ASUNTOS PÚBLICOS: Lejos de una policía estatal confiable

Escrito por Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2012-09-25

Se ganó ayer la nota nacional la policía del estado, y no por haber capturado a delincuentes, como es su responsabilidad, sino porque 35 de sus agentes fueron aprehendidos por elementos de la Secretaría de Marina, señalados de colaborar con la organización delictiva de los Zetas.

No es la primera vez que detienen a policías veracruzanos por presunciones de trabajar para los enemigos de la sociedad, pero los casos precedentes eran de policías municipales. En octubre de 2011, la Marina detuvo a 50 policías municipales de la zona centro del estado, principalmente de Córdoba y Orizaba, y en abril pasado a 9 elementos del municipio de tres valles. A diferencia, esta vez, los 35 señalados de colaboracionismo con los Zetas pertenecen a la Secretaría de Seguridad Pública del estado, 16 de ellos adscritos a la zona norte y 19 a la región de Xalapa.

Aunque no es nuevo referir la penetración delictiva a los cuerpos policiacos del país, no deja de llamar la atención que este nuevo operativo haya tenido por blanco al personal de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, dependencia a cargo de Arturo Bermúdez Zurita, que según se difunde ha venido implementando la depuración convenida en el Programa Nacional de Seguridad Pública, incluyendo el reclutamiento de nuevos elementos con una mejoría de remuneraciones, su entrenamiento y la aplicación de controles para contar con una policía estatal profesional y confiable.

La detección externa de la presunta infiltración –se origina por una investigación de la Procuraduría federal, a través de la Siedo, y se ejecuta por medio de la Marina Armada de México–, aunque se diga que estuvo coordinada con el estado, pone en entredicho la confiabilidad de los controles de confianza de la dependencia estatal. Hay el mensaje implícito de que la policía del estado, no obstante la desaparición de las policías intermunicipales (Xalapa-Banderilla-Tlalnelhuayocan y de Veracruz-Boca del Río) y la depuración en marcha, aún es incapaz de garantizar la integridad de su cuerpo policiaco, y que todavía es remoto que se haga cargo sin apoyo externo –Marina, Ejército y PGR– de la seguridad pública en la entidad. Por ello, es conveniente conocer la fecha de ingreso de los policías estatales involucrados y los resultados que obtuvieron en las pruebas de confianza para evaluar la validez del proceso de depuración y mejoramiento policial.

MÁs que presentados

Es de advertirse, también en tecnicismo jurídico, que según el comunicado oficial, los 35 agentes estatales fueron no sólo detenidos, sino exhibidos como presuntos delincuentes, «culpables para la opinión pública», por una «orden de presentación» girada apenas el pasado 20 de septiembre no por una autoridad judicial, sino administrativa, la Subsecretaría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo) de la Procuraduría General de la República (PGR), lo que sugiere, en principio, un exceso, ya que los medios de apremio sólo serían legales frente a la negativa de comparecer a declarar en la investigación ministerial; no se trató de una orden de aprehensión dictada por un juez federal, previa consignación y ejercicio de acción penal por parte del ministerio público federal.

Es decir, los agentes policiacos no han sido formalmente acusados ni un juez ha estimado probable su participación delictiva como para autorizar su detención.

Nadie se podría oponer a que se sancione a los responsables de complicidad delictiva, obviamente no se aboga por la impunidad, pero hasta ahora la detención tiene el trazo de un golpe mediático; esperemos que se sustenten las acusaciones y nada tenga que ver con la conservación de esferas de poder en la actuación federal, ganadas en el lugar común de que los estados, en este caso Veracruz, no tiene (y va para largo que lo consiga) una policía confiable, que pueda prescindir de la Marina, el Ejército y la PGR para preservar la paz y la seguridad en el estado.

De la elección del titular del ORFIS

Formulada desde el pasado viernes la terna para el cargo de Auditor General del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) en orden de prelación, con Lorenzo Portilla a la cabeza, sólo los muy despistados podrían creer en que otro podría ser designado por el Congreso.

Se sabe que ya hay amplio consenso a su favor, no sólo en la Comisión de Vigilancia, que lo propuso primero en la lista al evaluar sus proyectos de fiscalización y antecedentes profesionales, sino también en el seno del Congreso, donde se espera alcance sin problemas la votación aprobatoria de mayoría calificada.

Por ello, se observan fuera de la realidad política los golpeteos de última hora al favorito, así como los actos de campaña de empresarios para acomodar a uno de los suyos, cuando la decisión política ya no tiene regreso.

Hoy sesionará la diputación permanente del Congreso local con el fin de convocar a la sesión extraordinaria electiva, que se prevé se realice este miércoles. Portilla tendrá que asumir los retos propios del nuevo encargo, entre ellos, además de actuar con honestidad, profesionalismo, transparencia y eficacia en el control de los entes fiscalizables, demostrar que es capaz de construir la confianza en el trabajo del Orfis, comenzando por asegurar su autonomía... del burro y otros ejemplares de la fauna jarocha. Cada quien en su rancho.

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