Estirando el calendario, las dirigencias de los partidos políticos y las coaliciones formadas todavía contienen sus forcejeos internos para la selección de candidatos a ediles de los 212 ayuntamientos y de diputados por 30 distritos de mayoría y 20 de representación proporcional que se disputarán el próximo 7 de julio.
Aunque el proceso interno de selección de candidatos inició el pasado domingo, hasta ahora ninguno ha publicado las convocatorias de registro de aspirantes; intentan, se entiende, conseguir los mayores consensos en torno a los prospectos y reducir las fricciones y eventuales fracturas que acompañan inevitablemente a esta fase del proceso.
Por principio de cuentas, las pugnas internas por hacerse de las postulaciones se han visto incrementadas por los convenios de coalición, tanto el constituido por el PAN y el PRD (Alianza por Ti), como la del PRI con el PVEM y Panal, principalmente (Adelante por Veracruz). Los repartos de cuotas y posiciones pactadas en municipios y distritos electorales ya desplazaron a varios aspirantes y a sus grupos de respaldo, marcando el primer quiebre que deben contener las dirigencias de los partidos.
La segunda sacudida al interior de los partidos vendrá una vez que se publiquen las convocatorias, las que deben de salir a más tardar a fines de este mes o a principios del siguiente, ya que las precampañas serán del 3 de marzo al 14 de abril. Los que vayan a ser candidatos, si ocupan cargos públicos, deberán renunciar antes de 90 días de la elección, es decir, allá por el 6 de abril.
En ese lapso se verá si hay competencia interna o si lo resolverán con candidaturas de unidad y la disciplina o agitación con que los tomarán sus militancias y aspirantes excluidos.
En este momento, por la coalición PAN-PRD, se observa la inconformidad al interior de ambos partidos; especialmente en el PRD, que cedió una mayor cuota de postulaciones al PAN, pero también en éste por algunos municipios y distritos que fueron concedidos al PRD, como es el caso de Xalapa, donde quedaron fuera varios panistas que ya habían anticipado actos de campaña.
En el PRI no están todos tan contentos ni por la coalición –el Panal, por ejemplo, tomará varias plazas como Huatusco y Martínez de la Torre– ni por la cambiante e insegura definición de candidaturas; varios de los que ya tenían línea fueron detenidos y en sustitución se andan perfilando opciones de políticos procedentes de fuerzas políticas rivales e incluso de candidatos externos, de no mejor perfil que los de casa, lo que se interpreta como castigo a la militancia.
Aún nada para nadie
Por ahora, el juego interno sigue abierto. Cada organización conforme a sus procedimientos, cultura política, jerarquías de grupos de interés y liderazgos estatales, regionales y municipales, presiona para impulsar a sus candidatos y amarrar las alianzas que los puedan hacer más competitivos y ganar el mayor número de posiciones electorales. Aspirantes a candidatos y candidotes buscan, unos sus bases de apoyo –si las tienen–, pero más los arreglos cupulares y padrinazgos que le concedan ganar la designación interna y pasar a la siguiente ronda: el registro de la candidatura (que es en mayo) y la campaña electoral (mayo- junio).
Como es incierto el desenlace, cada elección, se sabe, es especial. Cuentan muchos factores, incluidos el perfil del candidato, su campaña y mensaje, los grupos políticos de apoyo y en contra, la logística de la jornada electoral y hasta la volatilidad de la decisión de los votantes. No es sino hasta el resultado final que se valida o reprueba la estrategia de selección y la calidad de los candidatos. Con todo, una vez vistos los candidatos, se podrán analizar sus probabilidades de triunfo o derrota; esto con reservas en las encuestas, instrumento que puede ser de medición de la intención de voto, pero mucho más de propaganda. Su enorme manipulación y falibilidad quedó clara en las pasadas elecciones federales. Pese a ello, los partidos todavía las usan en su proceso interno para imponer a sus candidatos.
La vialidad de xalapa, tema electoral
No me ayudes compadre y comadre, sería el mensaje de quienes vayan a ser los candidatos del PRI y sus aliados para el ayuntamiento de Xalapa y sus dos diputaciones. A la tendencia antipriista constante en las más recientes elecciones, se le viene a sumar el agravamiento de la vialidad en la capital. Si ya era crítico el congestionamiento vial, por el exceso de vehículos y la precaria infraestructura, la deficiente planeación de obras urbanas, sin vías alternas y la apertura simultánea de varios frentes, taponean la circulación vehicular, que ahora es de primera... velocidad, a vuelta de rueda en interminable fila.
Lo mismo en Lázaro Cárdenas, donde introducen pavimento de concreto, a la vez que obras de drenaje y saneamiento en la zona de Las Ánimas, Circuito Presidentes y en la salida a Banderilla.
Al ritmo que van las obras estarán terminadas hasta después de las elecciones. ¿Podrán hacer algo para aliviar la irritación las autoridades de Tránsito y del Ayuntamiento?
¿Funcionará el programa «Un día sin taxi»?, ¿se hará extensivo al transporte urbano?, ¿encontrarán en verdad rutas alternas?, ¿habrá ejes viales?
No hace falta ninguna encuesta para constatar cual sería el resultado si hoy fueran las elecciones en Xalapa.
La XalapeñÍsima
Le ha afectado tanto al panista ex delegado de Sedesol, Abel Cuevas Melo, la coalición PAN-PRD que lo sacó de la jugada en su aspiración por la presidencia municipal de Xalapa, que desbarró en su continuada estrategia de propaganda. Para mantener su imagen se le ocurrió colocar como propaganda encubierta su rostro detrás del nombre de una revista local de chicas socialité que usa el gentilicio de la ciudad en femenino: Xalapeñísima. Abel Cuevas manda una connotación de género ambigua. No faltaron los que se preguntaron si era gay o travesti ese rostro. Y si su nombre de batalla sería Laca (cariza). ¡Upps!