Asuntos Públicos: ¡SALUD!

Escrito por Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2013-03-08

Inesperada la renuncia de Pablo Anaya Rivera a la Secretaría de Salud del estado y a la Dirección General de Servicios de Salud, pero más asombrosa la designación en su lugar de Juan Antonio Nemi Dib.

Aunque es conocida la versatilidad acomodaticia en el sector público de Juan Antonio Nemi Dib, politólogo de formación, político o administrador de ocupación, comunicador y cocinero por hobby, pocos lo habrían imaginado despachar como titular de los Servicios de Salud en Veracruz.

Es conocida la trayectoria pública de Nemi Dib desde que comenzó al lado de Dante Delgado, por sus vínculos cordobeses, a mediados de los 80, hasta su conexión con otro avecindado en Córdoba, el gobernador Javier Duarte de Ochoa.

Pero nada auguraba que algún día aterrizara en un sector especializado, generalmente propio de la profesión médica.

Nemi Dib fue auxiliar de Dante Delgado en la Secretaría de Gobierno y su secretario particular cuando ascendió a gobernador sustituto, después su jefe de Comunicación Social y diputado federal. Distanciado de su mentor Dante Delgado, cuando éste cayó en prisión, en el gobierno de Chirinos-Yunes Linares fue fallido candidato a presidente municipal de Córdoba y delegado de servicios migratorios en Veracruz. En el gobierno de Miguel Alemán, presidente de la Fundación Colosio del PRI y a la segunda mitad del sexenio Subsecretario de Desarrollo Político en la Secretaría de Gobierno. Con el gobernador Fidel Herrera se hizo policía y durante los primeros tres años fungió como director del Instituto de la Policía Auxiliar del Estado (IPAX). Lo más cercano que se había colocado de su nueva encomienda, pero todavía distante, fue en esta administración, en la que se desempeñó poco más de dos años como Director General del DIF, dependencia que aunque sectorizada en el Sector Salud, su materia es más asistencial y de integración familiar. En diciembre pasado, 20 años más tarde, volvió al mismo sitio, en que comenzó al lado de Dante Delgado, cuando fue nombrado por el gobernador Javier Duarte su secretario particular.

Es cierto que la legislación no reserva el cargo de secretario de Salud a un médico, además de que es facultad libre del gobernador su nombramiento, lo que ya hizo, cambiando a Anaya por Nemi Dib, a quien le confió a partir de ahora la modernización del sector, indicando el énfasis en la calidad de la atención médica, la capacitación del personal, la humanización de los servicios y la calidez y cercanía con el paciente.

Como toda organización, la Secretaría de Salud y los servicios coordinados con la Federación, tiene funciones administrativas, de planeación, ejercicio presupuestal y evaluación. Sin embargo, su parte sustantiva y de relación con el personal requiere de un conocimiento y comprensión del medio especializado y su problemática, que resulta más accesible para quienes provienen de la profesión médica. En flexible rol multiusos ha ocupado Nemi Dib diversos cargos en la administración y seguramente ha adquirido experiencia y oficio, pero no se advierte que tenga el perfil para aplicar los programas sustantivos para la salud pública del estado, los servicios médicos curativos y preventivos, y la administración hospitalaria y consultiva.

El caso es que concluyó en la Secretaría de Salud la gestión gris del médico anestesiólogo Pablo Anaya, ex diputado local y ex presidente municipal de Poza Rica. No se sabe su destino, si lo corrieron o lo ocuparán para las campañas electorales en Poza Rica. Nemi ya asumió ayer su nuevo cargo en un insólito movimiento que aún no se comprende. ¿Quién cubrirá la vacante en la Secretaría Particular?
A propósito del tema de salud pública en Veracruz, a ver si no sale peor el remedio que la enfermedad.

Sin precedentes en Veracruz
Que se recuerde, nunca antes el cargo de titular de los Servicios de Salud en el Estado había sido ocupado por alguien que no fuera médico de profesión. Por referir un periodo contemporáneo de los setentas para acá, de Horacio Díaz Cházaro, director de Servicios de Salud, como se denominaba la dependencia en el gobierno de Rafael Hernández Ochoa (1974-1980) a Pablo Anaya, los primeros dos años y medio de Javier Duarte (2010-7 de marzo de 2013, todos eran especialistas en medicina. Por ejemplo, el Dr. Pedro Coronel Pérez lo fue en el gobierno de Fernando Gutiérrez Barrios, la Dra. Edith Rodríguez en el de Patricio Chirinos, el Dr. Mauro Loyo Varela con Miguel Alemán y los médicos Jon Rementería y Manuel Lila de Arce con Fidel Herrera Beltrán.

Regla con excepciones en el gobierno federal
En el Gobierno Federal ha sido la regla, refrendada en la designación del gabinete del Presidente Enrique Peña Nieto, quien nombró en la Secretaría de Salud a Mercedes Juan López, médico cirujano de profesión. En la época contemporánea, por ejemplo, partiendo de mediados de los 70, de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) y aún antes, hasta Enrique Peña Nieto, sólo se encuentran dos breves excepciones. Ernesto Zedillo nombró Secretario de Salud al abogado y político José Antonio González, que venía de presidir el PRI, en el último año de su gobierno. Y Felipe Calderón también en el último año de su mandato nombró secretario de salud a Salomón Chertorivsky Woldenberg, licenciado y maestro en Economía. Ambos al final, para el cierre y entrega.

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