De los dos pilares ideológicos del Estado Mexicano del siglo XX –al menos hasta principios de los 80, la Revolución Mexicana de 1910 y la Constitución Política derivada de esta guerra civil, promulgada en 1917–, la clase política mexicana revivió la mitad, todos somos ahora la Constitución del 17.
La ceremonia conmemorativa del 96 aniversario de su promulgación, celebrada ayer en Querétaro, fue el escenario de una ronda discursiva de los representantes de los poderes públicos, en la que el tono dominante parecía recuperar las antiguas invocaciones de legitimación de las autoridades.
No hubo recordatorio directo a la Revolución (ni que fueran el viejo régimen priista), excepto del presidente de la Corte y eso como prevención y para encomiar el cambio institucional pacífico; pero todos acataron el viejo libreto de alabanzas a las sagradas escrituras laicas constitutivas del poder político y así como reiterados juramentos de observancia. Con todo y que a lo largo del tiempo este documento fundacional del Estado Mexicano, carta magna, contrato social o pacto político, equilibrio entre fuerzas, garante de los derechos fundamentales y de la organización de las instituciones públicas –régimen democrático representativo, división de poderes, federalismo– y hasta programa de acción ha sufrido enormes transformaciones, aunque dicen, conservando los principios e instituciones de origen, y es sabido, aún numerosas zonas incumplidas.
El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, recuperó la Constitución Política para su discurso de coyuntura y, en malabarismo fácil, la convirtió en el proyecto de Nación que impulsa su gobierno y en la base de la agenda reformista del presente; es historia pero también presente y guía del futuro, dijo Peña, quien no dejó de reconocer que los derechos consagrados en la Constitución para una gran parte de los mexicanos –es sabido, alimentación, vivienda, educación, entre otros– sólo existen en el papel, y por ello, su proyecto de lograr en el país «una sociedad de derechos», tema recurrente en su ensayado discurso programático.
Montan los Reformistas
Aprovechó Peña para mensajear al Congreso de la Unión sobre su paquete reformista, que supone comparten otras fuerzas políticas, en alusión al Pacto por México, y recordar que aún tienen pendientes de formular discutir y aprobar leyes reglamentarias de la Constitución en materias tales como derechos humanos, seguridad y justicia penal, amparo, delitos contra periodistas, educación, agua o interés superior de la niñez. No fue exhaustivo, pues la oleada reformista en puerta lleva también temas controvertidos, varios de ellos que se procesarán próximamente en el Congreso, unos en el actual periodo y otros al siguiente, como la reforma fiscal, con el espinoso tema del IVA a alimentos y medicinas, la apertura a la inversión en Pemex, telecomunicaciones, transparencia y anticorrupción, regulación de deudas en las entidades públicas.
Por otro lado se destaca del discurso del presidente del Senado, el panista Ernesto Cordero, no los lugares comunes de los honores a la Constitución, sino el énfasis, dada su posición como líder de bancada minoritaria, a la división de poderes y al condicionamiento de las reformas a que sean producto del diálogo, el «debate serio», la reflexión a fondo y del respeto a las instituciones. Del presidente de los diputados, el priista Francisco Arroyo, frases inolvidables, como citar la magia increíble de constituyente permanente –que puede reformar la propia Constitución–, pero más, para decir aludiendo a los presentes (y los más ausentes), que «Hoy los mexicanos nos encontramos en un espejo maravilloso de la república, en este recinto», nos salió el poeta patrio.
El presidente de la Suprema Corte de Justicia, el ministro Juan Silva Meza, aparte de aludir a la Revolución de 1910, mencionando entre sus causas la inobservancia de los principios constitucionales de la 1857, y valorar la estabilidad que da cumplir el pacto constitucional, ponderó la importancia de las reformas constitucionales aprobadas en los últimos años, en particular, en materia penal, amparo, política y derechos humanos, aunque varias de éstas siguen pendientes de reglamentar e implementar.
Al igual que se dice que no hay muertos políticos (sólo políticos muertos), la Constitución del 17, cabalga de nuevo.
Vienen fiestas del centenario
Para que no se olvide la Constitución viviente, se decretó ayer, también en Querétaro, el inicio de los preparativos para conmemorar en 2017 las fiestas del centenario. Suscriben el decreto los tres podveres de la unión –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– con respetuosa invitación a que participen (¡oh, las formas soberanas!) las entidades federativas. El gobernador Javier Duarte, quien ayer acudió al pleno de la república, de inmediato manifestó su adhesión a los actos preparatorios, conforme a las 4 vertientes del credo: Recordar, Difundir, Reflexionar y Cumplir la Constitución.
Y si no lo hiciere así...
Cambios de precandidatos
Que no hay nada aún definitivo para las candidaturas del PRI en las próximas elecciones, se observa en la región de Veracruz-Boca del Río, una de las complicadas por la fuerte presencia del PAN. Trascendió que ya le marcaron el alto a José Ruiz, el Pepín, en su precandidatura para la alcaldía del Puerto y permanecerá echando aguas en el SAS. Hasta ahora su relevo sería el empresario Ramón Poo (pó, agregan), el hijo del tristemente célebre Gerardo, ex secretario de Finanzas del ex gobernador Dante Delgado, su compañero de celda y ex alcalde de Veracruz. No se ve fácil hacerlo ganador, pero es la nueva opción. En Boca del Río, el candidato a la presidencia municipal sería el empresario Sergio Pazos, y Raúl Z-arrabal, actual secretario de Comunicaciones, se movería a la candidatura para diputado local, mientras Salvador Manzur al parecer se aguantaría en la alcaldía de Boca hasta después de las elecciones.
Delegados federales
Siguen los reacomodos en las delegaciones federales en el estado. Reaparece el ex subsecretario de Ingresos de la Sefiplan, José Antonio Manzur. El cordobés, amigo del gobernador Duarte, hoy toma posesión como delegado de la Secretaría de Economía.
Igualmente ayer se conoció del nombramiento como delegado de la distribuidora de leche Conasupo, Liconsa, dependiente de la Sedesol, del doctor en derecho y político del PRI, Ramón Durón Ruiz, tamaulipeco autonomabrado «El Filósofo de Güemez», autor de algunas ocurrentes perogrulladas. No es del filósofo, pero le quedaría: Si la filosofía no deja y la vaca da leche, ¡pues ordéñala!