Asuntos Públicos: CUENTA REGRESIVA

Escrito por Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2012-11-26

Finalmente esta semana termina el largo interregno del sistema político mexicano de esta segunda alternancia partidista en el Poder Ejecutivo federal. Han coexistido por casi 5 meses un agotado presidente de salida, Felipe Calderón del PAN, como decían antes, con la fuerza de un tehuacán abierto, sin gas, pero con ánimos de posteridad para andar cacareando sus «históricos» logros, que la mayoría no ve; y un presidente entrante, Enrique Peña Nieto, del PRI, triunfador de las elecciones desde julio pasado, con muchos proyectos y ansias de «novillero», pero sin tener aún el control efectivo del poder.

Pero no hay plazo que no se cumpla y el próximo sábado, en que rendirá protesta ante el Congreso el priista Enrique Peña Nieto como Presidente de la República para los próximos seis años, se abre otro ciclo político en el país.

Retorna el PRI a la Presidencia de la República, después de 12 años de haber sido expulsado por los electores y luego del rechazo a las gestiones del PAN mostrado en las pasadas elecciones, que tampoco favorecieron a la izquierda, pero sin que en éstas le hayan dado al ganador un cheque en blanco para gobernar. Asume el mando nuevamente el PRI, por vez primera desde la oposición, en medio de divisiones políticas que se muestran en el pluralismo en el Congreso de la Unión, donde, como es sabido, no se concedieron las mayorías al PRI –además de en los gobiernos estatales y municipales–, lo que de entrada marca una gran diferencia con el viejo régimen de gobierno unificado y centralista.

En el lapso de la prolongada transición, lo más destacable ha sido la actividad en el Congreso plural, tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados, donde se ha visto una poco frecuente política de acuerdos entre los diversos grupos legislativos para sacar por consensos diversas iniciativas de ley, como las dos preferentes, la reforma laboral y la de contabilidad gubernamental, además de la ley anti lavado de dinero y la aprobación de dos nombramientos de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Estos hechos sugieren la apertura de una etapa de acuerdos políticos que podrían hacer avanzar una serie de reformas, en las que los actores políticos, empezando por el próximo presidente, han cifrado buena parte de las soluciones a los problemas del país. Está en puerta la reorganización del Poder Ejecutivo, ya avanzado en una de las cámaras para fortalecer la Secretaría de Gobernación y desaparecer la Secretaría de Seguridad y de la Función Pública, misma que deberá concluir esta semana, antes de la protesta de Peña; aparte de la reforma constitucional para crear la Comisión Nacional Anticorrupción, la que sustituirá en materia de control a la Secretaría de la Función Pública. También de esta semana legislativa se prevé la aprobación de una reforma a la ley de servicio profesional de carrera, que será bastante polémica, especialmente con el PAN, porque el PRI pretende sacar del blindaje de la inamovilidad laboral a los mandos superiores, como directores generales de la era panista, a los que necesitan desalojar para acomodar a los suyos.

Ahí vienen las reformas
En la oleada reformista que se aproxima se esperan una reforma en materia tributaria, otra para fomentar la inversión privada en Pemex, las dos sin duda serán controvertidas, otras más en telecomunicaciones y antimonopolios que no lo serán menos.

Habrá un nuevo gobierno para viejos problemas. El débil crecimiento económico, la falta de empleos y salarios dignos, la competitividad del país, la falta de infraestructura, la creciente pobreza y desigualdad, la elevada inseguridad pública y la persistencia de los cárteles de la delincuencia organizada, las violaciones de derechos humanos y las deficiencias en el sistema de justicia; el rezago educativo y la falta de calidad en el sistema de educación pública, los problemas de finanzas públicas, seguridad social y la corrupción, la consolidación de la democracia y del estado de derecho, entre otros. Para que más, con esos de muestra bastan.

Ya viene el nuevo gobierno, un nuevo grupo arriba al poder, esperemos que estén a la altura de los tremendos retos de la sociedad mexicana en este momento de su historia.

Pronto comenzaremos a conocer a Enrique Peña Nieto como presidente de la república. El tiempo le empezará a correr para dar resultados.

última semana de comparecencias
Con más pena que gloria transcurren en las comisiones del Congreso local las comparecencias de los secretarios de despacho y demás funcionarios de primer nivel para la glosa del Segundo Informe del gobernador Javier Duarte de Ochoa.

En la programación apretada dispuesta esta ocasión ya pasaron 8 funcionarios y esta semana irán los siete restantes. Tanto el formato, como el poco interés y falta de preparación de los diputados han creado escenarios para el lucimiento de los titulares de las dependencias. Los comparecientes van a repetir la narrativa del Informe y a apabullar con una danza de cifras y enumeración abrumadora de realizaciones y buenos propósitos en curso. Hay escasos cuestionamientos y sobre todo, de parte de los funcionarios, una gran ausencia de autocrítica, puros campeones de la administración. Falta una evaluación del informe y no existen indicadores y medición de resultados. Y eso que dicen que ya usan el presupuesto por resultados e indicadores de desempeño para evaluar el ejercicio del gasto público. ¿En qué parte del informe se encuentran?

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