Más que las noticias económicas o administrativas del Gobierno del Estado, ayer se destacó la nota política. No tanto que el gobernador Javier Duarte se haya reunido en la Casa Veracruz con los diputados locales del PRI o que estuviera presente en dicho evento el líder estatal de ese partido, Érick Lagos, como que el invitado especial hubiera sido el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán.
Siendo un encuentro entre políticos, en medio de un proceso electoral, es imposible no derivar connotaciones de orden político electoral del mismo. Aunque se mantenga en reserva la temática abordada en la reunión, sin duda que hay una intencionalidad de mensaje para destacar la presencia del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán.
Si bien es cierto que Fidel antes acudió a las honras fúnebres de uno de sus compañeros de generación de la Facultad de Derecho, el motivo central de su retorno público a Veracruz no puede desligarse de la invitación que le hizo Javier Duarte en esta coyuntura política.
Por un lado, despeja la idea del distanciamiento con el actual gobernador, marcada al menos el año anterior, cuando hubo señales de cierta alianza que le incomodó con sus acérrimos rivales, ahora en el PAN, no los clanes sino los canes, y por el otro, muestra la búsqueda de unidad en la clase política priista, y de sumar a lo que aún queda de la fidelidad, de la que algún día formaron parte, tanto el gobernador, el presidente estatal del partido, e incluso el coordinador de los diputados locales del PRI.
No se habían mostrado juntos el gobernador y su antecesor desde principios de 2011, precisamente en la primera festividad de La Candelaria, aunque se dice que Fidel no dejaba de llamar telefónicamente varias veces al día, y pese a que se dieron algunos encuentros privados, no hubo sino hasta ahora el deseo gubernamental de exhibir la antigua cercanía.
El gobernador Duarte, es sabido, mantuvo temporalmente algunas cuotas del ex gobernador, mismas que ha venido ajustando según desempeños y circunstancias. Sostuvo hasta donde fue conveniente al ex secretario de gobierno de Fidel, Reynaldo Escobar, como procurador, a quien luego apoyó como candidato a diputado federal por Xalapa, pero el electorado lo barrió. Guillermo Herrera se mantuvo un tiempo como secretario de Comunicaciones y ahora es subsecretario de Turismo. El ex secretario de Finanzas de Fidel, Salvador Sánchez, hoy subsecretario federal de Planeación en Turismo –aparte de la conveniencia de la relación con Manlio Fabio Beltrones– hasta hace poco era Jefe de la Oficina del Programa de Gobierno. Y no es casual tampoco que otro fidelista, Ranulfo Márquez, a propuesta del gobernador, haya sido nombrado delegado de la Sedesol, y que Antonio Benítez Lucho, ex diputado federal y ex secretario particular de Fidel, vaya a ocupar por recomendación similar la delegación en Xalapa del IMSS. Igualmente, la alcaldesa de Veracruz, Carolina Gudiño, sigue despachando en el Puerto.
Segregado del equipo central del presidente de la República, Enrique Peña Nieto –sólo caben sus cuates del Estado de México y del grupo Hidalgo–, además de sus rivalidades y cosas personales, Fidel Herrera, con toda su experiencia política, no ha sido requerido por el gobierno de la República, con todo y las versiones de que iría como embajador a Argentina, el ché Fidel. Nunca negó Duarte su gratitud a Fidel Herrera; está fuera de duda su reconocimiento a que sin su apoyo jamás hubiera llegado a ser gobernador, pero también eludió, con éxito, la sombra del pretendido maximato de Fidel. De la operación electoral de Fidel se cuentan, entre sus logros, en la elección intermedia de 2007, análoga para Duarte, en 2013, un resultado contundente, al menos en el Congreso local ganó 28 distritos de mayoría de 30 en disputa, cuando estaba, entonces sí, en plenitud del pinche poder. Duarte tiene como nuevas variables a su favor que ahora el PAN ya no es Gobierno Federal y perdió el control de las delegaciones federales electoreras. El gobernador soy yo, siempre lo dijo Duarte, con resonancia de la frase de Luis XIV, y efectivamente, nadie pone en duda su autoridad. No habiendo ninguna duda hoy de que el mando político lo detenta Javier Duarte, Fidel es bienvenido como activo político local.
Tapadas
La política desplazó la nota, obviamente positiva, de que Veracruz tuvo en 2012 un crecimiento económico superior al nacional, ya que en el estado este indicador fue de 4.5%, mientras que el otro de 3.5 %. Y más a la información burocrática de que ahora la Sefiplan, supuestamente para mayor orden y cumplimiento con las nuevas disposiciones de la Ley de Responsabilidad Hacendaria, retoma la centralización, cedida desde el gobierno de Chirinos en 1997, para el pago de las nóminas en las dependencias del Poder Ejecutivo.
¿Será Fidel el zorro político para contribuir a la estrategia de cómo enfrentar la alianza PAN-PRD, o será la zorra que se lanzará para distraer a la jauría de los Yunes Linares-Márquez?