Televisión y literatura de mala calidad no abonan a la democracia: Sartori
+ Si la gente no sabe o no está informada, no puede exigir, no pueden discutir, ni opinar, señala el especialista italiano
Zona Centro
COMUNICADO - 2012-11-04
La televisión y la literatura de mala calidad no abonan a la consolidación de una democracia funcional, dijo el investigador italiano de movimientos sociales en el mundo Giovanni Sartori, quien señaló que la gente ahora está muy acostumbrada a las imágenes y entiende a base de imágenes difundidas por la televisión.
Al considerar que se trata de “una situación complicada porque a la gente no le interesan los grandes problemas de tipo político”, Sartori sostuvo que “vemos que las nuevas generaciones no ahondan en diferentes problemáticas, la gente depende de la televisión y otros medios y no pone atención a los problemas serios”.
Mencionó que antes había miembros del proletariado mejor informados, sobre todo a finales de siglo XIX con el partido social democrático, que se basaba en los principios de Marx, logrando informar a las personas y generar, en los mismos hogares, la discusión acerca de los problemas de la sociedad.
De esta manera, el investigador destacó que hay países donde sólo el 10 por ciento de la población se interesa en cuestiones políticas, estadística bajo la cual ninguna democracia puede funcionar adecuadamente.
En este sentido, las estadísticas, en general, son bajas, y si la gente no sabe o no está informada, no puede exigir, no pueden discutir, ni opinar, asentó el estudioso de los movimientos sociales mundiales.
Giovanni Sartori apuntó que la literatura sobre democracia fue seria, responsable y realista hasta finales de los años 60, pero después llegó la gran euforia de los gobernadores, diferentes revoluciones y el impacto produjo una literatura de menor nivel, de mala calidad. La literatura actual y de mala calidad no ayuda a una democracia, sino a extinguirla, añadió.
El ganador del Premio Príncipe de Asturias aseveró que “casi todas las democracias contemporáneas, es decir, casi todas las grandes democracias, son el fruto de revoluciones liberales”.
Asimismo, Sartori sostuvo la tesis de que no todo el mundo puede ser democratizado, pues aún hay gobiernos totalitarios y monoteístas que no aceptan otras opciones políticas, por lo que concluyó no estar de acuerdo con la idea de democratizar al mundo entero.