Recuerda Arquideócesis de Xalapa visita de reliquias de Juan Pablo II

Se está cumpliendo un año del recorrido de las reliquias de Juan Pablo II por tierras veracruzanas

Zona Centro

REDACCIÓN - 2012-09-23

Se está cumpliendo un año del recorrido de las reliquias de Juan Pablo II por tierras veracruzanas. Las reliquias estuvieron expuestas -para la devoción de los fieles- en las catedrales de las ocho diócesis del estado de Veracruz y en otras ciudades, donde se vivió un ambiente de fe y de esperanza en torno a un hombre de Dios que sigue vigente en el corazón de los mexicanos.

Al concluir su recorrido por tierras veracruzanas se contabilizaron aproximadamente medio millón de fieles que pasaron a venerar las reliquias en Tuxpan, Papantla, Poza Rica, Martínez de La Torre, Xalapa, San Andrés Tuxtla, Veracruz, Córdoba y Orizaba. Tan sólo en la ciudad de Xalapa llegaron hasta la Catedral Metropolitana ciento cincuenta mil fieles que se hicieron presentes desde las siete de la mañana y que en algunos segmentos del día tuvieron que esperar hasta tres horas para ingresar al interior de la Catedral.

Sin duda esta peregrinación de las reliquias de Juan Pablo II ha quedado registrado como el acontecimiento religioso más importante en la historia de Veracruz, tanto por la cantidad de fieles que se desplazaron a las distintas ciudades para dejar sus oraciones, como por el poder de la fe que hizo que el pueblo de Dios se sacudiera el miedo y la desesperanza ante las irrupciones de la violencia que en ese momento estaban alcanzando quizá su período más crítico en la entidad veracruzana.

De hecho las deslucidas fiestas patrias de septiembre de 2011 y la escasa afluencia de fieles a los festejos del 15 de septiembre no auguraban una participación desbordante como la que llegamos a tener en Xalapa el día 19 de septiembre desde las siete de la mañana que llegaron las reliquias, y hasta las cinco de la mañana del día siguiente que las despedimos para continuar su camino hacia el puerto de Veracruz.

El ambiente de familia que se vivió en las calles del centro histórico de Xalapa, incluso hasta la media noche y en la madrugada, provocaron la añoranza por aquellos tiempos de paz y de convivencia que caracterizaban a estas tierras benditas de Veracruz y que tanto deseamos vuelvan a convertirse en el principal distintivo de nuestra tierra.

En esa visita histórica de las reliquias de Juan Pablo II el pueblo de Dios nos dio una lección histórica de lo que es la fe, la cual no sólo mueve montañas sino especialmente corazones. Estábamos enclaustrados, preocupados e indignados por los alarmantes brotes de violencia y de pronto la fe nos hizo salir de nuestro encierro, nos hizo levantar la cabeza, nos hizo mirar hacia adelante, nos llevó a manifestar que queremos vivir unidos y sobre todo queremos vivir en paz.

A Juan Pablo II, el mensajero de la paz, le agradecemos por encender nuevamente nuestra fe y por provocar el resurgimiento religioso de este pueblo que quiere volver a meter a Dios en el corazón para alcanzar la paz, la justicia y la fraternidad entre todos los mexicanos. En Xalapa se actualizaron sus palabras: «México sabe bailar, México sabe cantar, México sabe rezar, pero más que todo México sabe gritar». En Veracruz ya gritamos, ya nos expresamos: ¡Queremos vivir en paz!

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