Por los tiempos políticos que se viven en el país y en el estado es evidente que se están perfilando cambios en la composición e integración de los personajes y grupos en las estructuras gubernamentales de todos los niveles.
La larga transición entre las elecciones y la ocupación de los cargos (julio-septiembre para los legisladores y julio-1 de diciembre para el Poder Ejecutivo federal), está cada vez más cerca de concluirse; y una vez llegada la fecha del cambio en la Presidencia de la República, los de entonces ya no serán los mismos.
Los movimientos dados en el nuevo Congreso de la Unión, donde prevalece el pluralismo y la falta de mayoría en una sola fuerza política, son apenas una mínima parte del sacudimiento de los cuadros gubernamentales. El principal evento modificador de las camarillas políticas y de la circulación de las élites en el país es, sin duda, la llegada de un nuevo gobierno, que por proceder de un partido rival del actual, el PAN, marcará una renovación de mayor calado. Regresa el PRI a la Presidencia y, por ende, al control de la vasta estructura de la administración federal de ramificaciones en diversas áreas y cobertura en toda la República. Como tendencia general se avisora que habrá empleo para el priismo, y en contraparte, que los panistas que gozaron de las mieles de los cargos irán o deberán ir a engrosar las filas de la sabia banca o la Reserva Nacional del Talento (Renata). El primer equipo de la transición del presidente electo, Enrique Peña Nieto, a la callada, con excepción de las cabezas visibles, el poderoso Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, anticipa la preeminencia de una mayoría de cuadros procedentes del Estado de México, compartida apenas con los hidalguenses; de ahí en fuera, no hay mucha claridad en quiénes verdaderamente se habrán de incorporar al primer nivel de colaboradores de Peña Nieto a partir del 1 de diciembre. Lo cierto es que por ahora no hay veracruzanos en el equipo de transición, por lo que sería una sorpresa que alguno se colara de última hora. Quedarían los cargos de segundo nivel en el gobierno central o si acaso en las descentralizadas o paraestatales, pero ya se verá.
EN VERACRUZ
Obviamente que la versión de que el gobernador Javier Duarte se incorporaría al gabinete federal, no es más que un borrego absurdo, y lo de Tomás Ruiz al ISSSTE más bien la proyección mediática de sus aspiraciones, pues habría pésima imagen de arranque para Peña Nieto, refrendar la cuota en esa dependencia a la maestra Elba Esther Gordillo, estereotipo de la corrupción sindical y obstáculo a la mejoría en la educación pública del país.
Bajo esa circunstancia de exclusión de veracruzanos en esta primera etapa del Gobierno Federal en el nivel central, los campos de movimientos de los políticos locales serían dos. Por un lado, el ámbito de las numerosas delegaciones federales, ahora ocupadas por panistas en vías de desalojo; y por el otro, los movimientos que se darán con motivo del proceso electoral local 2013 para renovar ayuntamientos y el Congreso del Estado.
Respecto del primer territorio, tendrá que conocerse primero la política de Enrique Peña Nieto ya en funciones y de sus titulares de secretarías y si concederán al Gobernador del Estado, Javier Duarte –y en qué medida–, la posibilidad de proponer y conseguir el nombramiento de sus afines para las delegaciones federales en el estado. Y si tendrán alguna participación en estos nombramientos algunos políticos que tienen juego en la esfera federal, concretamente en el Poder Legislativo y más en el Senado, porque los diputados en su cantidad carecen de verdadera influencia.
BUFFET DE DELEGACIONES
Son políticamente claves por los enormes presupuestos de que disponen y la cobertura poblacional y de familias que atienden, las delegaciones de política social, en particular la delegación de Sedesol y del programa Oportunidades, donde saldrán Abel Cuevas y Miguel Ángel Yunes Márquez. Para éstas, se manejan como sustitutos, si EPN da su venia, respectivamente, los nombramientos de Ranulfo Márquez, actual jefe del Programa de Gobierno (jefatura compartida hoy con el ex secretario de Finanzas, Salvador Sánchez), y de Alejandro Baquedano Sánchez, quien se desempeña como subsecretario de Desarrollo Social en el estado.
No hay candidatos claros para otras delegaciones federales, también importantes, como la delegación de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), que dejará no sin haber hecho jugosos negocios, tras una prolongada estancia, el panista Agustín Basilio de la Vega. Tampoco para cubrir la dirección de Banobras, brazo financiero que surte a ayuntamientos y al Gobierno del Estado, donde se ha enriquecido el también panista Eugenio Orestes, de quien se sabe ya está entregando el cargo, para evitarse la molestia de hacerlo a los nuevos cuadros en diciembre. Habrán muchas más vacantes en el resto de delegaciones federales, Sagarpa, IMSS, ISSSTE, Reforma Agraria, Procuraduría Agraria, la PGR, entre otras, donde anidaron los panistas durante dos sexenios. Habrá buffet de delegaciones, a ver quiénes se sirven.
AJUSTES ELECTORALES
Por otro lado, en el ámbito estatal, se van perfilando varias candidaturas del PRI a presidentes municipales y diputados que abrirían huecos al gabinete del gobernador y en las alcaldías. Al nivel de secretarios de despacho, aparte de la deseada salida de Tomás Ruiz de la Sefiplan (por él y por los aspirantes a sustituirlo, Deantes o desde antes), y la de Tonicho Márquez, si cuaja su propuesta, se menciona al secretario de Comunicaciones, Raúl Zarrabal, para ir de candidato del PRI a la presidencia municipal de Boca del Río; aunque no se cree que pudiera ganar, al secretario de Trabajo, Marco Antonio Aguilar Yunes, como candidato a alcalde de Córdoba, y como otra opción para la misma postulación, al secretario de gobierno, Gerardo Buganza Salmerón, pero no se quiere ir. Igualmente, al secretario de Desarrollo Social, Marcelo Montiel, de candidato a diputado local por Coatzacoalcos y al secretario particular del gobernador, Juan Manuel del Castillo, para candidato a diputado local por Córdoba.
Entre los alcaldes que pedirían licencia para competir en las elecciones de diputados por sus respectivos distritos se menciona a tres: por Boca del Río, Salvador Manzur, por Tuxpan, Alberto «El Cisne Negro» Silva, y por Poza Rica Alfredo Gándara. De los diputados locales que participarían en contiendas municipales, seguramente habrá más, pero por ahora, el que ya está puesto es Américo Zúñiga para Xalapa, a quien se la deben de la pasada elección municipal, en la que cedió forzadamente la posición a la que estaba enfilado en favor de Elizabeth Morales, la actual alcaldesa de la capital.
Son tiempos de movimientos y acomodos en la clase política y, por ello, también de especulaciones.