Asuntos Públicos: EL GABINETE DE PEÑA

Escrito por Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2012-12-05

El nuevo grupo en el poder se acomoda. Identificado desde la campaña electoral y más aún en la integración del equipo de transición de la administración pública, tras la declaratoria de validez de la elección de julio pasado, los nombramientos hechos por Enrique Peña Nieto, una vez investido como Presidente de la República, en el gabinete central y el ampliado, no causaron ya gran sorpresa.

Con excepción de los nombramientos en las áreas de las fuerzas armadas, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina, en las que se refrendó la tradición de escoger los mandos de las mismas instituciones, y en la conservación del secretario de Hacienda del gobierno de Calderón, Juan Antonio Meade Kuribreña, ubicado por Peña como secretario de Relaciones Exteriores, las demás posiciones fueron en lo general las esperadas.

Enrique Peña Nieto formalizó la distribución del poder refrendando como ejes de su gobierno la política y la seguridad interior en la Secretaría de Gobernación a cargo de Miguel Osorio Chong y la conducción económico-financiera en Luis Videgaray, nombrado secretario de Hacienda y Crédito Público.

Los análisis de la composición del nuevo gabinete, formación académica, edad y sexo, trayectoria y pertenencia grupal y política de los funcionarios designados, ha permitido ya trazar sus principales características. En ese sentido, se ha destacado, desde el equipo de transición, por sus orígenes y carreras, la preeminencia de los del Estado del México, además de Videgaray, el ex gobernador y ex secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet en Educación, Alfonso Navarrete Prida en el Trabajo, Juan José Guerra Abud, Semarnat, y Francisco Rojas en la CFE, lo que no extraña, dado que el presidente Peña Nieto antes fue gobernador de ese estado. Igualmente, por estados hay una importante presencia de los hidalguenses, representados, además de por el ex gobernador Osorio Chong, por el procurador Jesús Murillo Karam, también ex gobernador de ese estado y diputado federal con licencia.

Otra línea importante señalada, es sin duda la influencia del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, además de su sobrina Claudia Ruiz Massieu en Turismo, y de quien fue su secretario de Hacienda, Pedro Aspe Armella, mentor de Videgaray, tanto que se podría decir, no sólo por las nuevas camadas sino por los proyectos político-económicos, las reformas estructurales de esta generación neoliberal (o del liberalismo social, como gustaba decir al ex mandatario) que el peñismo pretende ser la fase superior del salinismo.

Tampoco fue extraño que al retorno del PRI a la Presidencia predominen los militantes de este partido en los cargos centrales; aunque se colaron al menos dos con militancia en otras organizaciones, Juan José Guerra Abud en la Semarnat, que viene del PVEM, y Rosario Robles, ex dirigente del PRD, en Desarrollo Social, si bien expulsada de ese partido y cercana a Salinas en la explotación del video escándalo anti López Obrador, el de las maletas de dinero, como lo reveló su ex pareja el argentino Carlos Ahumada.
Con todo, es un gabinete de gente madura, entreverada con jóvenes, sin duda con experiencia en tareas de gobierno y administración pública. Incluyendo al propio presidente Peña Nieto, siete del actual grupo en el poder han sido gobernadores de estados o del Distrito Federal. Osorio Chong y Murillo de Hidalgo, Peña y Chuayffet del Estado de México; el ex presidente del PRI y actual secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, de Quintana Roo, Rosario Robles del DF y Enrique Martínez Martínez, de la Sagarpa, de Coahuila. Hay caras nuevas en el Gobierno Federal, y en lo general ha sido bien recibido el equipo de Peña Nieto, pero habrá que ver los resultados.

Veracruzanos en el gabinete
Ausentes en el grupo central de campaña y en el equipo de transición, no hubo tampoco veracruzanos en el gabinete central. La primera designación jarocha se dio ayer en el gabinete ampliado. Fue nombrado director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) el economista nativo de Coatzacoalcos José Antonio González Anaya, pero no pertenece a la clase política local. Tenido por experto en sistemas de pensiones y presupuestales, González Anaya se desempeñó en la Secretaría de Hacienda como coordinador con entidades federativas del pasado gobierno, y para más señas, es concuño del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.

En segundo nivel en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público fue nombrado subsecretario del ramo, el segundo de Videgaray, el también economista Fernando Aportela, a quien le atribuyen raíces en San Andrés Tuxtla. Aportela fungió como subsecretario de Ingresos de la Sefiplan en Veracruz en el gobierno de Miguel Alemán, cuando era titular del ramo el cordobés Juan Amieva. Tampoco es de la clase política veracruzana, su arribo a Hacienda se debe a la cercanía con Videgaray, y más aún al apoyo del ex secretario de Hacienda del salinismo, Pedro Aspe Armella, con quien laboraba y donde coincidió con Videgaray en la consultora y financiera Protego y Evercore, ambas firmas de Pedro Aspe, recordado por su frase de que el desempleo «era un mito genial», y por la autoría de sus ensayos sobre la estrategia económica de aquel régimen, El camino mexicano de la transformación económica.

De la presidencia de Salinas (1988-1994) en que hubo cuatro veracruzanos en el gabinete, la cuota jarocha se ha secado. En ese periodo, el ex gobernador Fernando Gutiérrez Barrios ocupó la Secretaría de Gobernación, Patricio Chirinos Calero la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedue), de ahí saldría de candidato a gobernador en 1992, Ignacio Morales Lechuga Procurador de la República, Mauricio Scheleske (de negra historia), secretario de Marina, e incluso, uno más, Manuel Aguilera Gómez, terminó como regente del DF. Esto sin mencionar la era de las viejas glorias veracruzanas en el siglo pasado, dos presidentes de la República consecutivos, Miguel Alemán Valdés (1946-1952) y Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), o la otra leyenda, el tuxpeño Jesús Reyes Heroles, secretario de Gobernación de López Portillo y secretario de Educación en el de Miguel de la Madrid. Y menos las del siglo antepasado, el XIX, en que el xalapeño Antonio López de Santana, su alteza serenísima y seductor de la patria, fue Presidente de la República, en cortos periodos, unas 10 veces, entre 1833 y 1847, o el también xalapeño Sebastián Lerdo de Tejada ocupó la presidencia a la muerte de Benito Juárez de 1872 a 1876. Por cierto, un homónimo de don Sebastián, quizá su descendiente, pero desarraigado del estado, fue nombrado ayer director general del ISSSTE. El priista Sebastián Lerdo de Tejada, cuya designación aleja en definitiva la cuota al SNTE de Elba Esther Gordillo, tendrá que ver las cuentas de la corrupción que dejaron ahí Miguel Ángel Yunes Linares y su operador de negocios, Jesús Villalobos, sobre quien pesa una inminente inhabilitación.

Lo cierto es que a partir de la presidencia de Ernesto Zedillo (1994-2000) brillan por su ausencia los veracruzanos en el primer nivel de la política. ¡Qué tiempos aquellos!

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