Día de muertos, una tradición originada en la mezcla de la cultura azteca, la religión y lo pagano

En el Mictlan (lugar de los muertos), reinaba la diosa Mictlancihuatl, que muchos asocian hoy con “La Catrina” de Guadalupe Posadas

Zona Centro

David Alavez Cabra - 2012-11-01

El origen del “Día de muertos”, nos dice que en la cultura azteca existía un festival cerca del inicio del mes de agosto presidido por la diosa Mictecacíhualt conocida como "La Dama de la Muerte", y su esposo Mictlantecuhtli “El dios del inframundo de la tierra de los muertos”, en el cual se honraba a los espíritus de los fallecidos.

En los siglos XV y XVI, los conquistadores españoles en su intento de evangelizar a los nativos hicieron coincidir su celebración de los fieles difuntos con el festival mesoamericano originándose así el actual “Día de muertos” que combina en gran medida prácticas y símbolos de origen pagano con otros de origen católico.

Nuestros antepasados, hace más de 3 mil años, durante la época prehispánica, ponían ofrendas que bien podían ser un homenaje, un presente, o el ofrecimiento de un sacrificio a los que ya habían fallecido.

Los muertos que no eran elegidos para habitar en los otros “paraísos”, iban al Mictlan (lugar de los muertos), o mundo inferior. En el reinaba el dios Mictlantecuhtli y la diosa Mictlancihuatl, que muchos asocian hoy con “La Catrina”, personaje creado por el caricaturista José Guadalupe Posada antes de la Revolución Mexicana.

Cuando llegaron a América los españoles en el siglo XVI trajeron sus propias celebraciones del Día de Muertos cristianas y europeas, y al convertir a los nativos del nuevo mundo, se dio lugar a un sincretismo que mezcló las tradiciones europeas y prehispánicas, haciendo coincidir las festividades católicas del día de todos los santos y todas las almas con el festival similar mesoamericano, creando el actual “Día de muertos”.

Actualmente, la gente pone altares con sus ofrendas de comida, bebidas, fotigrafías, imágenes religiosas, papel picados, flores de Cempasúchil, y otros aditamentos que en la creencia popular, son dedicados a los muertos que “regresan” por unos momentos. Sin embargo, algunas religiones como la evangélica cristiana, rechazan esta aseveración pues afirman que la biblia nunca habla que se venere a los muertos y menos que estos puedan regresar a la tierra.

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