ASUNTOS PÚBLICOS: Presupuesto del IEV, excesivo

Escrito por Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2012-09-24

Fuera de la realidad y, por lo mismo, con pocas posibilidades de pasar las aduanas de las instancias rectoras y rasuradoras del presupuesto del Estado –la Sefiplan y el Congreso local–, con todo, el Consejo General del Instituto Electoral Veracruzano (IEV) aprobará hoy su desorbitado presupuesto para 2013.

Anticipado hace una semana por la consejera presidenta Carolina Viveros y filtrado en sus detalles por el representante de un partido político en el Consejo, se ha sabido que el órgano local organizador de las elecciones se atreverá a solicitar un monto de 762. 6 millones de pesos, lo que no tiene ninguna justificación racional.

Si bien es cierto que el año entrante habrá elecciones para elegir 212 ayuntamientos (por primera vez de 4 años) y 50 diputados al Congreso local, el incremento pretendido para ese año no resiste el menor análisis. Basta compararlo con el gasto ejercido en el proceso electoral de 2010, que fue de cerca de 600 millones de pesos, en el que además de esas dos elecciones se celebró también la de gobernador, para corroborar el disparate. A simple vista no hay argumentos lógicos que fundamenten un aumento de 362 y medio millones de pesos. En 2013, no sólo habrá una elección menos que en 2010, el IEV no ha recibido legalmente muevas atribuciones o responsabilidades, y tampoco han subido demasiado los montos de las prerrogativas a partidos políticos, concepto que en el presupuesto que pretenden sólo representa el 16%. Los análisis preliminares del presupuesto planteado ya han detectado que las partidas infladas están en el gasto corriente, en sueldos y gratificaciones, así como en servicios generales y materiales y suministros.

Aunque el IEV es autónomo, tanto para formular su presupuesto como para ejercer su gasto, tiene que apegarse a los criterios estatales dispuestos por la Sefiplan, no sólo en cuanto a la disponibilidad de recursos para financiar al conjunto del sector público, sino también a la racionalidad y austeridad en la planeación de requerimientos. Vistas las endebles justificaciones del aumento que solicitarán y la inevitable critica que generan, no se entiende cuáles son las razones de los dirigentes del IEV al pedir las perlas de la virgen sabiendo que no se las van a dar. No parece muy inteligente partir de la premisa de que como habrán de pasar por el recorte de la Sefiplan, los del IEV deben pedir demasiado para que en el ajuste les quede lo que en realidad van a necesitar. Con esa presunta estrategia, de entrada lo que consiguen es abonar al descrédito del órgano electoral (que ya es bastante, dadas las actuaciones precedentes), tenido por oneroso y burocrático, además de bajo sospecha repetida de entregas arregladas de contratos a empresas para los servicios electorales externos, como monitoreos y resultados preliminares. Esto sin contar los escándalos de violación de privacidad de empleados y su encubrimiento, en que se han visto involucrados en el IEV.

La Renovación del IEV

Hay la percepción en el medio público del estado, incluidos actores políticos y representantes de partidos, de que hacia al inicio de un nuevo proceso electoral, para garantizar su credibilidad, imparcialidad, y no menos su honestidad, debe airearse el IEV. Recién pactada una nueva legislación electoral, con el consenso de los partidos, misma que regirá en las próximas elecciones, se esperaría que también hubiera nuevos funcionarios para la organización de los comicios. Por vencimiento de periodo, dos consejeros electorales (Blanca Castaneyra y Víctor Borges) deberán ser reemplazados, debiendo el congreso local nombrar a sus sustitutos.

La presidenta del Consejo, Carolina Viveros, está ahí desde hace siete años y no es exagerado decir que en mucho se debe a ella la pésima imagen del instituto, por lo que su presencia en el siguiente proceso electoral envía malas señales a las exigencias de renovación. Recientemente, la consejera presidenta ha dicho que no se irá y que completará su periodo –auspiciado por el ex gobernador Fidel Herrera– que vence hasta el 2015.

Retirarla por salud pública es asunto que tendrá que atender la jefatura del estado y no se duda de que habrá presiones de las fuerzas políticas para echarla.

Por lo pronto, la misma Carolina promueve involuntariamente su salida; su exagerada demanda de recursos presupuestales hace recordar todas las irregularidades ocurridas durante su gestión.

Antes, se dice, caerá el actual Secretario Ejecutivo del IEV, Alfredo Roa, cuya renuncia ya habría sido consensuada entre los cinco integrantes con voz y voto del Consejo General del Instituto. La sesión de hoy del IEV en que aprobarán el proyecto presupuestal de Cara-lina sería de las últimas participaciones de Roa. ¿Y Carolina, para cuándo?

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