Rubén Bonifaz Nuño, un poeta de versos humanos e impactantes
“Era parte de nosotros, porque sentimos el dolor de sus versos”, Silvia Tomasa Rivera
Zona Centro
COMUNICADO - 2013-03-09
Con la presencia del escritor y periodista René Avilés Fabila, la poetisa Silvia Tomasa Rivera, Paloma Guardia, el poeta José Homero y el escritor Honorio Robledo, el Gobierno del Estado, a través del Instituto Veracruzano de Cultura (Ivec), realizó un homenaje póstumo al poeta veracruzano, Rubén Bonifaz Nuño, quien falleció el pasado mes de enero, dejando un portentoso legado poético y cultural a los veracruzanos, México y el mundo.
En la Galería de Arte Contemporáneo de Xalapa, René Avilés Fabila se refirió al autor veracruzano como “un poeta de versos humanos e impactantes” y como un autor de lenguaje coloquial y elegante al que rodeaban y seguían los jóvenes.
Bonifaz Nuño, dijo, fue un poeta “ajeno a grupos y sectas, a las mafias del poder”, un hombre que entendió siempre el valor específico de la amistad y sus amigos fueron personajes como Carlos Illescas, Augusto Monterroso, Fausto Vega, Ricardo Garibay.
“Fue un poeta brillante, un hombre que se dolía de sí mismo en sus versos, y su obra siempre contó con el aire que le daban sus lectores, como a otros pocos autores, y gracias a ello, la poesía de Rubén se hacía grande y presente como una pirámide del altiplano” expresó.
Añadió que el trabajo del poeta estuvo al servicio del amor y las mujeres, “porque en ellas se condensa la fuerza de la naturaleza y del espíritu” y esa visión lo llevó en otros renglones de la vida a tener amigos, no súbditos, por lo que “el hueco que deja Rubén Bonifaz Nuño es imposible de llenar”.
A su vez, la poetisa Silvia Tomasa Rivera explicó que la generación del 50 está agradecida con Bonifaz Nuño, porque les enseñó “a escribir sin golpeteo, era un poeta puro y, a diferencia de Octavio Paz y Jaime Sabines, era la más importante referencia de la poesía mexicana”.
Recordó que en alguna ocasión el poeta se describió como el hombre que heredó la esencia del telegrafista de hacer que los hombres se comuniquen entre sí, lo que debemos entender como su profunda humildad. “Bonifaz era parte de nosotros, porque sentimos el dolor de sus versos. Lo que marca su grandeza, es su sencillez”.
A poco más de un mes de la partida del bardo universal, que tradujo directamente del griego La Ilíada, Tomasa Rivera expresó: “El poeta muere, pero la poesía sigue creciendo, es la vida eterna, es la inmortalidad”.
Asimismo, Paloma Guardia, quien fue asistente de Bonifaz Nuño por más de tres décadas y quien es reconocida como “hija del corazón” del poeta, comentó algunos pasajes de su vida y su experiencia en compañía del ilustre hombre de letras.
Habló de su relación con otros grandes hombres de letras y del mundo académico mexicano, pero sobre todo, de su sencillez y humildad como ser humano y su gran calidad como poeta y traductor, y destacó que para Bonifaz Nuño la amistad era en verdad “el gran tesoro de la vida, porque es lo que hace habitable al mundo”.
Finalmente, le fue entregado un reconocimiento que el Gobierno del Estado hace a la obra de Rubén Bonifaz Nuño de manos del poeta xalapeño José Homero; un testimonio firmado por el gobernador Javier Duarte de Ochoa.