Como tercer strike cantado le llegó en el Instituto Electoral Veracruzano (IEV), la renuncia «voluntaria» y fulminante a Afredo Roa como Secretario Ejecutivo; no lo quería creer el pasado lunes en que aquí se adelantó su remoción y aseguraba que el Oso Yogui ya lo había ratificado. Engañado, cuando se cocinaba su salida, fue el último en saberlo. Todavía alcanzó a acatar la tarea ingrata de inflar el presupuesto del IEV, que otro ejercerá, por 762.6 millones de pesos, pero no permanecerá para sus discusiones con la Sefiplan y el Congreso local, donde se espera una rasurada, aunque no tan grande como la que merece, pues les dejarían un colchón generoso para sus chuchulucos.
Pierde fuerza el protector de Roa, Ranulfo Márquez, Tonicho, tenido por algunos como operador político estrella de la fidelidad y como puro cuento por sus malquerientes. Según dijo Roa irá a la Secretaría de Gobierno de asesor. Ranulfo, por su parte, tiene sus barbas remojando y un pie afuera de la Oficina del Programa de Gobierno desde que se apareció hace un par de días el ex secretario de Finanzas, Salvador Sánchez, para «ayudarlo» en la integración del segundo informe del gobernador Javier Duarte. La precipitada caída de su pieza en el IEV lo tiene ya con equipaje ligero.
Ayer mismo, el Consejo General del IEV, que aún preside la acalambrada Carolina Viveros, que mantiene unida a la opinión pública en que ya debe irse, convocó a sesión extraordinaria, y en fast track, por unanimidad de los cinco integrantes, nombraron a un nuevo Secretario Ejecutivo. No ha sido sorpresa la identidad del agraciado con el nombramiento, el abogado Víctor Hugo Moctezuma Lobato, quien esperaba su turno al bat hacía más de un año. Desde entonces, en que se le mencionaba para sustituir a Carolina Viveros en la presidencia del IEV, no a Roa, se han marcado sus antecedentes y filiación. De larga carrera en el Instituto Federal Electoral (IFE), se desempeñó de Vocal Ejecutivo de las juntas distritales en Acayucan de 1993 a 1997, y en Córdoba de 1997 hasta antes de septiembre de 2008, en que concluyó su ciclo bajo circunstancias adversas. Fue sancionado por la Contraloría Interna del IFE con amonestación pública y suspensión por 120 días, y obligado a renunciar. Aunque en su protesta al cargo juró imparcialidad, es conocida su relación política y de colaboración para asuntos electorales con el subsecretario de Finanzas, Gabriel Deantes, el Tonicho de la prosperidad.
Efectuado el cambio a nivel operativo de la organización de las elecciones de 2013, sigue la pregunta: ¿Y Carolina, para cuándo?
La toma del ORFIS
arribó ayer Lorenzo Antonio Portilla a las instalaciones del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) el flamante nuevo Auditor General para tomar posesión e iniciar la entrega recepción, ante la presencia de los miembros de la Comisión de Vigilancia del Congreso. Una vez que se retiraron los externos de la Comisión de Vigilancia, se abrió el Arca de Toño y comenzaron a desembarcar los de su equipo, que ocuparán las principales áreas del Orfis. En la composición de los que serán funcionarios se identificaron a varios que han formado parte de los grupos de trabajo de la Contraloría del Estado, en el actual y en el sexenio de Miguel Alemán, por lo que a primera vista, se advierten los sellos del periodo de Ricardo García Guzmán e Iván López. De esa camada, del Burro y del Ñoño, respectivamente, habrá que distinguir con dificultad cuáles llegan con la recomendación de aquellos, y cuáles en realidad fueron seleccionados únicamente por Portilla, dado que él mismo fue compañero de dependencia de los que perfilan ya su nombramiento.
Las tres auditorías especiales del Orfis, al parecer, serán cubiertas de la siguiente manera: será Auditor Especial de Legalidad y Planeación Fabio Tulio Zilly, quien se desempeñaba como jefe de asesores en la Contraloría, pero no es posición del Burro López, fue Subsecretario de Ingresos coincidente con el actual gobernador, cuando éste ocupó la Secretaría de Finanzas, y antes asesor del secretario Rafael Murillo Pérez. Aunque laboró muchos años al lado de Dionisio Pérez Jácome, éste ya no es su padrino.
Cecilia Coronel Brizio será Auditora Especial de Gestión Financiera. Como se sabe, llegó al segundo lugar en la terna para titular del Orfis, y laboraba en el área de asesoría del contralor del estado, por lo que no se duda en que sea la posición de Iván, con quien tiene una estrecha relación desde el Colegio de Contadores. La ex tesorera del ayuntamiento de Xalapa en la presidencia de Ricardo Ahued, aunque se prorrogó una temporada con el sucesor David Velasco, no resistió las presiones y renunció al cargo, negándose además a asumir la Dirección de Administración del Sector Salud, ofrecida por el entonces gobernador Fidel Herrera en la mediación que hizo en ese conflicto municipal. Sólo se ha acoplado a trabajar con Ricardo Ahued, a ver si ahora le aguanta el paso a Portilla.
En la Auditoría Especial Social estará Flor Alicia Zamora Pozos, de todas las confianzas de Ricardo García Guzmán en la Contraloría del Estado durante el gobierno de Miguel Alemán. Entonces ocupó la Dirección de Desarrollo Administrativo, y cuando García Guzmán dejó el cargo para irse de diputado local por Pánuco, Flor Alicia se quedó como contralora general los últimos meses para entregar y a cubrirle las espaldas. Como en ese periodo Portilla era el Director de Administración queda la incógnita de si la selección es de Toño o del Ñoño.
Del equipo Ñoño, llegará también la abogada María Evelia López Maldonado. En aquella etapa, ella tuvo a su cargo la Dirección de Responsabilidades y Situación Patrimonial.
En la dirección de administración recibe Yolanda Rebolledo Domínguez, una excepción de procedencia, ya que estaba en el departamento de recursos financieros de Seguridad Pública.
Al parecer no dejarán títere con cabeza y removerán a todos los mandos. Entre que los vemos y conocemos, se cruzarán apuestas para localizar la pertenencia a grupos de los integrantes del nuevo equipo del Orfis; si son Burros, Ñoños o Toños.