Familia que padece osteogénesis imperfecta, ha encontrado en Dios la fuerza para salir adelante
+“Dice su palabra que debemos acudir a Él y entregarle toda nuestra carga, y sí, veo sus maravillas”: Socorrito, madre de jóvenes discapacitados
Zona Centro
David Alavez Cabra - 2013-01-24
María del Socorro Martínez Flores, cumplirá el día sábado, 46 años de edad, mientras que sus hijos María Cristina Hernández Martínez de 23 años y Jorge Antonio Hernández Martínez de 25, además de la abuelita de ambos y madre materna de Socorrito, Antonia Flores Rodríguez, quien a pesar de tener 70 años y padecer las consecuencias que causa la osteogénesis imperfecta, al punto de ya no poder caminar, prepara con la ayuda de su hija, tamales, buñuelos o empanadas, todo para subsistir. Y todo con la ayuda de Dios.
El padre de ambos jóvenes, quienes son de pequeña estatura y necesitan de una silla de ruedas para poder trasladarse, abandonó desde hace 10 años a Socorrito, lo cual fue un duro golpe para ella y toda la familia, pues se tuvo que hacer cargo de sus hijos, con la ayuda de su madre, pasando así sufrimientos durante dos años, hasta que encontró en Dios la fuerza y lo que necesitaba para salir adelante, y desde hace 8 años se convirtió al cristianismo.
La familia, habita en la Manzana, 10 Lote 15, de la colonia Arboledas, en una humilde vivienda que gracias a la ayuda de algunas autoridades anteriores, vecinos, con la vendimia de los alimentos que preparan y hasta con las limosnas que piden en las calles, es que han salido adelante, dándole gracias al Creador que de esa manera suple sus necesidades, esto a pesar del mal que padecen.
Ambos, no pudieron estudiar por su situación física, la cual no les impide tener la capacidad intelectual, pero si desarrollarse físicamente, sin embargo doña “Coco”, como también la conocen a la mamá de Jorge y de Cristi, muestra una sonrisa y refleja una tranquilidad que mucha gente no se explica, lo cual también ocurre con el resto de los miembros de esta familia, la cual los jueves y domingos acrecienta su fe al acudir a un templo en Barrio Nuevo de Orizaba, gracias a que les pagan el taxi de ida y retorno a su hogar.
Socorrito, comenta que la osteogénesis imperfecta, se desarrolló en doña Antonia Flores, cuando su abuelita estaba embarazada de ella y padeció otra enfermedad, transmitiendo un gen defectuoso a doña Socorrito (más no así a un hermano que está sano y tienen mayor estatura), y finalmente a Jorge y Cristina que muestran una mayor afectación física; pero a pesar de todo, ella muy segura dice: “me apoyo más en Dios, porque dice su palabra que debemos acudir a Él y entregarle toda nuestra carga, y sí, veo sus maravillas”.