Mantiene SSP intensa vigilancia en el Centro Histórico xalapeño
+Con patrullaje motorizado y a pie
Zona Centro
COMUNICADO - 2013-03-09
En motocicletas, camionetas pickup, cuatrimotos y a pie en parejas, distintos grupos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) realizan patrullajes permanentes para garantizar el orden del Centro Histórico de esta ciudad, que aun en horas de la noche tiene actividad.
Los recorridos transcurren en silencio, las patrullas apenas dejan escuchar el ronroneo de sus motores de ocho y seis cilindros, mientras se desplazan sigilosas por las calles. Los uniformados apenas hablan entre sí. La mirada barre, literalmente, cada rincón de la calle; el oído no deja de recibir la información a través del radio comunicador del auto.
Es de noche, una ligera neblina cae lenta sobre la ciudad. La noche es amarilla por la luz del alumbrado público, suficiente para distinguir a quienes transitan, también para percibir si alguna sombra se desplaza fugaz entre autos, árboles y esquinas.
Los transeúntes que caminan desde la avenida 20 de Noviembre y Xalapeños Ilustres hasta el Parque Juárez, o desde Poeta Jesús Díaz hasta la calle Morelos, pueden hacerlo con seguridad, con tranquilidad, y disfrutar de la noche con confianza absoluta; los uniformados los protegen.
El comercio, rubro vital para la ciudad, está a buen resguardo, porque desde las unidades y a pie, los policías buscan las señales que les indican si hay o no alguna irregularidad. Revisan candados, luces, puertas entreabiertas, ruidos. Ser policía es un trabajo arduo, porque exige entrega absoluta a su actividad. Los cinco sentidos están en alerta.
Desde la calle Revolución se ve una silueta que avanza por la calle Poeta Jesús Díaz en dirección a 5 de Febrero. Bufanda, boina, manos en los bolsillos, caminar apretado y apurado, con la barbilla pegada al pecho. Hace frío; el patrullero lo observa a distancia conveniente, llega a la esquina; acelera y se posiciona junto al joven que camina, se ven rápidamente, sostienen la mirada; no pasa nada, ambos continúan su camino.
Los policías, apegados a un nuevo perfil que los hace más eficientes para atender las necesidades sociales, son jóvenes, de complexión media, se mantienen en entrenamiento permanente y combinan horas de estudio con gimnasio y descanso suficiente para resistir el trabajo nocturno.
“Hemos reestructurado la administración de los recursos, sobre todo el recurso humano, para tener policías capaces, con habilidades y la actitud conveniente, firme, con autoridad, pero respetuosa y amable con la ciudadanía”, explica el jefe de la operación, quien patrulla junto a su tropa el centro de Xalapa.
Los bares y centros de diversión también están protegidos. Patrulleros montados en las motocicletas V-Strom están atentos a cualquier evento que amenace la paz pública, apoyados por parejas uniformadas hombre-mujer, hombre-hombre.
En Xallitic, debajo del puente, una cuatrimoto se estaciona, mientras en el parque, cubiertos por un impermeable azul marino, cuatro policías recorren los espacios adormecidos de la madrugada. Una pareja camina despreocupada hacia las escaleras para subir a la avenida Revolución, en la esquina saludan a dos policías que se cruzan con ella.
Pasadas las dos de la mañana, el Centro Histórico tiene vida. Grupos de amigos, parejas, hombres o mujeres solas lo recorren, y de paso se toman fotos con la Catedral de fondo, para tener un recuerdo de la reunión, más adelante se detienen y hacen otras tomas del palacio municipal y sus colores cambiantes.
“Se acerca Semana Santa y tendremos mucha actividad, mucho contacto con los turistas. La ciudad cobra una vida diferente en esas fechas. Nos da gusto porque tendremos muchos visitantes, que vienen a conocer los sitios de interés, monumentos, iglesias, parques, bibliotecas, paseos, porque Xalapa es una ciudad que llama, que invita a recorrerla, es una ciudad segura”, dice el jefe policial, exhalando el vapor frío, húmedo de la madrugada.
Y sí, las calles están tranquilas, seguras. A esa hora, los destellos en rojo y azul de las luces de las patrullas y un ocasional toque del claxon son los dueños de la noche. Xalapa duerme; los policías no. Ellos la resguardan.