Como en otras ocasiones, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) ha asumido su papel de aguafiestas, para reiterar los rezagos e ineficacias de la acción del Estado, en todos sus niveles, en el combate a la pobreza.
Su presentación del inventario de programas y acciones federales y estatales permite identificar un extenso catálogo gubernamental en diversas áreas –educación, alimentación, ingresos, salud y vivienda, entre otros–, muestras de una derrama cuantiosa de recursos y el despliegue de burocracias, pero sin que éstos hayan contenido el crecimiento de la pobreza en el país.
El inventario registra 273 programas y acciones federales, que ejercieron en 2011 en conjunto un total de 730 mil 581 millones de pesos, y en los estados para 2010, de los que no proporciona cifras de gasto, aplicaron 2 mil 391 programas y acciones de desarrollo social. El número de programas de Veracruz es de los más elevados, con 189, apenas superado por el DF con 190, Chiapas con 240 y el Estado de México con 282.
Con todo y los buenos propósitos de estos programas, la pobreza ha ido en aumento; como es sabido, a partir de los datos difundidos también por el Coneval el año pasado, de 2008 a 2010 hubo un incremento de 48.8 a 52 millones de personas en condición de pobreza en el país, ocupando Veracruz el segundo lugar en números absolutos en la tabla nacional con 4.5 millones de pobres, el 58.3% la población del estado. Aunque los 189 programas registrados de Veracruz corresponden todavía a la anterior administración, el gobernador Javier Duarte relanzó a partir del año pasado la política social retomando la mayor parte de estos en el Programa Adelante, el cual tiene la meta de bajar al 50% la pobreza extrema. Su población objetivo son 1 millón 375 mil habitantes (el 18.1%), localizados en 110 municipios del estado, misma que se trataría de reducir al término del sexenio a 687 mil, es decir, al 9.05%. Sin embargo, cabe mencionar que no hay una evaluación de resultados, pues el Primer Informe del gobernador rendido el año pasado careció de indicadores; a ver si este Segundo Informe que se presentará el mes próximo sí los contiene.
POLÍTICA SOCIAL Y ECONÓMICA
Pese a que no es novedad el conocimiento de los rezagos y de la insuficiencia de la acción de los gobiernos, la nueva exhibición del problema debe servir para que en esta hora de la transición a un nuevo Gobierno Federal, se replantee de fondo la cuestión de la pobreza y las políticas y programas de desarrollo social.
Uno de los aspectos que deben revisarse es la posible duplicación de programas y la dispersión de acciones, lo mismo que la aplicación clientelar de ellos, sabido que han sido usados como instrumentos de campañas electorales y lealtades partidistas. La procedencia política con frecuencia rival entre el Gobierno Federal y los gobiernos estatales (el PAN nunca tuvo mayoría en los estados) propició la competencia y que frente a los programas federales, que han concentrado el grueso de los recursos, los estados crearan programas paralelos, aunque con menor asignación de recursos.
Igualmente debe revisarse la visión asistencialista de la política social, el regalo de dinero, presente en numerosos programas sociales, como Oportunidades, una caridad para apenas sobrevivir, sin un real cambio de condición.
Pero sin duda, no habrá disminución de los niveles de pobreza mientras no se enfoquen las causas estructurales, se articule la política social con la económica y ésta dé resultados. Es premisa que la economía de país crezca a ritmos más elevados de lo que lo ha hecho en la última década, se tenga la capacidad de generar empleos y aumenten los salarios reales y se apliquen políticas de redistribución de la riqueza. Sin desarrollo no bajará la pobreza. Es otro de los retos del gobierno que presidirá a partir del 1 de diciembre Enrique Peña Nieto. A ver cómo nos va.
EL MESERO DE RECTORÍA
Por la forma en que el rector de la UV, Raúl Arias Lovillo, desactivó el conflicto con estudiantes y profesores que tenían tomada la Unidad de Humanidades, ahora le llaman el mesero.
Para atender el numeroso y mezclado pliego de peticiones que elaboró el llamado «Primer Comité de Huelga», el rector logró convencerlos con la creación de innumerables mesas de trabajo, casi a mesa por tema. Salvo la atención casi inmediata de los asuntos de transporte, servicio médico, iluminación y próxima remodelación de instalaciones, en lo demás el rector les aventó la larga de las mesas de «análisis, deliberación y propuesta». Habrá sendas mesas para la consulta pública del equipo de basquetbol Los Halcones, el análisis y evaluación del modelo educativo, la modificación de la ley orgánica de la UV, el posicionamiento sobre la reforma laboral, la distribución y administración del presupuesto.
Las conclusiones se llevarán a un Congreso Universitario pactado hasta la primera semana de... marzo de 2013. Ganó tiempo el rector mesero, aunque a diferencia de sus colegas de restaurantes, se dice que en esta ocasión el mesero tuvo que dar la propina para ablandar a los comensales estudiantiles.