Lleno de significado político el acto agrario celebrado ayer en Veracruz con la presencia del presidente de la República, Enrique Peña Nieto.
No sólo es la primera visita al estado de Enrique Peña Nieto como presidente, a un mes y días de haber asumido el cargo, sino también la primera conmemoración de la Ley Agraria de 1915, como se sabe, la primera ley agraria de la Revolución Mexicana, antecedente del artículo 27 constitucional y de la reforma agraria del siglo XX, a la que asiste la figura presidencial después de 12 años.
Por un lado, se percibe claramente que en Veracruz hemos entrado a otra etapa de relación presidencial. Es diferente y mejor la relación del gobernador del estado con el presidente de la república, Javier Duarte y Peña Nieto, ayer ostentaron su afinidad partidista y alianza política, lo que no se duda será benéfico para la entidad. Por otro, ha sido bien vista la recuperación del simbolismo de la ceremonia agrarista, abandonada por los gobiernos del PAN, a los que el sector campesino les fue ajeno y consideraron parte de las estructuras políticas del PRI. Aunque la cooptación clientelar de la población rural la instrumentaron en el panismo por otras vías, como la política social, dejando la política de subsidios y apoyos al campo al sector privado, preferentemente a funcionarios y amigos metidos a empresarios agropecuarios.
Pero los nuevos vientos que soplan en la República sólo se parecen en la forma a los antiguos, pues las condiciones del campo, los campesinos, el sistema político y el país son otros.
El gobierno de Peña Nieto emanado del PRI restaura de modo formal la conmemoración agrarista, que en el viejo régimen era ocasión para refrendar la alianza política entre la Presidencia de la República y el sector campesino nacional, la CNC, enclavada en el PRI, en el que tenía uno de sus apoyos políticos y a los que mantenía con los incentivos del reparto y la regularización de la tierra en ejidos y comunidades. Sin embargo, el reparto agrario hace décadas que quedó atrás y hoy el gobierno no se legitima en invocaciones discursivas a la vieja revolución ni a la reforma agraria y está muy lejos aquella época en la que se decía que el ejido sólo estaba organizado para votar, obviamente por el PRI. Hoy los retos son otros, al igual que las políticas para el campo.
Por ello, más allá de la ceremonia alusiva al viejo régimen y su respaldo en las masas campesinas, lo más importante es registrar la estrategia del nuevo gobierno para atender la cuestión agraria y observar su implantación y resultados.
La visión de agro del nuevo gobierno
En diferentes intervenciones de EPN, y la de ayer en Veracruz, lo reafirmó, se destaca la prioridad que tiene el campo en el proyecto nacional. Prevalece en el enfoque la idea de la transformación del campo en su aspecto socioeconómico, donde se combinan objetivos de justicia social –erradicación de la pobreza– con los de desarrollo económico –mayor productividad y empleo–, ambos insertados en una contribución del sector a la sociedad nacional en términos de seguridad alimentaria.
Queda claramente expuesta esta política en el punto 2.8 del acuerdo suscrito por EPN con los partidos políticos a unos días de su protesta como Presidente de la República. Bajo el enunciado «Transformar el campo en una actividad más productiva», con el compromiso de que «se reactivará el campo mexicano para garantizar la seguridad alimentaria como una política de estado y se establecerán medidas específicas para contener el precio de los alimentos, erradicar la pobreza extrema y promover un sector de la economía que actualmente produce por debajo de su potencial».
En el diagnóstico sectorial, el presidente ha reconocido que aunque el país ha dejado de ser predominantemente rural, el 22 por ciento de la población nacional, 25 millones de habitantes radican en el campo, el sector genera el 14 por ciento del empleo formal y 20 estados contribuyen entre el 10 y el 30 por ciento al PIB, pero tiene el doble de pobreza que el sector urbano.
Además de combatir la pobreza en el campo –donde incidirá la política social y la cruzada contra el hambre–, el presidente ha enfatizado que impulsará las cadenas productivas de alto valor agregado, y que promoverá la inversión en innovación y tecnología e infraestructura. Asimismo se habrá de incrementar la producción de alimentos para que no pegue el alza internacional de precios, y abastecer el mercado interno con más y mejores productos de origen nacional. Al respecto, un reciente dato del INEGI y del Banco de México sobre la dependencia alimentaria actual, refieren que el año pasado México importó alimentos por casi 18 mil millones de dólares, una cifra superior en 37.4 por ciento el ingreso por Inversión Extranjera Directa (IED) y en el mismo periodo se compraron 12 veces más cereales de los que se exportaron.
Entre las medidas del nuevo gobierno, se cuenta un mayor presupuesto al sector rural. Una partida de más de 300 mil millones de pesos para el desarrollo integral del campo, que representa 11.4% más en términos reales del monto solicitado en 2012.
También la reestructuración de la Secretaría de la Reforma Agraria, desaparecida en reciente reforma a Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, para crear la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) que garantizará la certeza jurídica de la tenencia de la tierra y además promoverá el desarrollo habitacional y urbano del país. Su titular, Jorge Ramírez Marín estuvo ayer presente en el acto agrario.
Falta ver como se reorganiza la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), a cargo de Enrique Martínez y Martínez, también asistente al acto de ayer y qué pasará con los subsidios y apoyos al campo.
Veracruz rural y agropecuario
Feliz por la visita presidencial, el gobernador Duarte, en su emocionado discurso agrarista ofreció la incondicional respuesta de Veracruz a la convocatoria para transformar el campo mexicano. Sostuvo que la entidad es estratégica para alcanzar los objetivos nacionales, ya que tiene por su geografía y formación productiva los elementos para hacerlo: 39 por ciento de su población de casi 8 millones de habitantes radica en agro, 35 por ciento del agua corre por el estado y 1 de cada 4 kilos de alimento se producen en Veracruz.
En la fiesta agrarista estuvieron también los gobernadores de Zacatecas, Miguel Alonso Reyes; de Yucatán, Rolando Zapata Bello; de Chiapas, Manuel Velasco Coello; de Hidalgo, Francisco Olvera Ruiz; y de Chihuahua, César Duarte. Obviamente, el líder nacional de la CNC, Gerardo Sánchez García y el presidente nacional del PRI, César Camacho.
Reyes agraristas
El nuevo gobierno que encabeza el priista Enrique Peña Nieto aún vive la luna de miel con la Nación, goza todavía del bono de confianza del arranque. Pronto comenzará la confrontación del discurso y las políticas con los resultados. Mientras tanto, fue un día de reyes de restauración del viejo ceremonial priista, entre acordes de la Internacional y las estrofas del himno agrarista.