Las especulaciones sobre la salida de Leticia Perlasca de la Secretaría de Turismo, Cultura y Cinematografía del Gobierno del Estado, persistentes en el medio público por varios meses y casi boletinadas hace un par de días, se confirmaron ayer.
No alcanzó a llegar al Segundo Informe de Gobierno. Dejó finalmente la dependencia con una actuación desacreditada y bajo acusaciones de corrupción; como se sabe, fue señalada por empresarios del ramo hotelero e investigaciones periodísticas de turbios manejos en la administración de los recursos de la institución y exhibida de favorecer con contratos a empresas de personas con las que la ligan relaciones afectivas y familiares.
Aunque no hubo mención de las causas reales del cese y se justificó el cambio como renovación natural de cuadros para el mejor cumplimiento de los objetivos (antes era por causas de salud), es posible identificar al menos tres de ellas. Sin duda, la corrupción inocultable, que se observaba como un estigma en la administración del gobernador Duarte y que confrontaba abiertamente su discurso de honestidad y transparencia.
Por otro lado, la falta de resultados en el ramo del turismo, uno de los atractivos estatales y factor de derrama y crecimiento económico, que no ha sido debidamente apuntalado, aunque amplificados en el discurso de cifras, en la realidad su contribución ha sido inercial. Y por último, pero no menos considerable, la disminución del valor de sus apoyos políticos. Conocida su íntima relación con la política priista, Beatriz Paredes Rangel, la baja de importancia de ésta –dejó de ser presidenta nacional del PRI y perdió estrepitosamente como candidata al gobierno del DF– debilitó la posición de Perlasca en el gobierno estatal. Tendrá que guarnecerse en el macro huipil de Paredes y esperar mejores tiempos. Por lo pronto, para completar la congruencia, se esperaría que hubiera algún informe de las denuncias de los trafiques de Perlasca y de su enriquecimiento (suyo y de sus amigas) gracias al Turismo.
Asumió en reemplazo la titularidad Harry Grappa, el ex secretario particular del gobernador, movido tras un incidente de mal manejo de un evento del Ejecutivo, y quien desde julio del año pasado se desempeñaba como subsecretario de promoción y servicios turísticos. Algo debe haber aprendido ya Harry (que no sea el mal ejemplo de su antecesora), y ahora tendrá que demostrar que puede hacer mejor las cosas.
Sorprendió que en el movimiento del escalafón al puesto que dejó vacante el ascenso de Harry Grappa llegara José Guillermo Herrera (¿Beltrán?), el ex senador por Convergencia, más que afín, queridísimo por décadas de Dante Delgado, a quien el anterior gobernador hizo secretario de Comunicaciones –y notario público– y lo dejó como herencia al actual. Inició con Duarte como secretario ratificado de Comunicaciones, luego lo movió a Jefe de la Oficina del Programa de Gobierno, donde fue removido apenas en abril pasado. Con menos de 6 meses fuera, Guillermo Herrera recibe otra oportunidad. Polifacético, lo mismo se pone el caso de constructor, ejerce la fe pública, que integra las cifras del Informe de Gobierno y promueve el Turismo. Con todo, todavía no se le conoce cuál es su gracia y valor político o administrativo. Pero algo tiene, ¿o no?
2 de octubre a 44 años
Aunque contaminada por factores de coyuntura, la protesta post electoral, el nuevo movimiento estudiantil #yosoy132 y las reacciones a la reforma laboral recién aprobadas por los diputados, la frase hecha 2 de octubre no se olvida, que ha buscado la posteridad para la represión gubernamental al movimiento estudiantil de 1968, se hizo efectiva ayer con multitudinarias marchas en la capital del país y en muchas ciudades de la República, en las que se incluyó Xalapa.
La matanza de estudiantes cometida por el ejército en la plaza de Tlatelolco hace 44 años para supuestamente salvar al país de la conjura comunista y garantizar la celebración de las Olimpiadas, es reconocida por analistas e historiadores como uno de los puntos de quiebre del antiguo régimen autoritario; el movimiento estudiantil de entonces, se admite, fue uno de los factores que forzaron la apertura, liberalización del sistema político y su entrada a un proceso de democratización que alcanza a nuestros días.
No hay comparación del sistema político actual al de hace 44 años, las condiciones de libertades ciudadanas y pluralismo político de hoy eran impensables entonces.
Las consecuencias positivas de aquel movimiento son de todos, por eso, no puede dejar de verse como un montaje de coyuntura la apropiación de la memoria histórica de una fracción de la actual disidencia que necesita construirse sus mitos fundacionales.
Eric Hobsbawn
Falleció en Londres a la edad de 95 años el afamado historiador británico Eric Hobsbawn, un autor imprescindible para la comprensión de la época moderna y la configuración del siglo XXI.
De orientación marxista, pero no dogmático, militante del partido comunista inglés, pero crítico en su tiempo del socialismo realmente existente, Hobsbawn contribuyó invaluablemente con sus obras, caracterizadas por el rigor académico, erudición histórica, capacidad interpretativa, de síntesis y exposición del complejo mundo contemporáneo, las tendencias de largo plazo en la historia y las hegemonías mundiales. Son de lectura obligada La era de las revoluciones 1789-1848; La era del capital, 1848-1875; La era del imperio, 1875-1914, trilogía completada por la historia del siglo XX y Guerra y Paz en el siglo XXI. Termina una larga vida intelectual fructífera, con un legado cultural, que debemos aprovechar, leyéndolo.