Pasado el largo periodo vacacional de navidad, fin de año y reyes, que paraliza la actividad pública, ayer el país regresó a laborar para instalarse en la cuesta de enero y comenzar en la realidad a verificar los pronósticos y buenos deseos, así como a recibir los acontecimientos de calendario que marcan la agenda pública en la república y el estado.
El entorno económico mundial, si bien no es el mejor, tampoco se espera recesivo; en Norteamérica, bloque que más influye en la economía del país, superado el abismo fiscal en USA, el pronóstico es de crecimiento moderado, la previsión nacional es de menos de 4%, ligeramente inferior al desempeño del año que terminó.
El año que comienza será de prueba al nuevo gobierno federal que preside Enrique Peña Nieto, que por ahora, al inicio de su segundo mes, todavía goza de confianza y se verá qué puede hacer el PRI en su retorno a la Presidencia de la República para recuperar la capacidad de conducción y transformación del país y atender los problemas de la economía, la educación, el desarrollo social, el combate a la pobreza y la reducción de la violencia, y contener a la delincuencia organizada. El programa de gobierno de Peña presupone una diversidad de reformas, algunas aún en revisión legislativa, como de la Transparencia y Anticorrupción, la Educativa, aprobada en el Congreso de la Unión y para ratificación de legislaturas locales (por cierto ayer fue aprobada en el Congreso local), a la que ha echado pestes el SNTE y su lideresa Elba Esther Gordillo; y otras que se habrán de negociar próximamente en el congreso federal, como la Hacendaria (¿aumentará el IVA?, ¿se gravarán alimentos?, y la Energética (¿hasta dónde y cómo se abrirá Pemex a la inversión privada?), que no se duda serán controvertidas.
En el estado
En Veracruz, el gobernador Javier Duarte inicia su tercer año de gobierno y después de dos años difíciles, tanto en el aspecto de seguridad pública y violencia delincuencial y de restricciones en las finanzas públicas, que parecen haberse ya controlado, las perspectivas para este año son mejores.
Favorecen al Gobierno del Estado los resultados de las decisiones tomadas oportunamente para contener la delincuencia –el programa Veracruz Seguro–, en el que comparativamente con años previos y con otros estados se observa estabilizada, y la reestructuración financiera recién concluida, que al parecer ha hecho más manejable el pago de pasivos; pero además, el cambio en el Gobierno Federal, pues no es lo mismo tratar con los adversarios políticos –Calderón, se recuerda ejerció una presidencia facciosa y siempre tuvo a Veracruz en la mira para causar problemas al gobierno priista–, que tener en la presidencia a aliados políticos en los que por lo menos se tendrá justicia y gracia. Al respecto, se ha conocido de que la buena relación en Hacienda con el secretario Luis Videgaray, compañero de bancada legislativa del gobernador Duarte, ya está fructificando y se han recibido recursos adicionales por más de 4 mil millones de pesos para ejercerse en este año.
Año electoral
El evento político central del año en el estado son las elecciones para renovar los 212 ayuntamientos que por vez primera serán electos para 4 años y el Congreso local, integrado por 30 diputados de elección por mayoría y 20 plurinominales.
El 7 de julio, Veracruz, como otros 13 estados más, tendrán elecciones locales, y este proceso, con su calendario previsto en la ley, fijará la agenda de los actores políticos que se disputarán los cargos de elección.
Las elecciones locales serán las primeras en el gobierno priista de Peña Nieto y sin el PAN en el poder federal, cuya derrota el año pasado ya se ha reflejado en la desbandada de militantes –perdió el 80% de su padrón–, factores que, entre otros, influirán en el electorado. En Veracruz, como en la mayor parte del país, el PAN se hundió; aquí, de un padrón de 173 mil activos y simpatizantes, sólo refrendaron su convicción 35 mil 287, entre ellos, Miguel Ángel Yunes Linares y sus hijos, pretendientes a las boronas del PAN, para ser la cabeza del ratón (y perro) en el proceso electoral que se les vaticina de debacle.
Para el gobernador Duarte es también de gran importancia el proceso, pues la elección será en alguna forma una evaluación de su mandato y las autoridades que salgan electas le acompañarán el resto de su periodo, en especial tiene interés la composición que resulte en el Congreso local, hoy de mayoría priista, por la cooperación de poderes, Ejecutivo-Legislativo, establecida para una buena parte de decisiones de gobierno.
En el mes en curso habrá dos principales actividades en materia electoral; por un lado, en el Congreso local, a propuesta de partidos políticos se designarán dos consejeros del Instituto Electoral Veracruzano (IEV), en reemplazo de Blanca Castaneyra y Víctor Borges, quienes concluyen su periodo; aunque hay sólo dos cargos, los aspirantes son más de 20. Por el otro, en la última semana del mes, los partidos políticos deben iniciar su proceso interno de selección de candidatos, hecho que agita en su interior la competencia y además abrirá espacios en la administración estatal, y en el Congreso local, ya que varios funcionarios y diputados pretenderán ser candidatos a la lotería electoral que viene.
Eventos de calendario y otros cambios
Ya se están tardando en el nuevo gobierno en aplicar la barredora a los delegados federales de militancia panista. Les perdonaron las fiestas navideñas y de fin de año, y varios de ellos todavía aprovechan los estertores para hacer precampaña antes de que los corran. Con todo, sus días están contados.
Por vencimiento de periodo para el que fueron electos, este año, antes de septiembre, habrá cambio de rector de la UV y terminará la soberbia del Lovillo, aunque no se duda tratará de heredar a sus lobeznos. También acaba el periodo de la presidencia en el Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI) de Rafaela López y se elegirá un consejero en ese organismo. Antes de noviembre se desgarrarán las togas en el Poder Judicial para elegir al presidente del Tribunal Superior de Justicia, donde el magistrado Alberto Sosa bloffea de que será reelecto por otros tres años, lo que suena descabellado (como su testa), pues ninguno se ha reelecto en ese cargo desde que los magistrados consiguieron la autonomía política –las últimas reelecciones acabaron en 1998, cuando por reforma legal escaparon al control directo del gobernador en la designación de su presidente y probaron el poder de sus grillas internas.
En mayo iniciarán los juicios orales en materia penal en 4 distritos judiciales, Xalapa, Coatepec, Jalacingo y Córdoba, aunque todos lo siguen viendo muy lejos y poco se ve de que se estén preparando para el nuevo proceso penal.
Más cerca, antes de que termine el mes, el Congreso y su Comisión de Vigilancia deben dictaminar y aprobar el informe de fiscalización a las cuentas públicas de 2011 de todo el sector público estatal. Ya veremos qué se comieron ese año y cuánto se alcanzó a solventar o maquillar en los resultados del primer trabajo rendido por el nuevo titular del Orfis, Lorenzo Antonio Portilla.