En el marco del Hay Festival Xalapa 2012, abarrota el Teatro del Estado la obra “El filósofo declara"
+Los asistentes salen satisfechos con el guión de Juan Villoro
+Subraya el coraje y alejamiento que puede existir entre los mejores amigos
Zona Centro
COMUNICADO - 2012-10-04
En el marco de Hay Festival Xalapa 2012, jóvenes y adultos disfrutaron la obra teatral El filósofo declara, de Juan Villoro, en la sala D. Guillaumín del Teatro del Estado, donde cinco auténticos personajes dejaron al descubierto los tiempos actuales que poco a poco se alejan de la reflexión del ser en sí.
La noche del miércoles, los asistentes, con abrigo en mano, se dieron cita a la función programada a las 21:00 horas. Poco a poco se fueron llenando los espacios, y diez minutos después de la hora señalada se anunció la primera llamada.
Con sala repleta, personas sentadas ya en las escaleras, llegaron la segunda y tercera llamada. Las luces fueron bajando su intensidad hasta que el primer personaje se apoderó del escenario; era un hombre de edad avanzada, en silla de ruedas; su aspecto canoso, arrugas y con cierto aire de indiferencia.
Entró su esposa, una mujer perspicaz y dócil, cuyo amor por su acompañante era mayor a cualquier maltrato o cansancio posible, además conocía bien sus retos, su carrera, traumas, sacrificios y sobre todo sus derrotas.
Así, la obra tomó ritmo, los versos indujeron a ser analizados uno a uno, y los presentes soltaron sus primeras risas en no más de 30 segundos de la puesta.
Con su obsesión en la misión Mente-Cuerpo, el personaje principal, un filósofo de corazón y enemistado con la vida superficial, deja a la imaginación de los presentes su vida de estudiante que compartió con su amigo el Pato Bermúdez, personaje que en la historia dejó la filosofía para desempeñar cargos de política cultural, razón por la que se hizo poderoso… y esa es la principal excusa para odiarlo.
Con alusión a textos y argumentos de Aristóteles, Sócrates y Rousseau es como la obra fue tomando forma y logra la comprensión del público sobre el coraje y alejamiento que puede existir entre los mejores amigos cuando uno de ellos deja el amor a las letras por obtener cargos importantes en la principal academia de filosofía.
Existencialismo, Empirismo y Realismo fueron algunas de las corrientes filosóficas que desarrolla el guión; también da espacio al lenguaje figurado, al sentido común, galicismo y epifanías que todo ser en la vida tiene y por las cuales también posee inseguridad y temor al fracaso.
Antes de llegar al intermedio, dos nuevos personajes le dan vida a la historia, una joven sobrina que llega de la India y el chofer de la familia, quienes sacan las carcajadas más altas de los presentes.
Después, cambia velozmente la escenografía, la obra llega a su clímax.
El Pato Bermúdez, amigo que no es bienvenido, es atendido con una cena en la que el personaje principal le rechaza tomar el cargo de presidente de la Academia de Filosofía.
Así, en una interacción de los cinco personajes, la obra va anunciando su final; las conversaciones siguen su peculiar forma y la retroalimentación entre el filósofo nato y su amigo Bermúdez se presenta con reclamos, envidias y rencores.
Con un último argumento adverso, Bermúdez sufre un infarto y muere; pero el deceso, en realidad, es provocado por la joven sobrina, quien, sabedora que su tío odiaba a su compañero de estudios, coloca veneno en su comida.
Es ahí donde el filósofo se da cuenta de que lo que tanto odió, fue querer y admirar a su amigo, quien sí logró lo que siempre había anhelado.
Así, la obra El filósofo declara y su escenario abstracto, fueron un éxito para los presentes, quienes interpretaron que el ser en sí va de la mano con la misión Mente-Cuerpo.