Después del festejo y la embriaguez de la encerrona canina en la que no ocultaron públicamente sus abiertas simpatías por Miguel Ángel Yunes Linares, candidato derrotado del PAN a gobernador en 2010, los magistrados del Poder Judicial y empleados del Ejecutivo, salpicados por la crítica, acusaciones e insultos que aquel hizo al actual gobernador Javier Duarte, ayer vivieron su resaca política.
Y no es para menos. ¿Por qué no se salieron de la fiesta y se quedaron de comparsas? Sin duda gozaron el reencuentro –ahí están las fotos– con el decadente pero rijoso político señalado de enriquecimiento ilícito en cargos públicos, que buscó y encontró, gracias a su apoyo, el espacio de protagonismo, ahora que se acaba el poder federal y pretende asumir el liderazgo local del PAN.
Pero como el sabio refrán, no se puede servir a dos amos, pues con uno se queda mal. Quedaron bien con Yunes y ayer que despertaron era imposible borrar sus actitudes de deslealtad al gobernador.
En el Poder Judicial, los principales organizadores y anfitriones de la fiesta canina, la presidenta del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, Irma Dhinora Guevara, que rendía su informe de labores, y el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, Alberto Sosa, que obviamente lo consintió, no tienen cómo justificar la tentativa de un cuatro al mandatario, a quien no se advirtió de que tenían al protagónico rival como invitado de honor y además permitieron que éste usara el evento para sus fines políticos.
Exhibieron sus viejos vínculos personales y de equipo, que se constata no se han debilitado, lo que no es inocente en medio de un conflicto de sobra sabido entre actores políticos. Aunque el voto es secreto, sus efusivas manifestaciones para el ex candidato son reveladoras de cuál fue el sentido de su preferencia electoral y dónde se coloca hoy su filiación política de frente a los procesos por el poder en el estado. Son libres de tomar partido en favor de uno u otro grupo, pero lo que tarde o temprano se descubre es querer jugar con dos chaquetas.
La relación estrecha de Alberto Sosa con Yunes Linares es conocida, y hasta se presume el compadrazgo; aunque el presidente del Tribunal tiene como frase hecha llamar a su interlocutor coloquialmente «compadrito», muletilla por la que entre los que lo conocen le dicen el compadrito traidor, ellos y otros más sabrán por qué. La cercanía viene de los tiempos de Yunes como hombre fuerte del gobierno del ausente Chirinos, y no por casualidad a Alberto Sosa, que ya era magistrado, le confió Yunes la presidencia del Tribunal Estatal de Elecciones de 1994 a 1999, cuando dicho órgano actuaba subordinado a la Secretaría de Gobierno de la que aquel fue titular de 1992 a 1997. La alianza, se ve, sigue firme.
Al magistrado Fernando Charleston Salinas, también muy saludador y sonriente, cuyo hijo, ex subsecretario de Finanzas y actual diputado federal ha sido impulsado por el gobernador Duarte, le tocó ser diputado federal por Coatzacoalcos de 1991 a 1994, un periodo en que el secretario de gobierno, Yunes, era jefe de la bancada de legisladores.
No es tampoco casual que en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo adoren a Yunes, cuando varios de ellos fueron propuestos por éste para ser magistrados. Irma Dhinora Guevara fue propuesta por Yunes en 1994, Emma Rodríguez Cañada, actual consejera de la Judicatura, en 1992 y José Luis Ocampo, aunque nombrado por Dante en 1989, fue ratificado por Yunes, al lado de Emma, desde 1992.
Ha trascendido, a propósito de la socialización con Yunes, que una de las formas en que se ha mantenido viva esa amigable relación ha sido con reflejo en la nómina del ISSSTE, donde se han incrustado no pocos familiares de magistrados.
ECHA FLORES AMADEO
El sonrisal Procurador de Justicia, Amadeo Flores Espinosa, literalmente le peló una coqueta mazorca a Yunes, inesperada efusividad porque es empleado del gobernador Duarte y no ignora el pleito cazado que el canino ha emprendido contra su jefe formal.
Pero pudo más la congruencia con la sumisión siempre mostrada a Yunes. Amadeo y su localismo empobrecedor siempre estuvo debajo y ahí sigue. Fue secretario general del PRI y Yunes presidente del partido en la campaña electoral de Chirinos en 1992, luego Yunes secretario de gobierno y Amadeo presidente del PRI estatal, bajo el mando de aquel, y de 94 a 97 diputado federal con el apoyo de Yunes. No acabó ahí la docilidad de Amadeo y en las vísperas de la sucesión de Miguel Alemán, se recuerda, puso su comida anual decembrina de su asociación política Vía Veracruzana al servicio de Yunes. Una anterior a aquella en que asistieron todos los precandidatos, en la que concedió el lugar de honor a Miguel Ángel Yunes Linares, a la que por cierto también había invitado de segundón al entonces senador Fidel Herrera, quien al saber que el estelar de Amadeo era Yunes, decidió no pararse por ahí. ¿Habrá invitado a Yunes a la celebración de este año? No sorprendería que así fuera.
reacciones antiRrábicas
Con excepción del presidente municipal de Boca del Río, Salvador Manzur, que le puso la banderilla al perro en todo lo alto, el resto de los colaboradores y aliados políticos del gobernador le sacaron a los ladridos. Manzur no sólo cuestionó la calidad moral de Yunes y los chiquiperros para criticar al gobernador, sino que les restregó las ostentosas fortunas y las investigaciones abiertas por desvíos de fondos públicos, a Yunes Linares en el ISSSTE y a Miguel Ángel Yunes Márquez en el ayuntamiento de Boca del Río, donde recordó tiene cuentas pendientes por los 32 millones de pesos que dejó de deuda no justificada y por la cual se podría aún abrir un proceso penal.
Aparte de él, sólo el Subsecretario de Gobierno, Enrique Ampudia, conocido yunista hasta hace poco en que éste lo balconeó poniéndose a sus órdenes cuando ya era empleado del gobernador, apenas se atrevió a aludir a su ex jefe. Sólo dijo: «Miguel Ángel Yunes Linares suele decir cosas que no son ciertas», ni siquiera por economía verbal lo calificó como mentiroso. Mejor le hubiera mandado un besito.
¿A qué le temen en un debate político con Yunes Linares? Se espantan con el petate del perro o prefieren llevársela tranquila, simular que están con el gobernador, siempre y cuando no los comprometa en nada.
Yunes anda de bravucón con el gobernador Duarte porque esa es su estrategia; así lo ha hecho frente a otros gobernadores para ganar notoriedad, y encabezar un grupo de ingenuos cuando está políticamente a la baja. Atacó a Agustín Acosta Lagunes en 1980, a Miguel Alemán cuando no consiguió ser el candidato del PRI a gobernador en 2004, a Fidel Herrera desde que compitieron por la candidatura, durante todo su gobierno y hasta la fecha; ahora tiene en la mira a Duarte porque necesita posicionarse en el estado, ya que no tiene lugar en ninguna parte y además tiene interés en colocar a su hijo Miguel Ángel que igualmente hoy se queda sin chamba.
Acabado el gobierno del PAN, Yunes se ha quedado sin protección de impunidad. Tiene larga cola que pisen, como se verá si la Comisión Anticorrupción sigue los hilos de sus señalados y documentados multimillonarios desvíos en el ISSSTE. A partir de mañana, no habrá quién le tire un hueso al perro.