Editorial: GUTIÉRREZ BARRIOS Y LA SEGURIDAD NACIONAL

+ Murió Fernando Gutiérrez Barrios hace 12 años a los 73 años de edad. Siempre se dijo que había nacido en el barrio de La Huaca del puerto de Veracruz en 1937.

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COMUNICADO - 2012-10-30

Murió Fernando Gutiérrez Barrios hace 12 años a los 73 años de edad. Siempre se dijo que había nacido en el barrio de La Huaca del puerto de Veracruz en 1937. Su vida ha sido objeto de estudios. Unos lo llaman "El Padre de la Inteligencia en México” y otros como el “Hombre Leyenda” como lo bautizara Carlos Salinas de Gortari en un mitin en el puerto en 1988.

Gutiérrez Barrios fue capitán del Ejército, integrándose a la Dirección Federal de Seguridad de la Secretaría de Gobernación y fue su director hasta 1970. Después fue subsecretario de Gobernación en los periodos de los presidentes Luis Echeverría y José López Portillo, hasta que en el 1982 fue nombrado director de Caminos y Puentes Federales de Ingresos (CAPUFE).

En 1986 fue nombrado candidato del PRI a la gubernatura de Veracruz, donde gobernó por dos años y se integró al gobierno de Carlos Salinas en 1988 como secretario de Gobernación hasta que fue relevado el 4 de enero de 1993. Siete años en la banca le permitieron agrandar sus relaciones en la política, partidos, iglesias, etc.

En el 2000 fue postulado por el PRI al senador de Veracruz, donde gana por amplio margen. Toma posesión el 1 de septiembre y muere el 30 de octubre del mismo año. Ya en la campaña se le notaba afectaciones cardiacas, pero tal vez vio la derrota ante el PAN y se sintió como persona clave en la reunificación del PRI y no se operó a tiempo.

De Fernando Gutiérrez Barrios se ha dicho todo. Desde que era agente de la CIA y contra espía de Cuba, además con los grupos guerrilleros de América Latina. Que fue muy duro con la guerrilla en México. Que previó la muerte de John F Kennedy, en 1962; y la de Luis Donaldo Colosio, en 1994.

Criticado porque fuera propuesto para resolver el problema del asesinato de Colosio y la no asistencia de Manlio Fabio Beltrones, en ese tiempo gobernador de Sonora, a la reunión de gobernadores para decidir quién seria el candidato sustituto.

De todo lo que se ha dicho del “Hombres Leyendas”, en los dos años que gobernador de Veracruz de 1986 a 1988, se conocieron las magnificas relaciones con Fidel Castro, líder de Cuba, y éste reconociera que el entonces capitán del Ejército lo había detenido en México y, aunque no lo dice implícitamente, lo ayudó para hacer la Revolución Cubana.

Sabemos de su gran amistad con Cuauhtémoc Cárdenas y su familia, especialmente con Doña Amalia Solórzano de Cárdenas. Somos testigos que trajo a la toma de posesión de Carlos Salinas a Fidel Castro y juntos inauguraron un museo en Tuxpan en honor al barco Granma, embarcación donde empezó la aventura cubana en la Sierra Maestra. Qué decir que Gutiérrez Barrios fue un elemento clave para el restablecimiento de las relaciones entre la Iglesia Católica y las autoridades de Cuba.

Como gobernador de Veracruz tal vez no le dio mucho tiempo para hacer obras; la más conocida es la carretera Alto Lucero-Xalapa, así como el Hospital de Altas Especialidades “Rafael Lucio” en Xalapa. Sabemos que hizo más.

Su palabra era ley. Para esto traía siempre a la licenciada Susana Torres, encargada de las políticas públicas, quien se dedicaba a que lo que prometiera el gobernador se cumpliera.

Su logro más importante fue la seguridad. En dos años pacificó el estado metiendo a la cárcel a Mendoza y los hermanos Cabrera Sagahon de la sierra de Chicontepec, y la detención y expulsión del cacique Cirilo Vázquez Lagunés del estado.

Una de las cosas que se le admiraban era su organización personal. Llegaba a las 9 de la mañana y se iba a las 15 horas en punto. Regresaba a las 18 horas en punto y se iba a descansar a las 22 horas. Yo no me explico su logística, pero sus asistencias al Palacio de Gobierno eran exactas.

Estando en palacio atendía llamadas de todo tipo, incluyendo a los periodistas veracruzanos. Cuando daba una audiencia, le pedían al que la solicitaba que llegara media hora antes porque el gobernador exactamente a la hora los recibía.

Fueron tan exactos sus actos con la población y los medios de comunicación, que fue recibido en el estadio de fútbol “Pirata Fuentes" y en el café La Parroquia del puerto de Veracruz, con aplausos y con la gente de pie.

En ese tiempo sólo había 6 delegados de Seguridad Pública que comandaba el director Luis de la Barrera. Cada delegado era recibido por el gobernador y siempre recomendaba que actuaran a su nombre y que a la población se le tratara de primera.

Impulsó un esquema de retenes en la entidad que dio como resultado que bajara la delincuencia común. Don Fernando dividió el estado en base a su información. Ni los delegados o jefes policiacos sabían donde se pondrían los retenes, que no eran permanentes y duraban máximo dos horas.

En esos operativos, para evitar que una organización policiaca se quedara sola e hicieran lo querían, Don Fernando le pagaba cada mes la gasolina a la Policía Federal de Caminos, quienes acompañaban a la Policía Judicial y a la del Estado en los retenes.

Como no se sabía la hora y el lugar de los retenes, los tres cuerpos policiacos tenían que andar a las vivas porque las otras corporaciones decían quiénes llegaban y quiénes faltaban. El efecto fue impresionante porque los robos, asaltos o cualquier ilícito, bajaron al mínimo.

Ningún ladrón o delincuente se podía arriesgar a realizar un ilícito, porque no dejaba el gobernador que la policía se coludiera con ellos por medio de la información, por lo que los delincuentes prefirieron huir de la entidad donde no tenían protección.

En este capitulo, sólo queremos comentar que el secretario de Seguridad Pública de Veracruz, Arturo Zurita, le debe dar una regañada a su subsecretario operativo por poner retenes en las carreteras que llegan a Xalapa: tienen meses el mismo lugar y cualquier delincuente los evita por otros caminos.

Pero lo peor es que el subsecretario operativo, contra todas las reglas de vialidad, pone un retén entre Xalapa y Coatepec después de una curva. Esto se da en plena autopista.

¿Este funcionario sabrá cuántas vidas pone en peligro? No sabe, porque el error sigue. En ese lugar sin retén siempre hay accidentes, pero queremos saber quién va a pagar los daños materiales y moral si hay muertos.

Ya no sabemos si los retenes dedicados a Xalapa previenen el delito, causan molestias a los ciudadanos constantemente o están puestos para avisarles a los delincuentes donde están. Nadie se opone a los retenes o que pregunten si se maneja con aliento alcohólico o a dónde se dirigen y de dónde vienen.

Es gratificante verse protegidos, pero estos retenes permanentes no asustan a nadie y menos a los delincuentes.

Fernando Gutiérrez Barrios, el 30 de octubre del 2000, fue velado en el puerto de Veracruz en donde hoy es el recinto de la república donde Benito Juárez expidió sus Leyes de Reforma. Después fue enterrado en la Ciudad de México. Descanse en paz.

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