La demora en la atención de los graves problemas de vialidad en Xalapa se sentía indolencia. Identificado y padecido de modo cotidiano por todos los que deben transportarse en la ciudad, en vehículo privado o en transporte público, el congestionamiento vial, casi todas son horas pico, irrita a las personas y causa grandes demoras en los desplazamientos.
No hace falta ser experto urbanista para diagnosticarlo; la topografía de la ciudad y sus antiguas calles estrechas, la ausencia de obras de infraestructura vial y la saturación vehicular, acrecentada por la irracional aunque codiciosa inundación de taxis en el pasado sexenio, el incremento del parque vehicular privado y las rutas de un transporte público cuyas unidades parecen de desproporcionado tamaño a las angostas calles. Gran parte de los recorridos son a vuelta de rueda. Y no se duda, esa molestia se traduce en una preferencia electoral antigubernamental.
Finalmente ayer, el gobernador anunció un plan para atender la vialidad de Xalapa.
El primer punto está centrado en la regulación del tráfico de vehículos pesados en la avenida Lázaro Cárdenas, como se sabe una de las más cargadas y riesgosas, donde han ocurrido infinidad de accidentes.
Aprovecha la circunstancia de la reciente apertura de último tramo del Libramiento a Banderilla, que permite a los vehículos pesados bordear la ciudad. Con base en el acuerdo de control vehicular ayer suscrito, a partir de hoy dejarán de transitar por la avenida Lázaro Cárdenas los vehículos de doble remolque y los que transporten materiales y residuos peligrosos. A los demás vehículos de carga les tuvieron cierta consideración y sólo tienen una regulación de horario, ya que podrán circular pero únicamente de las 12 de la noche a las 5 de la madrugada.
Por otro lado, la avenida Lázaro Cárdenas será reencarpetada con material de concreto hidráulico con recursos del 2% a la nómina, al igual que el Puente Bicentenario, y se convertirá en un Boulevard.
Igualmente, en breve se dará a conocer el cambio de sentidos de algunas calles, desaparición de glorietas y ampliación de zonas de no estacionamiento. Hasta ahora ningún plan de vialidad para la ciudad ha funcionado. Ni ejes viales o un día sin taxi; a diferencia de otros, el de ahora al menos podrá sacar el tráfico pesado de Lázaro Cárdenas, pero no se ve suficiente. Esperemos a ver qué más traen, algo debe contemplarse para el transporte público, especialmente los cientos de taxis desocupados que circulan a la pepena del cliente. Y que esta vez las medidas sean eficaces, porque como sabe cualquiera que se transporte en la ciudad, el tránsito es insufrible.
De los disturbios del 1 de diciembre
todavía está por escribirse la historia de la protesta del 1 de diciembre en el marco de la toma de posesión el priista Enrique Peña Nieto como Presidente de la república. La verdad sobre las agresiones mutuas, manifestantes y policías capitalinos, y sobre los actos vandálicos contra el comercio en el DF y las detenciones de presuntos «vándalos» que fueron consignados por la policía del DF.
Un revés para la versión policiaca ha sido la liberación hecha por un juez de 55 detenidos por falta o debilidad de pruebas de los 69 puestos disposición. En muchos casos se acreditó que ni fueron detenidos en flagrancia, y otros que no tenían nada que ver o que no se podía probar la participación. Los organismos de derechos humanos ya documentan las violaciones.
Por otro lado, la teoría de la conspiración hace lo suyo, ya hay versiones que apuntan a infiltraciones maquinadas de grupos de choque para justificar la represión. Ecos del batallón Olimpia y de los Halcones.
No terminan de irse
Apenas esta semana les podrían caer los relevos a los delegados federales. Progresiva la ocupación priista de la estructura federal, primero las posiciones centrales y luego las periféricas. Algunos aquí ya desertaron, como Agustín Basilio de la Vega, director del centro SCT por más de 10 años, inamovible –pese a las corruptelas por las que fue denunciado– gracias a la protección del presidente que se fue. Ya abandonó el barco, y se fue loco de contento con su cargamento, como el jibarito.
En cambio, al que habrán de sacar con la escoba es a Abel Cuevas Melo de la Sedesol, que todavía ayer andaba de campaña, sacándole jugo hasta el último momento al cargo.
La mapacha
En los increíbles rescates a los que combatieron a las fuerzas propias desde el bando contrario, de los que ya se ha visto mucho, la reciente incorporación del yunista Juan Herrera Marín a la subsecretaria de Gobierno, a cargo del jurado ex yunista Enrique Ampudia Mello. La vieja relación de Herrera Marín con Yunes Linares es de todos conocida; basten unas pocas referencias. En el gobierno de Chirinos (1992-1998), bajo el mando de Yunes, en la Secretaría de Gobierno, Herrera Marín fue director de Seguridad Pública y luego subsecretario de gobierno. Posteriormente Yunes, a cargo de las prisiones federales, en la Secretaría de Gobernación a fines del sexenio de Zedillo, concede a Herrera la administración de la colonia penal de las Islas Marías, donde consiguió el récord de evasión de reos, no obstante los tiburones y los muros de agua.
Como la fracción del equipo de Yunes enchufado hoy en la Subsecretaria de Gobierno, Herrera Marín también estuvo con aquel en su campaña fallida por el PAN a gobernador del estado en 2010.
Rescatado por Ampudia, a su vez rescatado por el gobernador Duarte, Herrera Marín llega a un cargo menor, Coordinador de Política Regional de la Zona Centro, oreja en seis o siete municipios, incluyendo el Puerto de Veracruz y Boca del Río. Lo corriente de su labor desborda, y lo ejemplifica su frase para mostrarse aparte de su jefe de toda la vida: «Cada Chango (¿o será mapacha?) en su mecate».