Asuntos Públicos: ALIANZA ELECTORAL PAN-PRD

Escrito por Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2013-01-18

No se ve mucho sustento en el triunfalismo de las dirigencias del PAN y el PRD en que podrán derrotar este año al PRI en coalición electoral.

Los dos partidos vencidos en las pasadas elecciones federales, PAN y PRD, sumidos en profundas crisis, cada uno con su propia problemática, intentan desesperadamente recuperarse y para evitar ser borrados por el ascenso progresivo del PRI, que se halla en su punto culminante tras retornar a la Presidencia de la República, en vez de fortalecerse de manera interna pretenden sumar sus declinantes fuerzas, a costa de sus proyectos y programas que les dan una identidad frente al electorado.

La política de alianzas PAN-PRD, extravagante desde el punto de vista ideológico, uno la extrema derecha y otro la extrema izquierda, que además ha tenido resultados electorales irregulares, está siendo retomada ahora por sus dirigencias nacionales para contender en los 14 procesos electorales que se llevarán a cabo en el país el próximo 7 de julio. Como parte de esa estrategia, ayer se reunieron en Veracruz, donde habrá elección de 212 ayuntamientos y de diputados al Congreso local, 30 de mayoría y 20 de representación proporcional, para formalizar el inicio de las negociaciones. Por el PAN estuvieron el dirigente estatal, Enrique Cambranis, y el representante del comité nacional, el ex gobernador Juan Manuel Oliva, y por el PRD, el cuestionado líder local Juan Vergel y por el comité nacional, Guadalupe Acosta Naranjo.

Aunque los representantes de ambos partidos intentan proyectar la idea de que juntos «son veneno puro para el PRI», y dan casi por un hecho su coalición, no son pocos los problemas que habrán de enfrentar; en principio, los debates internos que cuestionan su legitimidad por contradicción de principios y que podrían no aprobarla; después, si llegan a superar ese punto, los complejos y desgastantes procesos entre partidos para llegar a los acuerdos que permitirían constituir legalmente la coalición, consensuar los procedimientos de elección de candidatos y los repartos de postulaciones. Eso para empezar. Además de las condiciones internas difíciles y conflictivas que cada uno de estos partidos vive en su interior. Obviamente que no se trata de sólo celebrar el matrimonio y como si trajeran en la bolsa a los electores, volátiles en razón de coyunturas y sobre todo de candidatos, sostener que en las sumas de votaciones pasadas aseguran el triunfo en la próxima.

Partidos a la baja
Como resultado de sus procesos internos y resultados electorales, ambos partidos están a la baja. Después de la debacle del año pasado, el PAN sufrió una desbandada, perdió a nivel nacional el 80% de su militancia, y en Veracruz su padrón se desplomó en un porcentaje similar, de 173 mil afiliados a sólo 35 mil 370. Por otro lado, las divisiones internas que lo fracturaron en las pasadas elecciones, lejos de superarse siguen abiertas y seguramente aflorarán, tanto en torno a la coalición, como en la selección de candidatos.

El PRD no está mejor. A nivel nacional se partió con la salida de Andrés Manuel López Obrador, su candidato derrotado a la Presidencia de la República, quien abandonó ese partido para formar el propio, Morena, mermando notablemente las simpatías y militancias en el PRD. Igualmente hay que restar la exclusión de sus tradicionales coaligados el PT y MC (antes Convergencia), más afines a AMLO y esta vez no convocados a la alianza electoral. No escapa tampoco el PRD a la disputa interna por la dirigencia, sabido que hay grupos locales que impugnan aún el reconocimiento del liderazgo de Juan Vergel.

Por otro lado, no hay precedentes en Veracruz de una alianza PAN-PRD, el primero se ha aliado al Panal y el segundo, como se mencionó, al PT y al MC. La competitividad de ambos en elecciones locales va también a la baja. El PRD hace tiempo que no gana un distrito de mayoría, aunque triunfó únicamente en Xalapa en la pasada elección federal. El PAN, por su parte, en las elecciones de 2007, equivalente a la de ahora, sólo ganó en 2 de 30 distritos (el PRI 28); en 2010, en 10 de 30 (el PRI 20), y en la pasada federal 5 de 21 (el PRI en 15). De los municipios resultado de la elección de 2010, aunque el PAN consiguió 92 (56 en alianza con el Panal), la mayoría son pequeños, pues perdió en las principales ciudades. El PRI tiene 84 municipios y el PRD 34, en alianza con el PT y MC.

Por otro lado, en la nueva elección, además de los factores de la desbandada y las divisiones internas, en el PRD la orfandad en que los dejó AMLO y el PAN concretamente tendrá como handicap que ya no es gobierno federal y no tendrán más el control de los programas clientelares, a los que alguna vez estuvo asociado su crecimiento electoral. Habrá ocasión de seguir el curso de esta extraña mezcla de los extremos derecha-izquierda y su simplista fórmula de frente opositor al PRI. Por ahora sólo quieren espantar con el petate del muerto.

Por el contrario, el PRI tiene a su favor, además de las posiciones en los municipios más importantes, el Gobierno del Estado en su momento de ascenso en aceptación, y ahora, de su lado, al gobierno priista en la Presidencia de la República.

Todavía está comenzando el proceso electoral.

Antecedentes de la alianza PAN-prd
No ha sido tan rentable como pretenden sus promotores. Si bien es cierto que en 2010, el precedente más cercano, esa alianza triunfó en 3 gubernaturas –Oaxaca, Puebla y Sinaloa–, perdieron en 2 estados; y en general el PRI ganó en 9 de las 12 que se disputaron ese año. Si vamos más atrás, el registro de 10 alianzas entre ellos, celebradas entre 1991 y 2004, les reportó sólo 3 triunfos frente a 7 derrotas. Otro tema es la ruptura de la alianza una vez en el poder.

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