La alternancia política que está desalojando a los cuadros panistas de la administración federal, luego de posicionarse a partir del 1 de diciembre en la Presidencia de la República y sus niveles centrales, va por su aterrizaje en los estados, y aunque todavía aquí no se ha hecho la limpia y sustitución de los operadores de programas por los afines al priismo, ya hay señales claras de que la barredora no tarda en llegar.
La conferencia de prensa de ayer del secretario de Desarrollo Social del estado, Marcelo Montiel, acompañado por los secretarios de Educación, Adolfo Mota, y de Salud, Pablo Anaya, leída entre líneas, apunta a que antes del 15 de enero habrá nuevas caras en las delegaciones federales en el estado, cuando menos en las responsables de la política social, concretamente en la delegación de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), y en la dirección estatal de su principal programa asistencial, Oportunidades, éstas todavía ocupadas por los panistas Abel Cuevas Melo y Miguel Ángel Yunes Márquez.
Obviamente, los dos emisarios del pasado no estuvieron presentes en la conferencia de los funcionarios estatales convocada para anunciar la integración de la política social del estado, el programa Adelante, rector de los demás, en materia de combate a la pobreza, con los programas y políticas del Gobierno Federal.
En la docena del PAN, los programas federales y estatales marcharon cada uno por su lado, como esferas separadas, en competencia desleal por la clientela debido al uso electorero de los recursos, hay estudios que documentan el crecimiento de la votación a favor del PAN asociado al incremento de fondos a los programas sociales, e incluso se usaban hasta en sus procesos internos, como fue denunciado en su momento por panistas afectados. Esta falta de coordinación y partidismo, no se duda, incidió en la menor eficacia e impacto en la aplicación de los programas para la reducción de la pobreza, tema que, como se sabe, sigue en la agenda de pendientes de justicia social y desarrollo económico, tanto en la república como en el estado.
En 12 años, los responsables de la política social del estado y la Federación no pudieron siquiera integrar un padrón único de beneficiarios de programas, manejándose los datos como secretos de estado. La unificación de las marcas de gobiernos en la República y el estado, al despejar la competencia y las rivalidades, facilita la coordinación. Ese es el contexto del anuncio de Montiel de que se inicia «una nueva etapa de coordinación institucional con el gobierno de la República en beneficio de 620 mil familias», la mayoría de ellas, del padrón federal, donde se ejercen anualmente fondos por más de 6 mil millones de pesos. Habría sido insólito bajo el dominio del PAN anunciar que los responsables de programas estatales de desarrollo social harán con los federales de Oportunidades una entrega conjunta de los apoyos monetarios a las familias beneficiarias el próximo 15 de enero.
Relevos
Para entonces, seguramente habrá nuevos funcionarios federales designados en las delegaciones estatales de la Sedesol y de Oportunidades. El panista Abel Cuevas, anquilosado en esa dependencia, dejará de aprovechar el cargo público para hacer campaña a la presidencia municipal de Xalapa, e igualmente el enriquecido Yunes Márquez tendrá que sacar de su opulento patrimonio para pagar su campaña a la presidencia municipal de Boca del Río, donde tiene su recién estrenada humilde mansión de 35 millones de pesos.
Inquieto por el relevo, el ex secretario de Protección Civil de la pasada administración y ex jefe de la Oficina del Programa de Gobierno en el actual, Ranulfo Márquez, prospecto a delegado de la Sedesol federal. Para Oportunidades, se sabe que el candidato es Alejandro Baquedano Sánchez, quien ya ocupó ese cargo hace algún tiempo bajo el gobierno del PAN, pero más tarde cambió de camiseta y ahora se desempeña como subsecretario de Desarrollo Social en el estado.
Los problemas de pobreza en el país y el estado requieren de una acción más eficaz y ya se verá si habrá una política de estado o seguirá marcada por el partidismo clientelar. Por lo pronto, la era panista del oportunismo con la pobreza quedará a atrás.
Mal teatro mini canino
La protagónica y corrupta familia Yunes Linares-Márquez tuvo ayer otro revés político. Hace unos días un grupo de colonos, excluidos del programa Oportunidades, se manifestaron en contra del senador del PAN, Fernando Yunes Márquez, cuyo hermano, aun titular de ese programa en el estado, lo usó para favorecer la campaña política familiar. El chico Fernandito se molestó por los reclamos que le hicieron los colonos cuando estaba por dar una conferencia de prensa en los portales de Córdoba junto con la diputada federal de ese distrito, Leticia López Landero, también del PAN, y se le ha ocurrido denunciar un boicot de estado, alegando agravios absurdos contra su libertad de expresión y hasta privación de la libertad (por 2 horas), pues los manifestantes lo obligaron a oírlos. Intentó ayer, apoyado sólo por los de su partido, que la Comisión Permanente del Senado aprobara un punto de acuerdo que condenara los hechos y pidiera a la Procuraduría del Estado de Veracruz una investigación, pero sus argumentos fueron desestimados. 16 a 8 perdió la votación.
La puntilla se la dio aquí su acompañante, la diputada federal Leticia López Landero. Refutando en los hechos y las palabras a su colega legislador, la diputada se reunió en Xalapa, en la Casa Veracruz, con el gobernador Javier Duarte. La imagen difundida del cordial encuentro para nada se corresponde al ambiente de represión del que se queja el senador Yunes Márquez. Menos su referencia a los hechos, que no le platicaron, pues los compartió; ella señaló que en ningún momento fue agredida ni privada de su libertad y que nunca ha responsabilizado de la protesta a las autoridades estatales. Puro cuento del perrito llorón. Pero no le resultó el teatro mini canino.