En la preparación de un clima informativo favorable a su segundo informe de labores, que rendirá el próximo jueves al Congreso del Estado el gobernador Javier Duarte de Ochoa, compartió ayer dos noticias. Una financiera y otra social.
No hubo el juego de palabras de que si una es buena y otra mala, y cuál decir primero, en la visión optimista del gobernador, quien desde hace unos días viene ponderando sus logros, las dos son buenas.
La nota social, que no de sociales, fue el reconocimiento que otorgó la ONU, a través del Banco Mundial, al proyecto Adiós a la pobreza del programa Adelante, realizado por el DIF estatal en el municipio de Mixtla de Altamirano. Este municipio estigmatizado como uno de los más pobres del país se encuentra en la sierra de Zongolica.
La nota financiera es la colocación en la Bolsa Mexicana de Valores de bonos del estado por un monto de 5 mil millones de pesos como parte de la reestructuración de la deuda y pasivos, aprobada por el Congreso local en julio del año pasado. La operación, adelantada desde hace algún tiempo, sólo hasta ahora ha podido concretarse, pero más vale tarde que nunca. El gobernador sostuvo que no se está contratando más deuda, ni se contratará mas, sino sólo se está reestructurando la existente, es decir, la heredada.
La reestructuración
Aparte de las dos bursatilizaciones contratadas en la administración anterior que no estuvieron incluidas, en el decreto del Congreso de julio del año pasado que autorizó la reestructuración se reconocieron dos paquetes de operaciones; por un lado, varios créditos bancarios que sumaban 12 mil 600 millones de pesos, y por el otro una contratación de endeudamiento para hacer frente a las obligaciones con terceros pendientes de pago, derivadas de la ejecución de obras, contratación de servicios y adquisición de bienes hasta por un monto de 17 mil 400 millones de pesos.
Para ambos grupos de pasivos se previó reestructurarlos mediante dos vías no excluyentes; por la contratación de uno o varios créditos en el sistema bancario nacional o por la emisión de instrumentos bursátiles y su colocación entre inversionistas a través del mercado de valores, directamente por el estado o a través de uno o varios fideicomisos bursátiles, por un plazo de hasta 30 años.
No se difundieron los detalles de la operación ni los saldos globales de la deuda pública y demás pasivos, aunque de las declaraciones del gobernador se deduce que este nuevo fondeo de recursos renegocia deuda pero también permite la obtención de liquidez. Ambos aspectos fueron mencionados. En una de las líneas de su declaración, afirmó que «vienen precisamente a pagar deuda de corto plazo, y su liquidación dará viabilidad financiera al estado» (se supone pues que este componente aplica a los créditos bancarios), además sostuvo que este procedimiento permitirá al estado tener mayores recursos, liquidar pasivos y pagarle a proveedores, acreedores y contratistas (el segundo componente, los pasivos pendientes de pago). Celebró el gobernador esta noticia, y con él, los de la lista de acreedores. A diferencia de Obama y USA, que están al borde, en Veracruz nos alejaríamos del abismo fiscal (Fiscal Cliff), ¿será?
Tocará al secretario de Finanzas, Tomás Ruiz, explicar al detalle estas operaciones e informar cómo quedó el conjunto de la deuda del estado, sea que lo haga el próximo lunes cuando acuda con los diputados a entregar las previsiones de ingresos y el presupuesto de egresos para 2013; o si se le reservará para su comparecencia en la glosa del Segundo Informe del gobernador.
Del congreso federal
El juego de intereses y de fuerzas en el Congreso federal sigue dando noticias. En las cámaras divididas y sin mayorías en ninguna, se forman coaliciones partidistas transitorias, arreglos temáticos, por asuntos, casi amores de ocasión entre el PAN y el PRD y el PRI y el PAN, de al rato te llamo. Concluyeron en ambas cámaras, sin grandes diferencias y con modificaciones leves, la reforma a la Ley General de Contabilidad Gubernamental para incorporar un capítulo relativo a la transparencia y rendición de cuentas en los tres niveles de gobierno, una de las dos iniciativas preferentes enviadas por el presidente Calderón, pero esta ley no contenía en realidad asuntos muy polémicos y además es consistente con la tendencia políticamente correcta (de dientes para afuera) para transparentar la información gubernamental.
La otra iniciativa preferente, la laboral, ha ido como pelota de ping pong entre la Cámara de Diputados y la de senadores, con diferencias de posicionamientos partidistas, incluso en cada cámara. Pasó en las dos todo el capítulo de la flexibilización de las relaciones individuales de trabajo –contratos temporales, pago por horas, tele-trabajo, topes a pago de salarios caídos–, pero se atoró la democracia sindical y la rendición de cuentas de las dirigencias, temas que rechazó el bloque sindicalista del PRI en la Cámara de Diputados, avalada con ciertas modificaciones por el PAN, con tal de que saliera y la promulgue su presidente de salida.
Lo que sí sorprendió fue el rechazo ayer en el Senado a las dos ternas enviadas por Calderón para nombrar a dos nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Era sabido que la propuesta presidencial había sido acordada con el presidente electo para repartirse las posiciones uno y uno. Algo pasó y se rompió el acuerdo, y no pasó ninguno. En la votación no alcanzaron la mayoría calificada necesaria de 86 votos.
El candidato de Calderón era Gelacio Pérez Dayan, identificado con la familia de Margarita Zavala; sólo tuvo 36 votos; y el de Peña, Manuel Baraibar Constantino, famoso por haber exonerado a Raúl Salinas de Gortari (hermano de ya saben quién) de la acusación de homicidio de José Francisco Ruiz Massieu. Tuvo 36 votos, todos del PRI.
Calderón puede enviar otra terna, pero el tiempo se le acaba. Si las nuevas ternas son igualmente rechazadas por el Senado, el Presidente de la República puede designar de cada una de ellas a los dos nuevos ministros. La cuestión será jugar con el tiempo. Calderón y el PAN tratarán de que vote antes del 30 de noviembre, mientras el PRI que sea después para que tenga mano Peña Nieto. A la tersa transición le han salido espinas.