La desastrosa instalación del Consejo General del Instituto Electoral Veracruzano (IEV) el pasado viernes manda pésimas señales al inicio del proceso electoral de 2013 en que se renovarán 212 ayuntamientos y 50 diputados al congreso del estado y vuelve a poner sobre la mesa de discusión la conveniencia de hacer una limpia en ese desacreditado organismo.
Si bien es cierto que el conflicto interno en el PRD por la dirigencia estatal fue un factor desestabilizador, no se puede evitar la observación de la incapacidad de la presidenta del Consejo, Carolina Viveros, en el manejo de la sesión y desde antes, su falta de previsión y negociación, pues era sabido el antagonismo entre los líderes del PRD; sin embargo, fue inútil su diálogo con ellos y hasta le reclamaron no cumplir con los acuerdos a los que habían llegado.
Con torpeza, Carolina Viveros le apostó a la fuerza, no a la legitimidad y respeto a la institución.
Comenzó por colocar un cerco policiaco y vallas en las instalaciones del Consejo, dando un pésimo espectáculo de inmadurez democrática. Con todo, su barrera de azules y macanas fue inútil, y los inconformes consiguieron meterse al recinto y protagonizar el conocido zafarrancho en el que de nada sirvió la presencia del nuevo Secretario Ejecutivo, Víctor Hugo Moctezuma Lobato, para calmar los ánimos entre las tribus del PRD, cuyos jefes se arrebataban el micrófono y se llamaban mutuamente espurios. Pero también la fuerza bruta de Carolina hizo su contribución; puso en acción a su equipo universitario de guaruras, porros de leyes dicen, repartiendo golpes parejo le abrieron paso entre la muchedumbre y derribaron hasta a varios reporteros que querían entrevistarla.
Condenados
El nuevo show de Carolina hace crecer la percepción que se tiene en el medio público del estado, incluidos actores políticos y representantes de partidos, de que ahora que se ha iniciado con tropezones el nuevo proceso electoral, para garantizar su credibilidad, imparcialidad y, no menos, su honestidad, debe airearse el IEV.
A cada incidente se retoma la historia y parece una condena que a pesar de la larga cadena de episodios de exceso de gasto, sospechas de arreglos de contratos, falta de transparencia e imparcialidad, violaciones internas de la privacidad en los que se ha involucrado el IEV en los siete años que lleva al frente Carolina Viveros, aún permanezca y pretenda seguir ahí hasta el 2015. Tampoco ayuda mucho el consejero Jacobo Domínguez Gudini, ahora encargado de la Comisión de Quejas, que no termina de ver los actos de campaña anticipados de los funcionarios panistas aspirantes a candidaturas que han llenado varios puntos del estado de promoción personal de última hora, apresurados porque a fin de este mes deberán irse a su casa. Esta ceguera de Jacobo, se presume, es por su filiación familiar panista, pues aunque es sobrino de la ex titular de la Secretaria de Desarrollo Social, Silvia Domínguez, en realidad su posición le fue concedida a su suegro, el enriquecido panista que aún despacha en la delegación estatal de Banobras.
De poco sirve que haya una nueva legislación electoral en el estado pactada con los partidos políticos si no se garantizan elecciones limpias y con un manejo eficaz y sensible, profesional y honesto del proceso. En enero próximo, por vencimiento de periodo, dos consejeros electorales (Blanca Castaneyra y Víctor Borges) deberán ser reemplazados, debiendo el congreso local nombrar a sus sustitutos. Y los otros, ¿cuándo? ¿Seguirá la maldición electoral de Carolina?
¿Cuál austeridad?
Por cierto, en el presupuesto 2013 entregado por el secretario de Finanzas al Congreso se asigna al IEV una cantidad excesiva. Aunque le recortaron 54.3 millones a lo que querían, todavía 708.3 millones de pesos se ve muy elevado. Es superior en más de 100 millones a lo que se gastó este organismo en 2010, y que entonces, además de elegirse ayuntamientos y diputados, se realizó también la elección de gobernador, que ésta vez no corresponde. No tiene el IEV nuevas atribuciones o tareas y con mucho rebasa el ajuste por inflación. ¿Será acaso el tesoro de Moctezuma?
REY DEL TOMATE
Un buen billete se debe haber gastado el diputado federal panista por Veracruz, Rafael Acosta Croda, en la media plana que publicó ayer en el más caro de los periódicos de la Ciudad de México. Se queja con Calderón, Peña Nieto y Murillo Karam de las agresiones que sufrió hace unos días, según él, «por un grupo de vándalos encabezados por personal del ayuntamiento de Veracruz al servicio de la alcaldesa Carolina Gudiño». Pero según las notas publicadas sobre el incidente, cuando pretendía ponerse a tapar baches, el diputado fue tomateado por locatarios del mercado en Veracruz.
A unos le tiran huevos y a otros tomates, cosas de la canasta básica de la política jarocha.