ajustando su interpretación del periodo para registro, la Comisión de Vigilancia, que preside el diputado Américo Zúñiga, determinó que el plazo de 10 días hábiles vencía ayer, al computarse también el de la publicación de la convocatoria.
Este recorte al plazo provocó que los que se guardaban para apuntarse al final se destaparan ayer, pues no había mañana. Con los 18 que ayer acudieron a presentar su solicitud el total de aspirantes quedó en 51. Entre los anotados ayer se destacó el contador Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, actual Director de Control y Evaluación de la Contraloría del Estado, perfilado como uno de los más viables para ocupar el cargo de Auditor General del Orfis, en razón de su solvente trayectoria como contador y auditor en el sector gubernamental y buena imagen pública, pero sobre todo, por la confianza que se sabe tiene del alto mando político del estado. Asimismo, el contador Luis Gabriel Andrade Cárdenas, Director de Administración del Tribunal Electoral del Estado, con amplia experiencia en el sector público, en áreas operativas y de fiscalización, y en especial, con antecedentes de trabajo en el Orfis. También se inscribió Clara Luz Prieto Villegas, abogada y ex contralora del estado en la pasada administración, de quien se dice es recomendada del diputado Jorge Carvallo, el coordinador del grupo legislativo del PRI, aunque no se cree que tenga luz (verde) para el cargo. Igualmente presentó su solicitud el contador Andrés García Amaya, con experiencia en áreas de contraloría y peritaje contable, protagonista en el medio público de encendidas denuncias por corrupción a funcionarios y ex funcionarios del sector Salud, Contraloría y Orfis. Y antes del cierre se presentó el político, ex funcionario, y notario público en funciones, Silvio Lagos Martínez, por cierto, tío de Erick Lagos y padre del diputado federal saliente Silvio Lagos Galindo. Y Mauricio Audirac, el auditor general saliente, no llegó; su tiempo y corruptelas ya es historia. Hay duelo en sus despachos y sus socios.
Cerrado el registro conforme al procedimiento, la Comisión de Vigilancia deberá, dentro de los tres días hábiles siguientes, es decir, entre el lunes y el miércoles de la próxima semana, verificar el cumplimiento de los requisitos de los solicitantes: vendrá la primera depuración; hecho lo anterior, en los siguientes 10 días hábiles, se entrevistarán, por separado, a los aspirantes que cumplan los requisitos, después de esta evaluación llega otra podadora aún más filosa; la Comisión de Vigilancia formulará sólo una terna, que dicen se compondrá del bueno y dos chambelanes, la que propondrá al Congreso para que el pleno de diputados designe por mayoría calificada al nuevo titular del Orfis. El elegido ya está ahí.